Mujer de sonrisa radiante y gran atractivo
físico, los suyo fueron las comedias románticas, amables y algo locas, de los
años 40 y 50.
La actriz es
recordada sobre todo por sus espectáculos acuáticos, casi siempre presentes en
sus películas. Esther era una excelente nadadora, lo que unido a su gracia
natural y a su imponente físico, la convirtió en la perfecta mujer soñada de
las historias ligeras y los mundos alegres y despreocupados, ideal para mostrarse
embutida en trajes de baño en technicolor en los años en que Hollywood vivía su
época dorada.
Esther Jane
Williams nació el 8 de agosto de 1921 en Los Ángeles (California). Desde muy
jovencita mostró su talento para la natación, actividad a la que dedicó muchos
años de su niñez y adolescencia. Estuvo de hecho a punto de ir a las
Olimpiadas, pero hubo de renunciar debido a la II Guerra Mundial. Se casó muy
pronto, a los 19 años, con un tal Leonard Kovner, pero el matrimonio fracasó
cuatro años después. A lo largo de su vida la actriz se casaría otras tres
veces, y entre sus maridos estuvo Fernando Lamas, hasta su muerte. Con apenas
veinte años Williams fue descubierta por un agente de MGM cuando trabajaba en
una tienda de su ciudad natal.
Su primer
largometraje fue Andy Hardy's Double Life,
divertido film que se encuadra dentro de la saga del personaje protagonizado
por Mickey Rooney en numerosas películas. Aquí Esther tenía 21 años e
interpretaba a una joven que atraía al protagonista. Al año siguiente su
importancia creció en el drama bélico Dos
en el cielo, en donde coincidiría por primera vez con Van Johnson, con
quien más tarde rodaría otras seis películas, las más exitosas de su carrera si
exceptuamos su salto a la fama en 1944. Escuela
de sirenas fue ese año el film que verdaderamente la dio a conocer: todo
simpatía, todo piernas, todo movimientos delicados, todo dientes relucientes y
juventud grácil, y por supuesto un excelente don para la comedia poco
sofisticada. En ese film, dirigido por George Sidney, coincidió con el
humorista Red Skelton. También ayudaron al conjunto las músicas de los
directores de orquestas de jazz Xavier Cugat y Harry James. Fue idea de Clark
Gable que a partir de ese momento la actriz recibiera el apodo de "La sirena de
América". Los musicales acuáticos empezaron a ser lo suyo.
Seguidamente
en 1945, trabajó en el gran reparto del reportaje musical Ziegfeld Follies, y el aventurero Richard Thorpe volvió a sacar lo
mejor de la actriz en el amable musical romántico Juego de pasiones, con Van Johnson. Con Thorpe también formaría un
buen tándem, pues rodó un total de cinco películas. Y repitió con el actor Van
Johnson al año siguiente en uno de sus mayores éxitos: Easy to Wed. En ella la Williams interpreta a una millonaria que demanda al
periódico de su padre porque el diario le acusa de ser una seductora
rompematrimonios. Se atrevió más tarde a convertirse en matadora de toros en Fiesta brava (1947), con Ricardo
Montalbán y donde aparecía otra gran actriz de los musicales, Cyd Charisse.
Repitió con ellos y con Thorpe en la comedia En una isla contigo (1948), en donde un grupo de cineastas marcha a
Hawai para rodar una película. Y en 1949 volvió a ser pareja de Red Skelton en La hija de Neptuno, donde Williams daba buena
cuenta de espléndidos números acuáticos.
Comenzó los
años 50 rodando de la mano de Robert Z. LeonardSerenata bajo el sol, agradable film romántico, de nuevo formando
pareja con Van Johnson. Y siguió rodando otros musicales livianos, como Pagan Love Song (1950), Texas Carnaval (1951), Faldas a bordo o La primera sirena (1952). La actriz, sin embargo, estaba muy
encasillada y casi siempre hacía papel idénticos: canciones, coreografías
acuáticas, romances y sonrisas.
Emblemáticas de ese cine fueron sus dos últimos éxitos: Easy to Love (1953), con Van Johnson y La amada de Júpiter (1955), comedia de George Sidney pero esta vez
con Howard Keel como compañero de la actriz.
Pero la
Williams estaba cansada de hacer lo mismo, y pese a las ofertas de la MGM
declinó volver a hacer esos papeles. Y se arriesgó con un drama criminal,
Sombras en la noche, con John Saxon. Pero ese intento de renovar su carrera no
cuajó y la filmografía de la bella actriz se estancó. Tan sólo apareció esporádicamente
en alguna serie de televisión de poca calidad. Sus dos últimos trabajos fueron
dramas: El gran espectáculo (1961) y La fuente mágica (1963). Esther Williams
tenía sólo 42 años y daba por terminada su carrera cinematográfica. Aún le
ofrecieron algún papel en los 70, en La
aventura del Poseidón o El coloso en
llamas, pero ella no dudó en rechazar las ofertas.