Actriz de gran frescura y naturalidad, su presencia en Cantando bajo la lluvia ya justifica un
lugar especial para ella en la historia del cine.
Y eso que, según se dice, su
trabajo en el mítico musical, para muchos el mejor de todos los tiempos, estuvo
a punto de no existir. Al parecer Debbie no contaba con el visto bueno de Gene
Kelly, codirector de la película junto con Stanley Donen, y para más obstáculos
la actriz no sabía bailar claqué. De cualquier forma el destino quiso que fuera
ella la que completara el célebre trío actoral del film con Donald O'Connor y
el propio Kelly, y el resultado fue el de una compenetración excepcional entre
ellos y una complicidad maravillosa con el público.
Mary Frances Reynolds nació
en El Paso (Texas) el 1 de abril de 1932. Cuando ella tenía siete años, la
familia se trasladó a vivir a Burbank, en California, ciudad en donde con 16
años la futura actriz ganó el concurso de belleza local. Gracias a eso no tuvo
que formarse mucho para ser actriz. Proclamada "Miss Burbank" adoptó entonces
el nombre de Debbie y consiguió su primer contrato cinematográfico. Así
apareció en la película de la Warner June
Bride, protagonizada por Bette Davis, aunque Debbie no salía acreditada.
Más tarde, con dieciocho años, su nombre figuró por primera vez en The Daughter of Rosie O'Grady (1950) y
el mismo año entró también a formar parte del elenco del brillante musical Three Little Words, con Fred Astaire. Al
año siguiente, en Mr. Imperium su
caché creció con un papel importante. Y así llegó Cantando bajo la lluvia cuando la actriz tenía tan sólo 20 años.
Debbie interpretaba a Kathy Shelden, una chica lista y muy risueña que
sustituía a la protagonista femenina de una película justo en los años en que
el cine mudo cambiaba al cine sonoro. El número musical en que deciden que ella
sea la protagonista, titulado "Good Morning", es una maravilla de simpatía,
alegría y coordinación entre los tres personajes principales. Desde entonces la
actriz cultivó sobre todo la comedia musical y apenas tiene películas
destacadas de otros géneros. Lo suyo era entretener y regalar su sonrisa franca
a los espectadores.
En 1955 la actriz se casó
con el músico y actor Eddie Fisher, del que se divorciaría a los cuatro años.
Fruto de ese matrimonio nacieron dos hijos, uno de ellos es la actriz Carrie
Fisher, que se haría mundialmente célebre años más tarde al encarnar a la Princesa
Leia. Debbie Reynolds volvió a casarse otras dos veces, en 1960 y en 1984, pero
ambos matrimonios también fracasaron y terminaron en divorcios.
En los sesenta Debbie se atrevió a rodar algunos
westerns, entre ellos el superclásico La
conquista del oeste (1962), pero sobre todo dio rienda suelta a su vis
cómica en trabajos como Sola ante el
peligro (1961), Su grata compañía
(1961), en donde volvió a trabajar con Fred Astaire, o Dominique (1966), en donde interpretaba a una monja cantarina.
También es de esa época Molly Brown
siempre a flote (1963), musical ambientado en el oeste gracias al cual la
actriz fue nominada al Oscar. Y uno de sus últimos papeles importantes lo
obtuvo en El novio de mi mujer
(1967), en donde compartía cartel con Dick Van Dyke. A partir de ese momento,
la actriz, con tan sólo 35 años, se dedicó principalmente a la televisión, con
apariciones esporádicas en series de cierto éxito, como Vacaciones en el mar, Las
chicas de oro, Roseanne o la más
reciente Will & Grace.