Serie TV | Ciencia ficción | Comedia | Drama | Thriller
Público apropiado: Jóvenes-adultos
6/10
Recomendar (63) | No recomendar (90)
Año: 2011
Creador: Charlie Brooker
País: Reino Unido
Dirección: Otto Bathurst, Euros Lyn, Brian Welsh
Intérpretes: Daniel Kaluuya, Toby Kebbell, Rory Kinnear, Jessica Brown Findlay, Tom Cullen, Lindsay Duncan, Jodie Whittaker, Paul Popplewell, Donald Sumpter, Rupert Everett, Tom Goodman-Hill, Lydia Wilson, Julia Davis
Guión: Charlie Brooker
Música: Stuart Earl, Stephen McKeon
Fotografía: Damian Bromley, Zac Nicholson, Jake Polonsky
6/10
Los "media" en la picota
Miniserie británica de tan solo tres capítulos, largos y concluyentes, el espectador no dejará de frotarse los ojos ante lo que se le presenta en pantalla
En el episodio inical, “El himno nacional”, el Primer Ministro de Gran Bretaña es despertado a media noche con la noticia de que la Princesa ha sido secuestrada. Ojo, sus captores sólo la liberarán si el máximo mandatario de la nación mantiene relaciones sexuales en directo con ¡un cerdo! Tal situación será seguida por los ciudadanos a través de las noticias, las redes sociales, youtube… Todo el mundo estará pendiente de la reacción del Primer Ministro y de su equipo. Bien urdida, la trama mantiene el interés desde el principio y el final es para no perdérselo.
Bajo el título de “15 millones de méritos”, el segundo capítulo es algo más extraño. Un grupo de personas se pasan el día pedaleando en bicicletas estáticas para obtener puntos y logros que hagan sus vidas más fáciles. Lo real enfrentado a lo virtual para poner frente a un espejo las miserias de la condición humana.
El último episodio, titulado “Tu historia completa”, nos lleva al futuro. Las personas podrán acceder a sus recuerdos con un mando a distancia, rebobinar, hacer pausa, de manera que todo lo almacenamos en la memoria y podemos acceder a ello cuando queramos. Es más, en una entrevista de trabajo nos pueden pedir el visionado de nuestros recuerdos… Así nadie olvida nada. Nada de este capítulo, así como de los otros dos, debemos de olvidar.
Nos encontramos de bruces con una serie totalmente fuera de los cánones, que rezuma originalidad por los tres (que valen por cuatro) costados. Tres capítulos que justifican su gran acogida en Reino Unido. Y es que no podría ser más aguda la visión proyectada hacia las nuevas tecnologías y el impacto que tienen en la sociedad, adormeciéndola, creando unas necesidades que rozan lo surrealista y están fuera del sentido común.
Con buen criterio, cada capítulo abre con una carga de impacto brutal para dejarnos al final sumidos en un estado de liviandad, física e intelectual, de difícil explicación. Es como si nos cargáramos con un lastre pesado e invisible, que casi colapsara nuestros músculos y el cerebro acelerara sus neuronas de forma vertiginosa antes de entrar en estado de shock. Las situaciones más estrambóticas nos hacen estremecer, congelar el rictus, acaso secarse el intento de gritar, también esbozar una sarcástica sonrisa. ¡Qué situaciones! Tan sólo la extravagancia del primer episodio tiene más proximidad con la realidad actual, los otros dos plantean narraciones que quién sabe si son fruto de la imaginación lisérgica o nos acercan a un futuro posible donde la tecnología y los medios de comunicación podrían transformar nuestra percepción del mundo.
Sugerente e irreverente, exagerada y muy provocativa, la serie invita a la reflexión a partir de un tema principal bien narrado y estructurado. A un lado quedan la interpretación de los actores, más que correctos, eclipsados sus protagonismos por la puesta en escena de esa crítica a una sociedad condicionada, la masa hipnotizada por la imagen manipulada, desde planteamientos tan originales como rocambolescos. El contraste genera una fuerza dramática total. El resultado final, sorprendente, no dejará indiferente a nadie.
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