Eddie Marsan
58 añosProlífico y con los grandes
Es de esos actores inconfudibles, porque le hemos visto, seguro, aunque a veces no sabemos dónde, y es que ha participado en más de 150 películas y series. De orígenes humildes, nunca se le ha subido la profesión a la cabeza, y compone todo tipo de personajes, con frecuencia impregnados de algún rasgo turbio. Eddie Marsan tiene una carrera impecable, y merecería tener más papeles protagonistas, que parece que no acaban de ofrecerle, en todo caso toca, alguna vez, ser coprotagonista.
Eddie Marsan nació en 1968 en Stepney, Londres, en el seno de una familia trabajadora del East End. Su padre era conductor de camiones y su madre ayudante de un comedor escolar. En tal entorno aspirar a ser actor no era algo obvio ni mucho menos, y de hecho, inicialmente trabajó como aprendiz de impresor.
Su camino a la interpretación fue posible gracias a la generosidad de otros. Un impresor para el que trabajaba, al ver su potencial, le prestó el dinero para pagar su primer año en la Mountview Academy of Theatre Arts. Más tarde, recibió el apoyo de una mujer llamada Shirley Knight, nada que ver con la actriz del mismo nombre, quien le ayudó a conseguir una beca para proseguir sus estudios en la Kogan Academy of Dramatic Arts, luego conocida como The School of the Science of Acting. Marsan siempre ha recordado con gratitud a la “buena gente” de su comunidad que dio impulso a su carrera, y de hecho forma ahora parte del patronazgo de una de sus alma mater.
Sus inicios fueron modestos en la televisión británica de los 90, con apariciones en series como The Bill, Casualty y Game On. Estos papelitos le permitieron pulir su capacidad para interpretar a hombres corrientes. De modo que era alguien al que se recurría a menudo para completar repartos, lo que explica que sea un actor tan tremendamente prolífico. Y que los directores de casting lo seleccionaran para que estuviera en ambiciosos proyectos de grandes maestros y celebridades. De modo que ha estado en Mi Napoleón (Alan Taylor, 2001), Gangs of New York (Martin Scorsese, 2002), 21 gramos (Alejandro González Iñárritu, 2003), El nuevo mundo (Terrence Malick, 2005), Corrupción en Miami (Michael Mann, 2006) y War Horse (Steven Spielberg, 2011).
Cualquiera diría que los cineastas se lo rifan y que no sabe decir que no, pues con directores españoles podemos señalar que ha trabajado con Isabel Coixet en La vida secreta de las palabras (2005), y con Pedro C. Alonso en Feedback (2018).
Aunque es un rostro habitual del cine autoral y de prestigio, no hace ascos a las grandes superproducciones y franquicias, y así le hemos visto en títulos tan populares como V de Vendetta, El ilusionista y Misión Imposible III, las tres de 2006, o en Hancock, junto a Will Smith, demostrando su capacidad para el blockbuster de superhéroes. Además ha sido el inspector Lestrade junto a Robert Downey Jr., en las dos películas sobre Sherlock Holmes de Guy Ritchie de 2009 y 2011, en el que quizás es uno de sus papeles más recordados por el público general.
Aunque se le tilda de “actor secundario” o “actor de carácter”, Marsan ha entregado interpretaciones protagonistas devastadoras. En Redención (Tyrannosaur) (2011), dirigida por un actor, Paddy Considine, realizó un papel muy desafiante como un marido abusivo, compartiendo protagonismo con Olivia Colman y Peter Mullan. Otro rol destacable es en Nunca es demasiado tarde (2013), en que encarna a un funcionario que se ocupa del enterramiento de personas de las que no es fácil encontrar parientes o amigos. Es cierto que su físico no le ha destinado a ser cabeza de cartel con frecuencia, pero son tantos los que han detectado su enorme presencia en pantalla, que lo fichan para reforzar un reparto, o simplemente confían en él como protagonista si encaja y no tienen al productor de turno reclamando a alguien con “tirón en taquilla”.
De sus trabajos más recientes cabe destacar Back to Black (2024), donde da vida a Mitch Winehouse, el padre de la cantante Amy Winehouse. En la serie Benjamin Franklin (2024) ha sido John Adams, junto a Michael Douglas. Y en Todos los demonios están aquí (2025) es uno de los criminales, el más veterano y profesional, implicados en un atraco a un banco.
Eddie Marsan, humanista y amante de la ética del trabajo, un profesional como la copa de un pino, lleva una vida familiar estable, alejada de los cotilleos de Hollywood. Está casado desde 2002 con la maquilladora Janine Schneider, con quien tiene cuatro hijos, Tilly, Blu, Bodhi y Rufus.
