Para lograr todos los
hitos y participar en la mitad de espectáculos, series y películas de Concha
Velasco, cualquier otro actor habría necesitado dos o tres vidas. Decir que es
un mito de la interpretación en España se queda corto.
La muchachita nacida en Valladolid el 29 de noviembre de
1939 Concepción Velasco Varona tenía tan claro a qué iba a dedicarse que ya le
dijo a su madre desde muy joven 'mamá, quiero ser artista'. Dicho y hecho, se
fue a Madrid a estudiar danza clásica, y debutó como bailarina siendo casi
adolescente en el Cuerpo de Baile de la Ópera de La Coruña.
A los 15 años interpretó a una 'bailaora' en una breve
intervención en La reina mora.
Además, ingresó en la compañía de Manolo Caracol y posteriormente como
vicetiple en la de Celia Gámez, la reina de la revista, que dio la alternativa
a otras estrellas como Esperanza Roy, Lina Morgan y Tony Leblanc.
Precisamente con Leblanc rueda su primer gran éxito de la
pantalla (como Conchita Velasco), Las
chicas de la Cruz Roja, una comedia sobre la picaresca de la época. Con el
mismo actor volvió a formar pareja en títulos como El día de los enamorados, Los
tramposos, Vida sin risas, Amor bajo cero, Julia y el Celacanto, Mi
noche de bodas, Sabía demasiado, Hoy como ayer, Los que tocan el piano, Una
vez al año, ser hippy no hace daño e Historias
de la televisión. En esta última película interpreta la canción "La
chica Ye-ye", anteriormente interpretada por Rosalía, aunque la versión de
la actriz se convierte en una de las sintonías más populares de la España de la
época.
Aunque como la mayoría de sus compatriotas de la época, sólo
tiene ocasión de intervenir en 'españoladas' cómicas de lo más ligero como Las que tienen que servir, junto a
Alfredo Landa, en los 70 y 80 enfoca su carrera a papeles más serios, como La colmena, Esquilache, Las largas
vacaciones del 36, Pim, pam, pum,
fuego y Tormento, adaptación de
la novela de Benito Pérez Galdós, donde realiza uno de sus mejores trabajos
como señorona envidiosa que abusa de una huérfana que le sirve de asistenta.
Desde los primeros tiempos, Concha Velasco demuestra ser una
mujer hiperactiva y trabajadora, de forma que combina sus numerosos trabajos en
cine por la mañana, con sus funciones teatrales de tarde-noche. Sobre las
tablas es donde se ha labrado un mayor prestigio, interpretando montajes
emblemáticos de obras como "Las arrecogías del beaterio de Santa María
Egipciaca", de José Martín Recuerda, en el Teatro de la Comedia, donde
interpretaba a la heroína liberal Mariana Pineda, "Filomena
Marturano", de Eduardo de Filippo (que protagonizó en los 70 y mucho más
tarde en el nuevo milenio), "Buenas noches, madre", con Mary Carrillo,
y sobre todo "Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?", una obra de
Adolfo Marsillach en la que compartió los escenarios con José Sacristán, y que
fue todo un fenómeno a principios de los 80. Se prodigó en el musical, pues
arrasó con "Mamá, quiero ser artista" y "Hello,
Dolly", donde hacía el
célebre papel de Barbra Streisand.
Se enamoró de uno de sus compañeros de escenario, el actor
Paco Marsó, con el que se casó en 1976. Tuvo un hijo con él, Paco, mientras que
Marsó crió como suyo a Manuel, hijo de la artista de una relación anterior y
aportó al matrimonio a Diana Patricia, que él había tenido con una mujer
alemana. Aunque tuvo con él una serie de desencuentros que concluyeron con el
divorcio, en 2005, Concha suele hablar de él como el hombre de su vida.
"La parte de mi vida más importante comienza cuando conozco a Paco
Marsó", comentó la artista tras el fallecimiento de su ex marido en 2010.
"Si no le hubiera querido tanto, no hubiera sufrido con él".
Fue la musa de Antonio Gala, que escribió para ella
"Las manzanas del viernes". Concha Velasco ha encarnado a otros
personajes del autor, como la protagonista de "Inés desabrochada",
mientras que en cine fue Palmira, en Más
allá del jardín, prototipo de las mujeres maduras desencantadas en busca de
una nueva vida, que tanto obsesionan al autor.
Aún le ha quedado tiempo a Concha Velasco para convertirse
en uno de los rostros más célebres de la pequeña pantalla en España. Fue una
actriz habitual del mítico espacio "Estudio 1", donde participó en
obras como "Don Juan Tenorio" o "Una muchachita de Valladolid".
Presentó los especiales de Fin de Año de TVE desde 1985 al 87, y ha presentado
numerosos programas como "Viva el espectáculo", "Encantada de la
vida", "Querida Concha" y hasta "Sorpresa, sorpresa" en
sustitución de Isabel Gemio y "Cine de barrio", cuando lo ha dejado
Carmen Sevilla. Tampoco se le ha dado nada mal en el terreno de las series,
pues participó en Compañeros, Motivos personales, Herederos y Gran Hotel
entre otras.
Su papel más recordado en televisión es nada menos que la
santa Teresa de Cepeda y Ahumada, en Teresa
de Jesús, legendaria producción dirigida por Josefina Molina, que captó
mejor que nadie la vida de la fundadora de las carmelitas.
Aunque ha hablado de un posible retiro, Concha Velasco
parece feliz manteniendo su intenso ritmo de trabajo habitual. En los últimos
años cumplió su sueño de trabajar con Luis García Berlanga en la fallida París Tombuctú, y ha participado en
títulos como Km. 0, El oro de Moscú, Chuecatown, y Bienvenido a
casa. Ya septuagenaria, no para de hacer tele, y por si le quedaba algún
ratito libre, ha arrasado sobre las tablas con la excelente "La vida por
delante", donde conmovió al respetable como ex prostituta judía que cría a
un muchacho árabe al que ha acogido. "¿Dónde voy a estar mejor que
trabajando?", ha comentado. Es tía de la actriz Manuela Velasco, que se
hizo muy popular con [Rec].