Es guapa a rabiar, y a las pruebas me remito. La campaña
que protagonizó para unos famosos helados tuvo tal éxito, que recuerdo varios
veranos en que los establecimientos sacaban los antiguos carteles, aunque ya no
tuvieran vigencia. Y es que Elsa Pataky cautivaba con la frase promocional "Ven
al placer azul".
Elsa Lafuente Pataky, más conocida como Elsa Pataky, nacio
en Madrid el 18 de julio de 1976, de padre español y madre con raíces rumanas y
húngaras, lo que explica su exótica belleza rubia de ojos claros, que cautiva a
propios y extraños. El padre era bioquímico, la madre publicista, y se separaron
cuando Elsa era muy chiquita, quedando al cuidado del primero. La chica tal vez
heredó, por así decir, la "química" del padre, pues "atrae" a los hombres cual
poderoso imán. Pero su interés por la interpretación hay que achacarlo a su
abuelo húngaro, actor, de quien adoptó el apellido para la denominación
artística con la que es popularmente conocida.
Los estudios interpretativos los fue compaginando con los de
periodismo en la Universidad San Pablo CEU. De modo que hizo sus pinitos
teatrales en el Centro Cultural Las Rozas y con la compañía de Ángel Gutiérrez.
Pero desde luego la popularidad le llegaría en 1997 con la serie televisiva de
sobremesa de Telecinco Al salir de clase,
las andanzas de pijos escolares mil junto a sus profesores, lo que sirvió de
plataforma de lanzamiento a muchos actores, entre ellos a Pataky. Otras series
donde se la ha visto incluyen La vida en el aire (1998), Hospital central (2000) y Queen of Swords (2000), 7 vidas (2001) y Los Serrano
(2004).
En cine iría sumando papeles secundarios de chica sexy no
demasiado memorables en Sin noticias de Dios (2001), El furgón
(2003), Atraco a las tres... y media
(2003) y Romasanta. La caza de la bestia (2004). La chica parecía que no sabía decir que
no a casi ninguna de las películas que le proponían, y su manejo de los idiomas
-cinco lenguas que además del español incluyen francés, inglés, rumano e
italiano- le permitió trabajar bajo las órdenes de Brian Yuzma en la
"terrorífica" (tómese el término en su doble acepción) Beyond
Re-Animator (2003). Tampoco dudó en hacer
de belleza oriental en la "infame" (se hacía honor al título) Iznogoud
el infame (2005), según el famoso cómic de
Goscinny y Tabary; un papel equivalente y goscinniano le correspondió en Astérix
en los Juegos Olímpicos (2008). En ambos
títulos manejó el francés; en cambio el italiano fue su herramienta idiomática
en Manuale d'amore 2 (2006).
Está claro que aún está por demostrar que sea una buena
actriz. De momento su físico ayuda, y mucho, a la celebridad y a que no falte el trabajo, pero los escándalos en forma de
reportajes autorizados -las revistas Playboy y Elle- o no -Interviú- daban idea
de que las concesiones eróticas acababan dándole muchos problemas. Entre otras
cosas no ha acabado de encontrar la estabilidad sentimental. Después de Fonsi
Nieto y Michaël Youn, parecía bastante asentada con Adrien Brody, pero acabaron
rompiendo.
El que se fijó doblemente en Elsa fue José Luis Garci, que
le dio un pequeño papel en la coral Tiovivo c. 1950 (2004), y luego protagonismo compartido con Carlos
Hipólito en Ninette (2005), su
papel más sobresaliente, aunque el director abusaba de mostrar los encantos de
su protagonista, y cargaba un poco su acento francés.
¿Y Hollywood? De momento su única
presencia en una superproducción de la meca del cine es casi una broma, una
chica gritona en esa peli descacharrante llamada Serpientes en el avión (2006), cuyo argumento casi completo está
incluido en el título. Eso sí, curiosamente su último film, a estrenar en
octubre de 2010, se titula DiDi Hollywood, y va de una chica que quiere triunfar como actriz. Ya ven, la
ficción de Bigas Luna imita a la vida misma.