Pese a que la actriz brilló especialmente
en los años 40 y 50, nunca obtuvo el reconocimiento que se merecía a pesar de
su formidables trabajos.
Hizo algunas
películas dignas de ser recordada -para el recuerdo queda su impresionante
papel de reclusa en Sin remisión- y
llamó la atención tanto de la crítica como del público. Sin embargo, no acabó
jamás de ser considerada una estrella de cine, estaba ahí, sí, sonaba su cara,
pero no lucía como reclamo en las películas. Y así, a pesar de su clase y
talento, acabó pasando casi de puntillas, hasta que se retiró prematuramente a
los cincuenta años.
Eleanor Jean
Parker nació el 26 de junio de 1922 en Cedarville, Ohio. Era la tercera hija de
un matrimonio formado por un profesor de matemáticas y su esposa. Muy pronto
comenzó a actuar en obras escolares y su precocidad se concretó al ingresar con
sólo 15 años en el Rice Summer Teatre de Massachusetts. Le ofrecieron hacer una
prueba para la Fox, pero por entonces ella prefirió seguir formándose. Tras
mudarse a California, empezó a actuar en el Pasadena Playhouse, donde al cabo
de poco tiempo fue descubierta por un cazatalentos de la Warner. Le ofrecieron
de nuevo un contrato pero ella volvió a rechazarlo. No fue hasta después de acabar
su primer año en el teatro decidió ponerse en contacto con la Warner y firmar
con ellos. Debutó en el cine con 19 años, nada menos que en la película Murieron con las botas puestas, de Raoul
Walsh, aunque finalmente sus escenas fueron suprimidas.
Durante los
primeros años cuarenta fue entrando poco a poco a engrosar las listas de
reparto, cada vez con mayor presencia. Destacan así el drama histórico Mission to Moscow (1943), dirigida por
Michael Curtiz; el thriller Crime by
Night (1944), junto a Jane Wyman; el drama fantástico Entre dos mundos (1944) y la romántica The Very Thought of You (1944), un film dirigido por Delmer Daves
en donde Eleanor obtuvo su primer papel importante. Y al poco era cabeza de
cartel en la notable cinta bélica El
orgullo de los marines (1945), de gran éxito entre el público, y junto al
protagonista Paul Henreid en Cautivo del
deseo (1946). Entretanto, en 1943 la actriz se había casado, pero se
divorció al año siguiente, y luego se casaría otras dos veces y se divorciaría
de nuevo sendas veces hasta encontrar al hombre que estaría con ella hasta el
final, Raymond Hirsch, con quien se casó en 1966. La actriz tuvo 3 hijos de
esos matrimonios. En los 40, tras algunas leves comedias románticas en donde
compartió trabajo con Errol Flynn, la rubia actriz volvió a brillar como la
fascinante protagonista de La mujer de
blanco, drama de intriga romántica ideada por el escritor decimonónico
Wilkie Collins.
Luego
comenzaría la década más famosa de la actriz, iniciada con su impecable
nominación al oscar a la mejor actriz por su memorable composición de reclusa
en Sin remisión (1950), un drama
carcelario conmovedor. La Academia no le concedió el premio pero al año
siguiente volvió a nominarla por el estupendo "film noir" Brigada 21, junto a Kirk Douglas. La Parker demostraba de la mano
del gran William Wyler que sabía muy bien emocionar al público con sentimientos
a flor de piel. A este film siguieron otros de más que interesante repercusión
que explotaron más su perfil de aventurera: Scaramouche
(1952), Fort Bravo (1953), Cuando ruge la marabunta (1954) o El valle de los reyes (1954) son buenos
ejemplos de esa faceta. En 1955 cambió de registro y se atrevió con un papel
desagradable, el de la mujer impedida y envidiosa que hacía la vida imposible a
Frank Sinatra en El hombre del brazo de
oro. Su tercera y última nominación al Oscar le llegó en su papel
protagonista de Melodía interrumpida
(1955), biopic de la cantante de ópera Marjorie Lawrence. Destacó más tarde en
una de las últimas película de Frank Capra, Millonario
de ilusiones, de nuevo con Sinatra, y en 1960 se las vio con el duro Robert
Mitchum de Con él llegó el escándalo,
que sin duda significó el último gran papel de la actriz. Eleanor Parker tenía
sólo 38 años, pero incomprensiblemente su carrera declinaba. A falta de papeles
protagonistas empezó a aparecer en telefilmes y en diferentes episodios de
series televisivas del montón hasta los años noventa, y sólo regresó
esporádicamente al cine, como en su aparición como la baronesa Schraeder en Sonrisas y lágrimas, o filmes de menor
consideración, como The Oscar (1966),
el thriller Homicidio justificado o
la comedia amable Un tigre en la red,
ambas de 1967.