Tras casi tres décadas de intensa actividad, poca gente fuera de
México, salvo los apasionados de Weeds,
tenían claro quién era Demián Bichir. Pero la candidatura al Oscar al mejor
actor por su trabajo en Una vida mejor
le ha mejorado la vida y le ha puesto en el candelero.
Nacido el 1 de agosto de 1963 en Torreón, Coahuila, al
noreste de México, Demián Bichir Nájera proviene de una familia de origen
libanés. Sus padres, Alejandro Bichir y Maricruz Nájera, se dedicaban a la interpretación,
así como sus hermanos Odiseo Bichir y Bruno Bichir. A los 3 años ya le sacaban
en las representaciones teatrales de "El periquillo".
A los 14 ya apareció en la televisión en la serie Rina. Cuando tenía 19, Televisa le
ofreció un contrato para intervenir en numerosas telenovelas como Vivir enamorada, Cuando los hijos se van o Guadalupe.
Pronto le llegó la oportunidad de protagonizar otra, El rincón de los milagros, donde era un extranjero que hacía
milagros.
Pero él siempre tenía la vista en el cine. Debutó como
secundario en 1985, con Viaje al paraíso,
e intervino con su hermano Bruno en Nadie
hablará de nosotras cuando hayamos muerto, cuyo director, Agustín Díaz
Yanes, volvió a reclutarles para Sin
noticias de Dios. Allí, Demián era uno de los protagonistas, un boxeador de
turbio pasado al que dos ángeles trataban de ayudar. Por este trabajo, recibió
un premio MTV México en una categoría creada especialmente con cierto sentido
del humor, y que se llamaba "Mejor Bichir en una película". Otro
realizador español, Álex de la Iglesia, le reclutó para Perdita Durango.
Arrasó en México con la comedia Sexo, pudor y lágrimas, que batió records de espectadores, y donde
era un tipo que regresaba a su país natal para ver a sus amigos tras una larga
ausencia.
Su primera producción estadounidense fue el telefilm In the Time of the Butterflies, con
Salma Hayek, que se basaba en la historia real de las hermanas Mirabal, que se
oponían al régimen del dictador dominicano Trujillo. También fue Fidel Castro,
en Che, el argentino y Che, guerrilla, y se incorporó en la
cuarta temporada a la serie Weeds,
donde interpretó a Esteban Reyes, el corrupto alcalde de Tijuana.
Su consagración definitiva le ha llegado con su trabajo en Una vida mejor, de Chris Weitz (La brújula dorada), donde encarna a
Carlos Galindo, humilde emigrante que intenta sobrevivir como jardinero en Los
Ángeles y mientras procura que su hijo adolescente no se vaya por el mal
camino. Fue la gran sorpresa de las candidaturas de los Oscar al convertirse en
el primer mexicano que compite como actor, desde los tiempos de Anthony Quinn.
"Seguro que Brad Pitt está en la terraza de su
finca en Italia diciéndole a Angelina Jolie '¿quién es este tipo?' y que George
Clooney se lo habrá preguntado a su novia", bromeaba el actor, tras
conocer la noticia. Lo que más le preocupa no es ganar -es consciente de que
tiene pocas posibilidades-, sino haber hecho ruido con su candidatura, para que
el público vea el film y se sensibilice con el problema de los indocumentados.
"A ver si Obama, en un par de horas de descanso, la ve y también se
conmueve".