John Cleese
86 añosPremios: Oscar (1 nominación) Ver más
Vendedor de ex loros
Saltó a la fama con recordados gags de "Monty Python Flying Circus", como en el que daba vida a un implacable pajarero, decidido a no dar la razón a su cliente, un impávido Michael Palin, mientras éste insistía en que le había colado un loro muerto. "Ya no existe, ha dejado de ser, desprovisto de vida descansa en paz, es un ex loro", suplicaba el segundo. Pero también protagonizó "Un pez llamado Wanda", por cuyo guión recibió una candidatura al Oscar, y ha sido invitado de lujo en las sagas de James Bond y Harry Potter. No se toma nada en serio.
Nacido el 27 de octubre de 1939, en Weston-super-Mare, localidad de Somerset, el padre de John Marwood Cleese cambió el apellido original de la familia, “Cheese”, porque al significar “queso” en inglés daba lugar a toda clase de bromitas. De pequeño ya era un gamberro redomado, pues por ejemplo sorprendió a sus compañeros de escuela al pintar en el suelo unas llamativas huellas que sugerían que una estatua de un ancestral militar se había bajado de su pedestal para ir al baño. Estudió Derecho en Downing College, Cambridge, donde se unió a Footlights, el club teatral, en el que conocería a alguien que tendría una influencia decisiva en su vida, Graham Chapman.
En 1965, empezó a escribir con Chapman sketchs para la serie televisiva The Frost Report, de enorme éxito en Reino Unido, donde coincidió con Eric Idle, Terry Jones y Michael Palin. Con ellos, el dúo acabaría creando el famoso programa Monty Python’s Flying Circus, al que también se uniría el estadounidense Terry Gilliam, al que John Cleese había conocido durante una breve etapa en la que trataba de hacer carrera como actor de Broadway. La más conocida serie humorística de todos los tiempos triunfó desde el primer momento. “Mientras Gilliam rodaba las animaciones que cerraban los chistes, yo solía escribir con Jones y Palin, mientras que Chapman permanecía sentado en la misma habitación, sin decir nada durante largos períodos de tiempo”, recordaba en una entrevista. “De repente explicaba que se le había ocurrido una idea que llevaba lo que estábamos componiendo a otro nivel”. Una tarde creaban un gag sobre un cliente no satisfecho al que el encargado de la tienda trataba fatal. En principio, el primero iba con una tostadora rota, y luego lo cambiaron por un coche averiado. Pero Chapman sugirió como elemento defectuoso un loro muerto, dando lugar al memorable número del “ex loro”, uno de los más recordados del grupo.
A John Cleese se le daban muy bien en esta etapa los personajes con autoridad, por lo que solía dar vida a policías, oficiales nazis o funcionarios, entre los que destaca el del Ministerio de Pasos Tontos, que camina de una forma tan grotesca, que resulta imposible no reírse con otro de los momentos más recordados del show. Tras la tercera temporada, el actor se cansó de los problemas causados por el alcoholismo de Chapman, y pensaba que los guiones estaban bajando de calidad, por lo que abandonó el espacio, que tendría todavía una cuarta entrega. Sin embargo, siguió siendo muy amigo de los demás Monty Python, por lo que regresó en el salto al cine del grupo, con Los caballeros de la mesa cuadrada (y sus locos seguidores).
Tuvo tanto éxito, que los Monty Python hicieron luego la irreverente La vida de Brian –donde entre otros personajes, encarnaba al tipo que se pregunta qué han hecho por él los romanos– y El sentido de la vida. Habría que sumar Los héroes del tiempo, dirigida por Gilliam –donde daba vida a Robin Hood–, y Erik, el vikingo, de Jones. También participó con ellos en varios espectáculos teatrales. Se separaron después de la muerte de Chapman en 1989, por cáncer de esófago, cuando John Cleese escribió un discurso humorístico para su funeral (lleno de humor negro con el que el mismo fallecido hubiera comulgado). “Los Monty Phyton sólo tienen sentido con Chapman, así que sólo volveremos si regresa de la tumba. Estamos negociando con su agente”, declaró Eric Idle. En 2014, los cinco supervivientes convinieron en reunirse después de treinta años para rememorar sus mejores escenas, en un teatro de Londres.
Alejado de sus compañeros, John Cleese siguió brillando en el cine, por ejemplo en su breve aparición como el sheriff Langston, en el western Silverado. Triunfó sobre todo como guionista y protagonista de Un pez llamado Wanda, donde daba vida a un criminal que con su socio (un tartamudo encarnado por Palin) planea un robo a una joyería, pero los miembros de la banda empezarán a traicionarse entre ellos. Casi una década después, se reunió con sus coprotagonistas, Palin, Kevin Kline y Jamie Lee Curtis, en Criaturas feroces, que no estaba a la altura del original. También dio vida a un profesor en Frankenstein, de Mary Shelley, de Kenneth Branagh, a R, asistente de Q, al que luego sustituye, en El mundo nunca es suficiente y Muere otro día, dos filmes de James Bond, cuando interpretaba al personaje Pierce Brosnan. Encarnó a Casi decapitado, uno de los fantasmas de Hogwarts, en Harry Potter y la piedra filosofal y Harry Potter y la cámara secreta.
Aunque parezca mentira, John Cleese ejerció como rector de la Universidad de St Andrews, entre 1970 y 1973. Firme defensor de los demócratas liberales británicos, se ofreció para redactar discursos al estadounidense Barack Obama, al que admiraba. Admite no tener ningún interés por la religión. "No estoy comprometido con nada excepto la vaga sensación de que está sucediendo algo más de lo que piensa la gente materialista reduccionista".
Por otro lado, John Cleese se lamenta de que no le ha ido bien con las mujeres. “Adoro a los lémures. Son simpáticos y elegantes. Debería haberme casado con uno”. Divorciado de la actriz y escritora Connie Booth, ésta dio a luz a su primera hija, Cynthia Cleese, que apareció con su progenitor en Un pez llamado Wanda y Criaturas feroces. Después, el intérprete estuvo con Barbara Trentham, que dio a luz a Camilla, con Alyce Faye Eichelberger, y la diseñadora de joyas inglesa y ex modelo Jennifer Wade.
No le preocupa envejecer, pues valora haber ganado en sabiduría. "Cuando uno es joven piensa que el mundo es un lugar más o menos cuerdo, con pequeños reductos de locura; pero según vas creciendo comprendes que el mundo es una locura con pequeños reductos de gente cuerda". John Cleese piensa que su carrera en el mundo del espectáculo ha sido algo secundario en su vida. "Lo importante son las relaciones humanas", opina. "Me gustaría ser recordado por las pocas personas que me han apreciado en la vida real. Y que se dijera de mí que he sido un tipo amable". A partir de 2021 inició una gira mundial de un espectáculo que lleva el significativo título de “Last Time to See Me Before I Die (Última oportunidad para verme antes de que me muera)”.
