Ha mantenido con la
cámara una 'love story' incomparable, pues pocas actrices han aparecido en
pantalla tan bellas y con tanto glamour.Su encuentro con Ryan O'Neal hizo que saltaran chispas. Pero Aly McGraw
interpretó a otros memorables personajes en la pantalla.
Elizabeth Alice MacGraw nació el 1 de abril de 1939 en
Westchester County (Nueva York). Hija de una húngara y de un escocés, con su
padre tuvo una relación muy conflictiva, pues declara que tenía un carácter
'violento'. Estudió en Wellesley College, un selecto centro para chicas.
Inició su vida laboral como asistente de fotografía en la
ilustre revista de moda Harper's Bazaar, y posteriormente fue asistente durante
seis años de Diana Vreeland, experta en últimas tendencias, en la revista
Vogue. Fue también modelo, estilista y decoradora de interiores.
Tras aparecer en algún anuncio televisivo, debutó en el cine
con un rol muy breve en Sindicato de
asesinos, que protagonizó Kirk Douglas. Quedaba tan bien en la pantalla que
en su segundo trabajo ya le dieron el papel protagonista. Se trataba de Complicidad sexual, adaptación de una
novela de Philip Roth, donde era una chica adinerada que se enamora de un
humilde bibliotecario.
Era justamente lo contrario, la pobre que se une a un chico
de buena familia, en su film más famoso. Aunque lloró cuando le pasaron el
guión de Love Story, con el paso del
tiempo no la recuerda como una película sobresaliente. "Ahora ya no lloro
cuando la veo en pantalla. Era un film sensible, pero no memorable",
explica la actriz. Por la cinta, obtuvo un Globo de Oro y una candidatura al
Oscar.
Fue un fenómeno social, y catapultó a la fama a MacGraw en
todo el mundo. Pero ella siempre ha sabido llevar muy bien la popularidad.
"Si quieres ser una estrella armando jaleo a tu alrededor, lo puedes
conseguir, como John Travolta", explica la actriz. "Pero yo he
elegido habitar en una comunidad de Malibú donde viven otros actores famosos y
nadie vuelve la cabeza cada vez que pasa Barbra Streisand. Puedo ir a la
farmacia con tranquilidad, y mi hijo Joshua ha crecido con normalidad".
Love Story estaba
producida por Paramount, cuyo alma mater en aquel momento era el legendario
Robert Evans, con el que se había emparejado Aly MacGraw tras divorciarse de un
tal Robin Hoen. Evans estaba destinado a producir títulos del calibre de El padrino y Chinatown, y fue el padre del único hijo de la actriz, Josh Evans,
actor en títulos como Nacido el cuatro de
julio o The Doors.
Dejó a Evans después de caer en los brazos de Steve McQueen,
durante el rodaje de La huida, de Sam
Peckinpah. "Cuando una mujer te deja, no es fácil, nunca lo es. Pero
cuando esa mujer te deja por el actor más grande del mundo, digamos que te
sientes muy pequeño", recuerda Evans en el fascinante documental El chico que conquistó Hollywood.
El idilio acaparó las portadas de los tabloides, pero no fue
el único romance sonado que se inició mientras se filmaba esta legendaria
cinta, pues el propio Peckinpah se casó con Joie Gould, la ayudante de
producción.
En su autobiografía, "Moving Pictures", MacGraw
describió sus problemas con el alcohol. Pero por lo general ha sido celosa de su vida privada, y asegura
que nunca ha contado a los medios nada sobre temas como su relación con Steve
McQueen. "Por eso me sorprende que a veces salgan supuestas declaraciones
mías sobre esos asuntos, y me siento con ganas de romperlo todo", explica.
Mientras estuvo unida a McQueen, MacGraw dejó el cine.
Volvió tras su separación en 1978, para protagonizar a las órdenes nuevamente
de Peckinpah el film Convoy, donde
era una atractiva fotógrafa en medio de una revuelta de unos camioneros contra
un despótico sheriff.
Fue irónicamente el mayor éxito de Peckinpah, a pesar de que
éste no estaba convencido del guión y casi tira la toalla varias veces. Posteriormente,
la estrella de MacGraw se fue apagando poco a poco, sobre todo después de la
discreta Dime lo que quieres, en la
que era una productora televisiva que vivía un idilio con un poderoso hombre de
negocios. Por desgracia, el gran Sidney Lumet demostraba en esta cinta que la
comedia no era lo suyo.
Desde entonces, Ali MacGraw sólo destacó en series como Vientos de guerra y Dinastía. Su último trabajo fue como secundaria en el desastroso
drama de 1997 Glam, donde participó
porque el director era su hijo.