
por Juan Luis Sánchez
04/12/2009
Pasará a la historia como Tuco, el feo del western de Sergio Leone El bueno, el feo y el malo. Pero Eli Wallach es un actor muy versátil, forjado en los escenarios, capaz de salir airoso de los retos más variopintos. A lo largo de medio siglo de carrera ha acumulado grandes clásicos en una filmografía que supera los 150 títulos.
El neoyorquino Eli Wallach nació el 7 de diciembre de 1915, en el popular barrio de Brooklyn. Desde pequeño ya sabía que quería convertirse en actor. Debutó como aficionado en el teatro a los 15 años. Fue después de graduarse en la Universidad de Texas, en Austin, cuando se planteó que tenía que dedicarse en serio a su vocación, y acabó consiguiendo una beca para estudiar arte dramático en la Neighborhood Playhouse. Aunque cuando acabó sus estudios empezaba a llamar la atención en los castings, e hizo alguna obra teatral, la II Guerra Mundial le obligó a aplazar su carrera, pues acabó alistándose en el ejército.
Al término de la contienda, empezó a medrar en las tablas, desde la obra “Skydrift”, que supuso su debut en Broadway, en 1945. Trabajó en numerosos títulos, con los que obtuvo un inmenso prestigio. La crítica le aclamaba como uno de los grandes del teatro neoyorquino a principios de los 50, sobre todo después de protagonizar el montaje de “La rosa tatuada”, de Tennessee Williams, papel que le hizo acreedor de un Tony en 1951. Ese mismo año debutó en televisión, con pequeños papeles en olvidadas series y shows de éxito de la época.
Aunque el cine se le resistía, no pudo tener un comienzo más brillante. El primer cineasta que se fijó en su talento fue Elia Kazan, que le dio un importante papel en la extraordinaria Baby Doll, de 1956, que partía de un guión escrito por el citado Tennessee Williams. Interpretaba al administrador de las plantaciones de algodón, enfrentado al personaje de Kal Malden. Wallach pisaba fuerte y dio muestras de que era un gran actor en la sórdida pero complicada secuencia en la que acosa a Carroll Baker.
Desde entonces continuó más centrado en la televisión hasta que John Sturges le contrató para interpretar a Calvera, el jefe de los forajidos que atemorizan un pueblecito, en Los siete magníficos. Regresó al género con La conquista del oeste, aunque brilló sobre todo en El bueno, el feo y el malo, donde su papel del pícaro Tuco eclipsaba a dos grandes: Clint Eastwood y Lee Van Cleef.
También realizó una interpretación memorable en la legendaria Vidas rebeldes, de John Huston, donde era el amigo inseparable de Clark Gable que interpretaba –al igual que otra ilustre compañera de reparto: Marilyn Monroe– su último papel en el cine. Por lo demás, Wallach era capaz de hacer de todo, desde cine de aventuras (Lord Jim, Genghis Kan), comedia (Cómo robar un millón y..., Two Much), drama romántico (Permiso para amar hasta medianoche) western (El oro de Mackenna) e incluso hizo del villano Mr. Freeze en la serie televisiva Batman (1966), y de capo mafioso en El padrino III.
Wallach ha seguido en activo incluso a una avanzada edad. Interpretó a un rabino en Más que amigos, debut como director de Edward Norton, y a un veterano guionista en The Holyday (Vacaciones). También llamaba la atención como viejecillo gruñón que pasea con su esposa en un segmento de New York, I Love You. En 2005 publicó su autobiografía “El bueno, el malo y yo”. Está casado desde 1948 con la también actriz Anne Jackson, con la que ha tenido tres hijos.




Intérprete (51 títulos)
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