Julia Ormond
61 añosPrimera dama
Su década prodigiosa fue la última del siglo XX, los 90, en que destacó en títulos tan populares e intensos como "Leyendas de pasión", "El primer caballero", "Sabrina" y "El barbero de Siberia". Por desgracia su estrella declinó, pero no cejó en su empeño de buena profesional, dando brillo y esplendor a un montón de películas y series hasta la actualidad.
Julia Karin Ormond nación en Inglaterra en 1965. Su madre Josephine era técnica de laboratorio y su padre John, empresario informático, o sea, que nada hacía presagiar su interés por la interpretación, aunque desde temprana edad mostró interés por este área y aun más por las artes visuales antes de descubrir su pasión por la actuación, que le llevaría a formarse en la Guildhall School of Music and Drama en Londres. Antes de alcanzar la fama en el cine, Julia trabajó en los escenarios teatrales londinenses, en obras de Shakespeare y dramas modernos. Enseguida llamaría la atención, con las subsiguientes ofertas para trabajar en televisión y cine. Su primera aparición en una pantalla fue en televisión en 1989, en la serie Traffik. En 1993, Peter Greenaway la requirió para hacer El niño de Macon.
Claramente su ascenso al estrellato se produjo en la década de 1990. Primero fue en Leyendas de pasión (1994), donde su Susannah Fincannon era el vértice de un triángulo amoroso, y compartió pantalla nada menos que con Brad Pitt, Anthony Hopkins y Aidan Quinn, todos en ascenso. No cejó esta condición triangular en sus siguientes trabajos, pues en la artúrica El primer caballero (1995) era la reina Ginebra, amada por sir Lancelot, Richard Gere, y el rey Arturo, Sean Connery; en el mismo año estaba en un remake, Sabrina, esforzándose porque el público olvidara a la adorable hija de chófer que compuso en el pasado Audrey Hepburn, en una reinterpretación de la Cenicienta, donde atraía a dos caballeros con los rostros de Harrison Ford y Greg Kinnear. La actriz demostró tener los pies en el sueño cuando señalaba que todas esas películas estaban al servicio de sus compañeros de reparto, y que ella tuvo la suerte de estar ahí en el momento adecuado. Además, fue un trabajo de prestigio la preciosista El barbero de Siberia (1998), en que trabaja a las órdenes del legendario Nikita Mikhalkov. En una entrevista concedida a Alex Simon, la actriz se sinceraba: “La experiencia de rodar durante un año en Rusia realmente me dejó agotada. Lo que percibí sobre mí misma fue que, además de estar creativamente exhausta, de algún modo había caído en una rutina en términos de encasillamiento. Pensaba que estaba haciendo películas muy diferentes: un western, una comedia romántica ligera, una aventura artúrica, todas me parecían de géneros distintos, pero la gente decía: “Oh, eres la mujer atrapada entre dos o tres hombres”. Y tuve que admitir: “Sí." Y eso no era bueno.”
A pesar de su gran éxito inicial, la carrera de Julia Ormond comenzó a declinar a finales de los años 90 y principios de los 2000. Las grandes producciones dejaron de llamarla, y su presencia en Hollywood se redujo notablemente. En lugar de papeles principales, empezó a aceptar roles secundarios en películas independientes y televisión. Lo que incluye la película española La conjura de El Escorial (2008), de Antonio del Real, donde interpretaba a Ana de Mendoza, la princesa de Éboli, en una trama que mezclaba intriga política y drama histórico en la España de Felipe II. Otro título importante de ese año, aunque su rol era menor, fue El curioso caso de Benjamin Button, de David Fincher, donde coincidía de nuevo con Pitt.
Aunque Ormond no ha dejado de trabajar, tuvo que aceptar su edad y menor consideración por parte de las grandes productoras. Pero ella sabía escoger, y se la ha podido ver en series de prestigio como Mad Men, donde era la madre de Megan Draper, y Regreso a Howards End.
En lo relativo a su vida personal, podemos señaler que Julia se ha casado en dos ocasiones, pero ambas terminaron en divorcio. La primera fue fue con Rory Edwards, actor británico que conoció durante su formación teatral. La otra en 1999, en el apogeo de su fama, con Jon Rubin, un activista por los derechos humanos, con quien tuvo a su hija, Sophie, nacida en 2004. Pero rompieron en 2008.
Ormond es conocida por su activismo en causas sociales, especialmente en la lucha contra el tráfico de personas, y fue nombrada embajadora de buena voluntad por Naciones Unidas. Cuando surgió el movimiento #MeToo fue una de las actrices que denunció al productor Harvey Weinstein, en 2023.
