Isabella Rossellini
74 añosPremios: Oscar (1 nominación) Ver más
En busca de una voz propia
Isabella Rossellini es todo un personaje, y no sólo por la celebridad de sus padres. Modelo icónica, es también actriz de culto y naturalista, y llama la atención por su independencia y por una búsqueda que no cesa de una voz propia.
Hija del maestro del neorrealismo italiano Roberto Rossellini y de la estrella sueca hollywoodiense Ingrid Bergman, Isabella nació en Roma en 1952 y se convirtió inconscientemente en uno de los elementos del epicentro de uno de los mayores escándalos mediáticos del siglo XX. El romance de sus padres mientras filmaban Stromboli, estando ambos casados, provocó un tremendo revuelo mediático y la condena de la opinión pública.
De su madre heredó una belleza fotogénica fuera de lo común, se parecen muchísimo; de su padre, una curiosidad intelectual indomable. La fama de estos padres y su separación cuando Isabella tenía apenas cinco años pesó sin duda. Para mitigar el impacto de los términos de la custodia y el divorcio, ella y sus hermanos vivieron en un hotel en Roma durante dos años bajo el cuidado de niñeras, con visitas alternadas de sus padres. Pese a todo, Isabella siempre ha considerado su infancia feliz. Su familia fue numerosa y transatlántica, también por los hermanos de otros matrimonios. Destaca en su vida su hermana gemela dicigótica, o sea, no idéntica, Isotta Ingrid Rossellini, nacida unos minutos después que ella, a la que está muy unida. A pesar de haber tomado caminos radicalmente opuestos —Isotta se decantó por el mundo académico, obteniendo un doctorado en Literatura Italiana y ejerciendo como profesora en universidades de prestigio—, ambas han mantenido una relación estrecha.
La infancia y adolescencia de Isabella se vieron duramente marcadas por la escoliosis (una desviación lateral de la columna vertebral). A los trece años tuvo que someterse a una operación quirúrgica mayor y sumamente dolorosa. El proceso de recuperación la obligó a pasar casi dos años postrada en cama y cubierta de pesados moldes de yeso. La experiencia, además de forjar su resiliencia ante el dolor físico, acrecentó su mundo interior al aprender en carne propia lo que es la vulnerabilidad.
Curiosamente, Isabella no planeaba dedicarse a la moda. Comenzó trabajando como traductora y reportera de televisión para la RAI en Nueva York, y precisamente así conocería al que sería su marido, por poco tiempo, Martin Scorsese. A los 28 años, una edad bastante tardía para la industria, fue descubierta por el fotógrafo Bruce Weber. Y su ascenso fue meteórico. Protagonizó portadas de revistas como Vogue, Vanity Fair o Harper's Bazaar, trabajando con fotógrafos de la talla de Richard Avedon, Helmut Newton o Steven Meisel. En 1982 firmó un contrato de exclusividad millonario como rostro oficial de la marca de cosméticos francesa Lancôme, convirtiéndose en la modelo mejor pagada del mundo durante más de una década. En una decisión muy controvertida, la marca rescindió su contrato cuando cumplió 42 años al considerar que era “demasiado mayor”; la propia firma reculaíra décadas más tarde contratándola de nuevo en una etapa mucho más madura de su vida.
A diferencia de su madre, Isabella no tuvo una formación académica tradicional en escuelas de arte dramático durante su juventud. Su verdadera escuela de cine fue la vida y la observación atente de los rodajes de su padre o de su madre. Así que su debut formal tardó en llegar, y cuando decidió volcarse por completo a la interpretación, lo hizo con un enfoque intuitivo y libre, solo más adelante tomaría estudios de Commedia dell'arte. Y, ya en su madurez, al estudiar etiología y comportamiento animal en la universidad, aplicaría su conocimiento a proyectos escénicos de corte vanguardista.
A sus creencias religiosas se ha referido con motivo de la película Cónclave. Su padre era católico, pero compara su catolicismo con el judaísmo laico, o sea, más cultural que de rezar y frecuentar el templo. No obstante subraya el esfuerzo de la Iglesia "por celebrar el misterio y abrazarlo", y entendió que la profesión de su madre era una vocación viéndola hablar de tú a tú con las monjas del colegio donde estudió.
La carrera cinematográfica de Isabella Rossellini nunca siguió la senda predecible de una estrella de Hollywood; es ecléctica, arriesgada y sumamente irregular, alternando papeles secundarios con proyectos independientes y de vanguardia. Sin embargo, su atracción para los cineastas con una visión autoral es incontestable, destacando:
David Lynch: Ofreció su interpretación más icónica e impactante en Terciopelo Azul (1986) encarnando a Dorothy Vallens, un papel oscuro y vulnerable que rompió por completo con su imagen inmaculada de modelo de cosméticos. También repitió con Lynch en Corazón salvaje (1990). Ambos fueron pareja en esa época.
Peter Greenaway: Participó en la densa y pictórica Las maletas de Tulse Luper.
Peter Weir: Entregó un retrato descarnado, tierno y lleno de dignidad sobre el trauma familiar en la aclamada Sin miedo a la vida (1993).
Robert Zemeckis: Mostró su vis más cómica, gótica y extravagante como la inmortal Lisle von Rhuman en la comedia de culto La muerte os sienta tan bien (1992).
Lawrence Kasdan: Se puso bajo sus órdenes en el suntuoso western Wyatt Earp (1994), interpretando a Big Nose Kate.
Abel Ferrara: Destacó en el sórdido drama criminal El funeral (1996).
Denis Villeneuve: Interpretó a la madre del protagonista en el atmosférico e inquietante thriller psicológico Enemy (2013).
David O. Russell: Dio vida a la adinerada e implacable italiana Trudy en el biopic dramático Joy (2015).
Edward Berger: Ha tenido una participación destacada en el aclamado thriller vaticanista Cónclave (2024), dando vida a la implacable y observadora Hermana Agnes, que le valió su única nominación al Oscar.
A esto hay que sumar su singular faceta como creadora y directora de cortometrajes sobre la vida sexual de los animales, como las series Green Porno y Seduce Me.
Aunque se mueve en la pantalla y las pasarelas, Rossellini ha pisado también ocasionalmente las tablas con éxito. Uno de sus hitos teatrales ocurrió en el circuito Off-Broadway de Nueva York en 2004, cuando protagonizó la obra de Terrence McNally “The Stendhal Syndrome”. A ello siguió la fusión de su amor por el teatro con su faceta de naturalista, interpretando en escenarios de todo el mundo sus monólogos teatrales “Link Link Circus” y “Darwin's Smile”, donde combina la divulgación científica, el humor y el transformismo escénico.
Aparte de las relaciones ya citadas con Scorsese y Lynch, Isabella ha estado casada con Jonathan Wiedemann, modelo y cineasta de Texas. Juntos tuvieron a su única hija biológica, la hoy también modelo y escritora Elettra Rossellini Wiedemann. La pareja se divorció en 1986. Más tarde, Isabella adoptaría a su segundo hijo, Roberto. Otro romance sonado fue con el actor Gary Oldman a mediados de la década de 1990, cuando rodaron juntos el biopic de Beethoven Amor inmortal.
En la actualidad Isabella vive en su granja orgánica en Long Island, Nueva York, rodeada de animales, volcada en la etología y demostrando que se puede envejecer con libertad, excentricidad y dignidad, mientras escoge de vez en cuando proyectos fílmicos que le atraen.
