Cherry Jones
69 añosDel teatro a presidenta
Para el espectador popular siempre será la última presidenta con Jack Bauer en 24, pero Cherry Jones se ha labrado una gran carrera como “dama de hierro” en el teatro.
Ha logrado instalarse en la imaginería popular gracias a su sillón en la sala oval de Casa Blanca, que ocupa por merced de la serie televisiva 24. Su papel de la presidenta Allison Taylor en las temporadas 7ª y 8ª lo resuelve con enorme aplomo, tanto en sus problemas domésticos de familia, entreverados con el puesto de poderosa que desempeña, como a la hora de pergeñar importantes tratados de paz con líderes de Oriente Medio. Pocos de los fans de la serie saben que Cherry Jones donde es toda una autoridad es en el mundo del teatro.
Cherry Jones nació el 21 de noviembre de 1956 en París, estado de Tennessee, en Estados Unidos. Su madre era profesora, y su padre regentaba una tienda de flores. No sabemos si su nombre le fue impuesto por alguna querencia vegetal de los progenitores -significa en inglés “cereza”-, pero el caso es que Cherry lo quería hacer en la vida es actuar, de modo que se graduó en la prestigiosa escuela dramática Carnegie Mellon.
Lo más interesante de su carrera de actriz, lo ha realizado Jones en los escenarios. En teatro ha ganado dos veces el Tony a la mejor actriz, por obras que también han sido llevadas al cine: en 1995 fue la protagonista solterona de “La heredera”, que en la versión fílmica de William Wyler dio el Oscar a Olivia de Havilland; y diez años después repitió premio con el papel principal de “La duda”, un papel de monja que en cine haría Meryl Streep a las órdenes del mismo autor de la obra teatral, John Patrick Shanley. Son dos botones de muestra de su buen hacer teatral, que incluye también “MacBeth”, “Angeles in America” e “Imaginary Friends”.
En su vida personal, Jones confiesa su lebianismo, y fue muy sonada su ruptura sentimental con la actriz Sarah Paulson, con la que convivió entre 2003 y 2009.
Pero Jones no ha desdeñado cualquier modo de meterse en la piel de personajes diversos de sí misma. De modo que ha desempeñado la interesante labor de grabar audiolibros con su poderosa voz, por ejemplo la serie completa de “La casa de la pradera” de Laura Ingalls.
En cine tiene una discreta pero sólida carrera, algunos directores de prestigio acudieron a ella para darle pequeños papeles. Aparte de algún primer trabajo televisivo, destaca al principio Light of Day (1987), con Paul Schrader. Hizo con Frank Oz Esposa por sorpresa (1992), y con Robert Redford El hombre que susurraba a los caballos (1998). Tim Robbins le requirió para Abajo el telón (1999) y Steven Soderbergh para Erin Brockovich (2000). Lo más comercial que ha hecho es seguramente La tormenta perfecta (2000) y Ocean's Twelve (2004), ambas con George Clooney, y la segunda repitiendo con Soderbergh.
Acudió a la llamada del nuevo mago del suspense M. Night Shyamalan dos veces, para El bosque (2004) y, antes, Señales (2002), donde trabajó con Mel Gibson, actor con el que ha vuelto a compartir película, a las órdenes de Jodie Foster, gracias a El castor (2011).
Su intervención en un episodio de El ala oeste de la Casa Blanca fue casi una premonición del papel que le haría más popular: el de la señora presidenta de los Estados Unidos en 24, una auténtica dama de hierro que no tendría nada que envidiar a la mismísima Margaret Tatcher.
