
por Juan Luis Sánchez
25/02/2010
No ha necesitado recurrir al tono combativo de otros directores afroamericanos como Spike Lee, para denunciar en la pantalla los problemas de los más desfavorecidos entre sus “hermanos” en la actualidad. Lee Daniels está haciendo historia entre los directores negros. Se ha convertido en el director negro ideal de la era Obama.
Nacido la víspera de Navidad de 1959, en Filadelfia (Pensilvania), Lee Louis Daniels tuvo una infancia difícil, marcada por su tumultuosa relación con su padre, oficial de policía. Porque a medida que crecía, nunca aceptó que fuera homosexual.
A pesar de sus problemas familiares, Daniels consiguió sacar buenas calificaciones en el colegio. A los 21 años, Daniels fundó su propia agencia de enfermería. Pronto, vendió la empresa por la nada desdeñable cantidad de 2 millones de dólares, e inició su carrera en el mundo del espectáculo. Se convirtió en director de casting y representante de actores, algunos de cierto renombre, como Wes Bentley, al que le consiguió su papel de American Beauty. El documental sobre celebridades de Hollywood My Big Break muestra a Daniels en esta faceta de su vida.
A principios del siglo XXI, Daniels creó su propia compañía de producción, Lee Daniels Entertainment, cuyo primer film fue la exitosa Monster’s Ball, con la que Halle Berry se convirtió en la primera afroamericana que ganó el Oscar en la categoría de mejor actriz. Tuvo menos repercusión su siguiente trabajo, El leñador, duro drama en el que Kevin Bacon interpreta a un pederasta que tras salir de la cárcel intenta reformarse.
Daniels se asoció con el ex presidente Bill Clinton para rodar una serie de anuncios que animaran a la juventud negra a votar. Su ópera prima como realizador fue la fallida Shadowboxer, sobre la relación entre dos fríos asesinos a sueldo. Aunque trabajó en esta cinta por primera vez con Mo’Nique, recibió malas críticas y pasó desapercibida en los cines.
Después de producir Tennessee, que ayudó a la cantante Mariah Carey a afianzarse como actriz, Lee se ha consagrado por completo con su segundo trabajo como director, la crudísima Precious, adaptación de la novela “Push” de Sapphire. En la cinta volvió a colaborar con Mo’Nique y Mariah Carey, aunque está protagonizada por la debutante Gabourey ‘Gabby’ Sidibe, que interpreta a una adolescente con problemas de obesidad y que ha sufrido abusos sexuales por parte de su padre. Con la cinta, Daniels se ha convertido en el primer afroamericano nominado al premio del Sindicato de Directores de América (DGA). Es el segundo nominado como mejor director a los Oscar, y también el segundo que puede conseguir la estatuilla a la mejor película.
Tras el éxito de Precious, Daniels prepara Selma, su tercer trabajo como director. Robert De Niro se pondrá a sus órdenes para interpretar a George Wallace, un político de Alabama que estaba en contra de la integración racial.
Director (4 títulos)
Guionista (2 títulos)
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