Serie TV | Comedia | Fantástico | Cine Familiar
Público apropiado: Todos
6/10
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Año: 2012
Creador: Derek Guiley, David Schneiderman
País: EE.UU.
Dirección: Peter DeLuise, Henry Chan, Savage Steve Holland, Mike Rohl, Jonathan A. Rosenbaum, Alex Winter
Intérpretes: Gaelan Connell, Aimee Carrero, Connor Del Rio, Jessie Usher, Lonny Ross, Samuel Patrick Chu, Erik McNamee, Chelah Horsdal
Guión: David Schneiderman, Derek Guiley, Peter Murrieta, Matt Burnett
Música: Paul Robb, Michael Gatt
Fotografía: Philip Linzey
6/10
Sube de nivel
En una pequeña localidad americana, tres jóvenes estudiantes ven cómo su gran pasión, el videojuego llamado ‘El conquistador de los mundos’, cobra vida increíblemente y pasa de ser un entretenimiento online a ser una realidad que pondrá en peligro a la comunidad, y aún más, a la Humanidad. Y es que los personajes que ellos pateaban cuando jugaban se han colado por un portal abierto casualmente y ahora una horda de “temibles” seres de todo pelaje y condición se presenta con aviesas intenciones, dirigidos por el villano Maldark. Claro que los tres chicos no se lo van a permitir, y junto a una intrépida y joven periodista, harán frente a la amenaza con las más peculiares armas nunca antes vistas. A partir de este momento, luchar será tan cotidiano como intentar aprobar las mates.
Vinculada al reciente estreno de una película del mismo nombre, esta serie de Cartoon es una divertida comedia llena de aventuras y buenas dosis de acción. De entrada tiene buenos referentes cinematográficos, bebe de ellos para atrapar especialmente al público juvenil, y la idea conocida de que un juego se convierta en algo real vuelve a dar, valga la redundancia, bastante juego. Así, la dinámica de poner en escena multitud de personajes recuerda a Jumanji, película que traducía la diversión de un tablero de juego a una fantástica realidad, con una fauna, animal y humana, que convulsionaba la tranquila vida de un pueblo. De otro recordado film, Tron, donde su protagonista se introducía por accidente dentro de un videojuego, invierte el concepto, para llevar a un joven del mundo sensible a otro virtual lleno de peligros. Ambas cintas tenían el encanto de convertir en realidad lo que tanto se disfrutaba como un juego.
Level Up recoge este ‘sui generis’ espíritu lúdico de la mano de cuatro chicos, con el acierto de introducir una buena ración de humor a repartir por episodios. La risa es la pretendida ‘banda sonora’ de una increíble y fantástica historia puesta en pantalla, ésta alimentada con el formato sketch para describir situaciones hilarantes de mucha acción, no siempre redondas, e incluso algunos tendrán al principio la sensación de estar ante una de esas estúpidas series americanas. Pero con un poquito de esfuerzo y sin prejuicios para superar el nivel, veremos que entre chistes simplones lanzados por sus lenguaraces protagonistas, también los hay ingeniosos, bien traídos en consonancia con los temas habituales consumidos por los adolescentes. De la misma manera, a escenas algo tontas, se superponen momentos con los protagonistas en plan “cazafantasmas” (otro referente cinéfilo), que nos deparan motivos para soltar una carcajada de suma y sigue.
Es por tanto una serie a la que le falta seguramente equilibrio y según como te pille en el sofá te la puedes tragar de lleno. Contribuye para que eso ocurra el buen hacer del joven cuarteto, con papeles bien caracterizados y contrastados entre sí, estudiados para el punto y contrapunto. Poco tiene que ver el deportista Lyle con la cabra loca de Dante, o ambos con el estudioso y metódico Wyatt (a éste hay que verlo con su ‘lanzaplasma’ en mano), aunque todos estén unidos por un juego de rol. Pero por encima de ellos, el papel que cala más es el femenino de Angie Prietto, la curiosa y tenaz periodista quinceañera reconvertida en guerrera (a ésta también hay que verla con su arma, un exagerado puño de acero modelo ‘acme’). Se notan mucho las tablas de quien le da vida, la joven portorriqueña Aimee Carrero, con recorrido ya en otras series como El mentalista, y en el cine con Skeatland y Alvin y las ardillas 2.
Level Up no tiene mayores pretensiones que el puro entretenimiento sobre la base de un tema ya conocido, pero con un simpático giro de tuerca adaptado al público que fundamentalmente se dirige, no siempre bien ajustado.
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