Transmite una gran elegancia en la
pantalla. Claire Bloom es un mito porque interpretó a la bailarina de Candilejas, pero lo cierto es que ha
desarrollado una sólida trayectoria en el cine, el teatro y la televisión.
Patricia Claire
Blume -su nombre real- nació el 15 de febrero de 1931 en Finchley, un suburbio
del norte de la capital británica. Hija de dos vendedores, desde muy joven se
hizo locutora de la emisora de radio BBC, y debutó en el teatro a los 15 años con
el Oxford Repertory Theatre. En 1947 ya estaba en Londres interpretando la obra
"The Lady's Not For Burning" junto a dos grandes, Richard Burton y
John Gielgud.
Debutó en el
cine con The Blind Goodness, "un
ridículo proyecto inglés del que prefiero no acordarme, porque no significó
nada", recuerda la actriz.
Pero después
volvió al teatro, y un amigo de Charles Chaplin que acudió a la función, quedó
entusiasmado con su trabajo. Como éste sabía que el cineasta estaba
desesperado, en busca de una joven actriz, e incluso había puesto un anuncio en
el periódico, decidió hablarle de la muchacha. "Apenas me convocó Chaplin,
yo sabía que el proyecto iba a cambiar mi vida", recuerda Bloom, que fue
finalmente elegida para protagonizar Candilejas,
donde era una aspirante a bailarina desesperada a punto de suicidarse, salvada
en el último momento por Calvero (Charles Chaplin), un veterano cómico. En su
momento, el éxito de la cinta le dio una enorme popularidad a la actriz. "Chaplin era muy puntilloso, específico, detallista... y un
poco dictador",
recuerda del que se convirtió en un gran amigo hasta el final de sus días.
Casada con el
actor Rob Steiger, al que conoció interpretando la versión teatral de
"Rashomon", Bloom dio a luz a su única hija, Anna Steiger, reputada
cantante de ópera. Tras divorciarse de Steiger en 1969, Claire Bloom ha estado
unida al productor Hillard Elkins y al reputado escritor Philip Roth.
En los últimos
años, Claire Bloom no ha dejado de trabajar. Se puso a las órdenes de Woody
Allen, en Delitos y faltas, pero la
experiencia no le apasionó. "No
aprendí demasiado con Woody Allen. El ni siquiera te da un guión, algo que para
mí ya es bastante insultante. Estaba siempre muy ensimismado, casi no daba
instrucciones. Cuando decía algo te ayudaba, pero su personalidad no ayuda para
aprender". Incluso
trabajó con Sylvester Stallone, en Pánico
en el túnel. De la última etapa, su trabajo más alabado es sin duda la
reina Mary, madre de Jorge VI (Colin Firth) en El discurso del rey.
La actriz sigue
al pie del cañón. "En cine es muy difícil conseguir buenos papeles. La
mayoría de lo que me ofrecen es un insulto a la inteligencia. Pero a veces
salen películas inteligentes y adultas". También sigue sobre las tablas.
"En teatro sólo hago las cosas que siento con todo mi corazón, porque no
hay recompensa económica", explica la actriz.