James Ivory
98 añosPremios: Oscar (1 premio y 3 nominaciones), Festival de Venecia (1) Ver más
El cineasta exquisito
Durante mucho tiempo, James Ivory ha sido sinónimo de cine de calidad, que se asociaba a adaptaciones literarias, diseño de producción con empaque, y todo con un aire muy “british”, aunque él fuera estadounidense. Era la marca de fábrica de su productora Merchant Ivory Productions, sin ninguna duda, que dio pie a muy buenas películas, que ahondaban en las pequeñas y grandes tragedias que afrontan los seres humanos.
James Ivory nació como Richard Jerome Hazen, pero fue adoptado al poco de nacer adquiriendo su nuevo nombre y apellido. Pasó su infancia en Oregón, recibió educación cristiana, y fue desarrollando poco a poco su inclinación artística. Su padre trabajaba en un aserradero que hacía decorados para el cine, y aquello le llevó, después de graduarse en Bellas Artes en Oregón, a estudiar cine en la USC en California, pensando en hacer sets, hasta que se le metió el gusanillo de hacer un documental sobre Venecia, Venice: Theme and Variations. Una casualidad le llevó a India, y a conocer a Ismail Merchant y Ruth Prawer Jhabvala, con los que acabaría desarrollando una larguísima relación personal y profesional, de toda la vida. El primero fue además su pareja sentimental hasta su muerte, pues ambos eran homosexuales. Merchant comentó en una ocasión: “Es un matrimonio extraño el que tenemos en Merchant Ivory... Yo soy un musulmán indio, Ruth es una judía alemana y Jim es un americano protestante. Alguien nos describió una vez como un dios de tres cabezas. Quizá deberían habernos descrito como un monstruo de tres cabezas”.
En India hicieron los documentales La espada y la flauta (1959) y Camino a Delhi (1964), pero también las primeras películas de ficción, La joven pareja (1963), Shakespeare Wallah (1965) y Pasaje a Bombay (1970), cine exótico y de escasa difusión internacional, pero que contribuyó a configurar el tono Merchant Ivory, Prawer Jhabvala e Ivory se entendían bien a la hora de pergeñar los guiones.
Durante la década de 1970 entrega filmes que sólo cabe calificar de exquisitos, delicatessen como Roseland (1977) y El arte de las miniaturas (1978), pero sigue faltando cierta “gravitas”, el peso de una autoridad en las tramas que las refrende y les conceda fuerza. Esto ocurrirá cuando entren en su punto de mira novelistas consagrados, con obras que están pidiendo “¡adáptame!” con las maneras ivoryanas. Así ocurre con Henry James que dará pie a Los europeos (1979), Las bostonianas (1984) y, más tardía, La copa dorada (2000), y con E.M. Forster, la fuente de la que manan Una habitación con vistas (1985), sobre una temática muy querida por los estadounidenses, los viajes iniciáticos, Maurice (1987), los amores de una pareja gay, y Regreso a Howards End (1992), sin duda la más lograda. El contar con una base literaria sólida fue seguramente la razón de que Prawer Jhabvala escribiera una novela antes de que con Ivory hicieran Oriente y Occidente (1983), título que ya sugiere un encuentro de culturas muy presente en su cine.
Probablemente la cumbre de su carrera la logra con Lo que queda del día (1993), adaptación de una novela de Kazuo Ishiguro, quien luego escribiría para él directamente concebido para el cine, el guión de La condesa rusa (2005), la última producción de Merchant antes de morir. Sólo un año después de Howard End volvía a contar con la maravillosa pareja de actores que configuraban Anthony Hopkins y Emma Thompson en una trama que habla del sentido del trabajo y de la vida, y de la importancia de encontrar el amor, darlo y recibirlo.
A veces Ivory entregaba simplemente productos pulcros y aseaditos, sobre personajes históricos, históricos y artísticos, lo que le valió el sambenito de academicista, quizá exagerado e injusto. Filmes como Jefferson en París (1995) y Sobrevivir a Picasso (1996) afianzaron tal percepción. Quizá su última gran película sea la infravalorada La hija de un soldado nunca llora (1998), una novela con pinceladas autobiográficas de Kaylie Jones, hija del escritor James Jones, que hablaba sobre la adopción, un tema que tocaba a Ivory de cerca. La ciudad de tu destino final (2009) sería la última colaboración con Prawer Jhabvala, fallecida en 2013.
Ivory, el último superviviente de Merchant Ivory, trabajó en el guión de Call Me by Your Name (2017), de temática abiertamente gay, en principio con idea de dirigirla, pero al final se ocupó Luca Guadagnino; lo que no le impidió recibir el único Oscar de su carrera, al mejor guión adaptado, un reconocimiento tardío y desde luego, no a lo mejor de su estupenda filmografía. En 2022 entregó el documental autobiográfico James Ivory, el largo viaje, una suerte de testamento fílmico en que da cuenta de su trayectoria artística y personal, cuando contaba nada menos que 94 años.
Premios
1 premio
- Guión adaptado Call Me by Your Name
1 nominación
- Dirección Lo que queda del día
1 nominación
- Dirección Regreso a Howards End
1 nominación
- Dirección Una habitación con vistas
1 premio
- León de Plata al mejor director Maurice
