Emir Kusturica
71 añosPremios: Oscar (1 nominación), Festival de Cannes (3), Festival de Venecia (1) Ver más
Balcánico y volcánico
Genio y figura de tintes renacentistas, que cultiva todo tipo de disciplinas, y pensador con ideas propias, Emir Kusturica es un cineasta que desborda las clasificaciones simplistas.
Emir Kusturica, nacido en Sarajevo, en la antigua Yugoslavia, en 1954, puede ser bien definido como un artista total. Sobre todo es conocido como director de cine, campo donde ha cosechado numerosos premios, incluidas dos Palmas de Oro en el Festival de Cannes, además de ser considerado ahí mejor director, y haber sido doblemente galardonado en Venecia. Pero además de dirigir y escribir guiones, ha hecho sus pinitos como actor, tiene una banda de rock con toques étnicos, Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra, donde toca el bajo, e incluso ha recibido premios de arquitectura. No es ajeno además a las cuestiones políticas más diversas, donde con frecuencia se ha posicionado en temas conflictivos, generando controversia.
Aunque de origen bosnio, Kusturica descubrió sus raíces en el cristianismo ortodoxo, y pasó a profesar este fe. El conflicto de los Balcanes le ha afectado profundamente como persona, y en su arte, como puede observarse en su filmografía. Cuando se desintegró Yugoslavia, adquiriría la nacionalidad serbia, que comparte con la francesa.
Si algo define la trayectoria de Emir Nemanja Kusturica es su mente abierta e inquieta, se diría que no puede parar quieto un momento, le encantan los líos, y que cuando algo le interesa, se mete con ello a fondo. Los conflictos bélicos le atrapan creativamente a edad temprana, y cuando estudia en cine en la Academia de Artes Interpretativas de Praga (FAMU), dirige el cortometraje Guernica (1978). Su primer largometraje de entidad es ¿Te acuerdas de Dolly Bell? (1981), ambientado en su ciudad natal de Sarajevo, y protagonizado por un niño. La infancia, la juventud, y el ingreso temprano en la edad adulta por las circunstancias, asoman ya en este film, donde se encuentran en semilla algunos de sus rasgos más distintivos, que se vuelcan en su siguiente trabajo, Papá está en viaje de negocios (1985), que resulta aclamado en Cannes, la estrella Kusturica se convierte en elemento favorito de festivales y amantes de la teoría de autor. Con su humor surrealista marca personal de fábrica, humaniza de un modo muy personal las miserias del comunismo y el régimen de Tito, por la ausencia de un progenitor, que padece un niño al que le transmiten una mentira piadosa.
Supone un paso adelante El tiempo de los gitanos (1988), con su realismo mágico y el protagonismo creciente de la música, donde tiene una importancia fundamental el papel de su colaborador Goran Bregovic, creador de la banda sonora. En cambio fue algo bizarra la aventura americana de El sueño de Arizona (1993), un film irregular, pero para el que reclutó un reparto bastante pintoresco, en el que se encontraban Johnny Depp, Jerry Lewis y Faye Dunaway.
Con la caída del muro, y la explosión de Yugoslavia, era lógico que Kusturica decidiera tratar el tema, y lo hizo en una de sus obras maestras, Underground (1995), de amplio lienzo, con peculiar sentido del humor, visual y sonoramente deslumbrante. Vasto, embriagador y enormemente creativo, el film abarcaba tres importantes hitos a los largo de 50 años de la Yugoslavia del siglo XX: 1) La II Guerra Mundial 2) La Guerra Fría, y 3) La Guerra de los Balcanes. Los personajes no eran nada ejemplares, pero lograban hacerse entrañables para el espectador, por el tono tragicómico que recorre la narración. Y el maridaje de historia e imágenes y situaciones que se dirían imposibles funcionaba: “Uno de mis principios estilísticos es contraponer hechos concretos a elementos imaginarios, en aras del entendimiento, un reflejo de la verdadera historia en lo irreal”, aseguraba. Después, con Gato negro, gato blanco (1998), optó por un tono más ligero, pero de nuevo insistiendo en esas señas de identidad musicales, visuales, mágicas y humorísticas, de nuevo con gitanos como protagonistas.
El siglo XXI ya no ha sido tan propicio a la genialidad de Kusturica. Tiene interés su corto para el film colectivo All the Invisible Children (2005), pero pierde fuelle con títulos como La vida es un milagro (2004), Prométeme (2007) y En la vía láctea (2016). Y llama la atención su incursión en el documental sobre personajes muy atractivos, pero discutidos, un futbolista, Maradona by Kusturica (2008), y un antiguo presidente de Paraguay, El Pepe, una vida suprema (2018). Su patriotismo serbio, el apoyo a las causas de Putin, el posicionamiento a favor de Polanski en tiempos adversos, hablan del esfuerzo por mantener sus puntos de vista aunque vaya contra corriente de lo que demanda el pensamiento políticamente correcto, y le suponga caer en desgracia. Los gurús de lo está artísticamente en boga le han tachado de su lista de favoritos, como hicieron también con el polémico Lars von Trier.
Premios
1 nominación
- Película en lengua extranjera Papá está en viaje de negocios
1 premio
- Palma de Oro Underground
1 premio
- Dirección El tiempo de los gitanos
1 premio
- Palma de Oro Papá está en viaje de negocios
1 premio
- León de Plata al mejor director Gato negro, gato blanco
