Con su blanca belleza de sugus de limón, esta actriz no ha
podido pasar desapaercibida. Hasta el momento tiene muy pocos papeles en su
filmografía, pero ha logrado ser conocida (y reconocida) en todo el mundo. Por
algo será.
Para la mayoría de los cinéfilos Elisha Cuthbert es más bien
Kim Bauer, la hija del actor Kiefer Sutherland en la archipremiada serie 24. La
rubia actriz es un verdadero quebradero de cabeza para su padre, un agente
antiterrorista que se ve obligado a salvarla una y otra vez de toda clase de
peligros. Esa serie, que comenzó a emitirse en 2001, ha mantenido intacto el 'status' de popularidad de la Cuthbert a lo largo de casi una década, si bien
es cierto que aún le falta rodar esa película o películas por la que toda
actriz que se precie ha de ser recordada en el futuro.
Elisha Ann Cuthbert nació en Calgary (Canadá) el 30 de
noviembre de 1982. Es hija de Kevin y Patricia, y tiene dos hermanos más
jóvenes Jonathan y Lee-Ann. Desde muy jovencita Elisha era muy guapa, ideal
para hacer sus pinitos de modelo infantil, ocupación que la niña desarrolló
desde los siete años. Pronto la familia se trasladó a Montreal, en Quebec y
cuando contaba 14 años Elisha dio el salto al cine.
Durante los primeros años en el mundo de la interpretación,
rodó varias películas familiares, en general bastante apañadas. Su debut tuvo
lugar la película de iniciación Dancing on the Moon (1997), una comedia dramática para toda la familia
sobre una joven que ha de abandonar la niñez y adentrarse en la adolescencia. A
ese film le siguieron en 1998 el prescindible thriller Airspeed y la simpática y familiar Nico, the
Unicorn, junto a la actriz Anne Archer. Al
año siguiente aparece en Who Gets the House?, en donde Elisha interpreta a la hija de un
matrimonio que está a apuntod e divorciarse, y ese mismo año la joven actriz
protagoniza la comedia de aventuras de ciencia ficción Time at the
Top, en la que encarna a una chica que
viaja al pasado en el ascensor de su casa. En el 2000 hace su primera incursión
en el género de terror (si bien es cierto que con una importante carga
familiar) en la película Believe,
y más tarde trabaja en el telefilme familiar Mail to the Chief. En 2001 protagoniza una de sus mejores películas,
el drama familiar Lucky Girl,
gracias al cual Elisha logró un Premio Gemini a la mejor interpretación. Hasta
ese momento todas las películas en las que había trabajado eran producciones o
copreducciones canadienses. Y entonces, cuando la rubita actriz aún no había
cumplido los 18 años, se trasladó a Los Ángeles para probar suerte en
Hollywood.
Elisha tenía claro que aquello era una
aventura, pero tampoco estaba dispuesta a perder el tiempo, por lo que se puso
un plazo de seis semanas para conseguir un papel que mereciera la pena. Y justo
al límite, al final de la quinta semana, ese papel llegó... Y además sería el
trabajo que le cambiaría la vida, porque por entonces la Fox preparaba una
serie criminal cuyos capítulos transcurrirían en tiempo real. Se trataba,
claro, de 24, y Elisha fue elegida
para interpretar a la hija del protagonista. A partir de ese momento, a lo
largo de diez años, la actriz ha participado en la mitad de los capítulos de la
serie. Aunque tuvo algunos fracasos -como el de perder el papel de Mary Jane en
Spider-Man, a favor de Kirsten
Dunst-, lo cierto es que su carrera empezó a despegar desde entonces y le
comenzaron a llegar papeles de mayor repercusión, aunque no por eso de mayor
calidad cinematografica. Así fue elegida en 2003 para un papel secundario en la
prescindible y descerebrada comedia Aquellas juergas universitarias. Los cineastas empezaron a ver que Elisha era
perfecta para lucir palmito y así le ofrecieron un papel protagonista que iba a
suponer el mayor éxito de la actriz, el de la Danielle de La vecina de al
lado (2004). El film era
poco más que un continuo reclamo hormonal, aunque con cierto tono romántico de
fondo. Más tarde, su pulcra belleza encontró el filón de la taquilla en forma
la "chica cañón en apuros" en varias películas de terror, en general bastante
flojitas, como La casa de cera (2005), dirigida con talento por el español Jaume Collet-Serra, el
thriller oscuro El silencio (2005), la terrorífica pero de argumento fallido Captivity (2007) o la rarita Parecía un hombre
tranquilo (2007), inquietante
historia protagonizada por Christian Slater. En los últimos tiempos, la bella
actriz ha seguido compaginando sus apariciones en 24 con otros trabajos cinematográficos más amables,
como en la romántica My Sassy Girl (2008) o en la comedia The Six Wives of Henry Lefay (2009).