Su forma de rodar, más cercana a Hollywood que a
sus compatriotas, ha revolucionado el cine español. Existe un antes y un
después de El día de la bestia, la mejor película
de Álex de la Iglesia. Además, se ha propuesto mejorar la imagen global de la
Academia de Cine de España, de la que ha sido nombrado presidente. De momento,
sus logros son bastante notables.
Nacido el 4 de
diciembre de 1965 en Bilbao, Alejandro de la Iglesia Mendoza es aficionado al cine fantástico y los comics desde
siempre, que le ayudaban a evadirse de algunos problemas, como la repentina
muerte de su padre (un trauma que sobrelleva como puede), cuando tenía 12 años,
y la tumultuosa situación en el País Vasco en los 80, con continuos
enfrentamientos entre la policía y simpatizantes de ETA. "Todos los fines de
semana había guerra", comenta el cineasta, que coleccionaba pelotas de goma
lanzadas por los agentes. "Ahora, por suerte, es un lugar idílico para pasear".
Apasionado de
los juegos de rol y miembro del club de su ciudad natal 'Los pelotas' -para
practicar este tipo de juegos-, llegó a ser uno de los autores de "Comedia
infernal", una aventura para "La llamada de Cthulhu", uno de los más apreciados
por los aficionados, basado en el universo personal del especialista en terror
H.P. Lovecraft. Dotado de talento para el dibujo, De la Iglesia se inició como
dibujante de comics en la revista amateur 'La comictiva'.
Es licenciado en
Filosofía por la Universidad de Deusto. "Pasaba la mayor parte del tiempo en el
bar o en el cineclub", ha comentado en tono jocoso el bilbaíno. Durante
aquellos años universitarios decidió hacer cine. "Yo siempre digo que me metí
en el cine por envidia. Mi amigo Enrique Urbizu, empezó a rodar una película. En aquel momento, la gente que hacía
cine era toda gente seria, Pilar Miró, Mario Camus, no chavales. Yo pensaba que
para hacer cine tenías que ser así, alguien serio y con un documento oficial
que te autorizara a ser director... Pero el valor y la audacia de Urbizu me
demostraron que alguien como yo, también podía hacer una película. Y ahí se me
rompió el mundo. Estuve una semana sin dormir diciéndome: si no hago cine, nada
tiene sentido. Si no hago cine, me muero...".
Pronto hizo sus
pinitos en el cine como director artístico en el corto Mamá, de Pablo Berger, y también se ocupó de
la misma tarea en Todo por la pasta,
del citado Urbizu, una mezcla de comedia y thriller inusualmente dinámica en el
contexto del cine español de la época, anquilosado, y rara vez fresco y
sorprendente.
Con unos ahorros
"justitos" consiguió poner en marcha su corto Mirindas asesinas, aunque el dinero no le dio para pagar a
los actores. Alex Angulo, el protagonista, desertó enseguida, por lo que el
director tuvo que interpretar a su personaje en los planos que faltaban, de
espaldas. El resultado es un desternillante homenaje al cine negro.
Junto con su
amigo Jorge Guerricaechevarría, su colaborador habitual, escribe el guión de su
primer largo, Acción mutante,
y se lo hace llegar al mismísimo Pedro Almodóvar, aprovechando que conocía a
Paz Sufrategui, entonces jefa de prensa de El Deseo y prima del actor Javier
Cámara. Contra todo pronóstico, al cineasta manchego le gusta y le propone que
dirija la película. "Cuando Guerricaechevarría y yo fuimos a ver a Almodóvar,
estábamos dispuestos a hacer lo que nos hubiera encargado. Si nos habla de un
documental sobre ballenas, lo hubiéramos hecho. Hasta hubiéramos barrido la
oficina si hace falta", comenta De la Iglesia.
Aunque se trata
de una ópera prima con más sombras que luces, Acción mutante era toda una declaración de intenciones,
con algún momento divertido, y un Antonio Resines genial como líder de una
banda de lisiados convertidos en terroristas. Por aquel entonces el cine español
estaba en su mayor parte muy alejado de los gustos del público, y salvo
honrosas excepciones, jamás había tocado el género fantástico. Y sirvió para
que su director aprendiera a marchas forzadas el oficio, aunque hoy se
arrepiente de lo mal que le salió.
Mejoró
sustancialmente con su siguiente película, El día de la bestia, un punto de inflexión para el nuevo
cine español. Esta comedia negra que se inspira en los juegos de rol que tanto
gustaban al director, introdujo en España -mucho antes del advenimiento de
directores como Alejandro Amenábar, Jaume Balagueró y Daniel Monzón- el cine de
efectos especiales con una planificación atractiva, en la línea de las grandes
superproducciones de Hollywood. Y convirtió a Santiago Segura en una
celebridad.
Desde entonces,
las cosas no siempre le han salido bien. Fracasó estrepitosamente con Perdita
Durango, basada en la
novela de Barry Gifford sobre el personaje que interpretaba Isabella Rossellini
en Corazón salvaje,
de David Lynch. Y su mezcla de drama y comedia en Muertos de risa, tampoco funcionaba. Por su falta de
pretensiones, se salva La comunidad,
que recuerda a El quimérico inquilino de Polanski, pero con Carmen Maura rodeada de vecinos de lo
más estrafalario, dispuestos a todo con tal de impedirle que se quede con la
fortuna que guardaba en su piso un vecino fallecido. Mientras que su homenaje a
los especialistas de los spaghetti-westerns rodados en España 800 balas era totalmente fallido, Crimen
ferpecto, parodia del
cine de suspense, tiene cierta gracia.
De la Iglesia
intentó cambiar por completo de registro con un thriller sin momentos cómicos, Los
crímenes de Oxford,
adaptación de la novela de Guillermo Martínez, con Elijah Wood, John Hurt y
Leonor Watling. Y aunque el resultado es bastante irregular -sobre todo en la
parte relativa al personaje de Leonor Watling- tiene un principio sugerente, y
un final logrado, y funcionó bien en las taquillas. Para la televisión, De la
Iglesia ha rodado La habitación del niño, sorprendente episodio de la serie de telefilmes "Películas
para no dormir", y la fallida serie cómica Plutón B.R.B. Nero. También es el autor del libro de
ficción "Payasos en la lavadora".
Felizmente
casado, Álex de la Iglesia es padre de dos niñas que le han cambiado la vida.
"Tener a dos personas que dependen de ti te transforma por completo. Existe una
responsabilidad total. Cuando eres padre, piensas primero en las niñas, en tu
mujer, en qué hacer por salvaguardar a tu familia".
Elegido
presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de
España, en junio de 2009, Álex de la Iglesia se ha propuesto transformarla,
arreglar errores del pasado y acercarla a todos los espectadores. "La Academia
como institución no tiene ideología, representa a todo el mundo por igual. Y no
es cierto que los miembros tengan una dirección ideológica determinada, los hay
con puntos de vista totalmente contrapuestos", comentaba el cineasta a José
María Aresté, en DeCine21. En esa línea, no dudó en entrevistarse con el líder
del Partido Popular, Mariano Rajoy, para dar a entender que el cine español no
sólo representa a los votantes del Partido Socialista. En la primera gala de
los Goya celebrada bajo su mandato, obtuvo buenos datos de audiencia, gracias
al fichaje de Andreu Buenafuente como presentador, y logró que su mentor, Pedro
Almodóvar, acudiera a dar un premio, tras años de rencillas con la Academia.
Mientras espera que salga adelante su proyecto para llevar al cine "La
marca amarilla" (uno de los cómics más redondos de los famosos personajes Blake
y Mortimer), Álex de la Iglesia rueda la grotesca comedia Balada triste de
trompeta, sobre dos payasos enamorados de la misma mujer.