Fernando Fernán Gómez, uno de los grandes del cine español, murió el 21 de noviembre de 2007, a los 86 años en Madrid, donde llevaba varios días ingresado, por dificultades respiratorias. Actor, escritor, director, guionista y académico de la lengua, Fernán Gómez ha sido, sin duda, un todoterreno, pero sobre todo uno de los nombres más destacados de la gran pantalla. Ha recibido numerosos premios, incluido el Nacional de Cinematografía (1989), el Príncipe de Asturias de las Artes (1995) y el Nacional de Teatro (1985), además de siete Goyas.
Fernando Fernández Gómez (su verdadero nombre) nació el 28 de agosto de 1921, en Lima (Perú), ciudad en la que se encontraba de gira su madre, la actriz española Carola Fernán Gómez. Su familia residió en Argentina hasta que él cumplió los tres años de edad, cuando decidieron trasladarse a Madrid. Aunque iba a estudiar Filosofía y Letras, no pudo entrar en la Universidad, por el estallido de la Guerra Civil. Decidió dedicarse al teatro, en una de esas compañías, la de Laura Pinillos, que tan bien supo retratar posteriormente en El viaje a ninguna parte. El gran impulsor de su carrera fue el escritor Enrique Jardiel Poncela, que le escogió personalmente para protagonizar algunas de sus obras teatrales.
Cuando ya había obtenido cierto prestigio sobre las tablas, debutó en el cine, de la mano del prolífico Ignacio F. Iquino, en Turbante blanco. Fue la primera película de una filmografía amplísima que comprende 212 películas. Fernán Gómez era un hombre muy trabajador, heredero de la mentalidad de los antiguos cómicos itinerantes, que aceptaban cualquier trabajo, independientemente del presupuesto, por si luego venía una época de sequía. Eso sí, él siempre estuvo impecable, elevando sustancialmente la calidad de películas que a veces dejaban mucho que desear, como el drama Cristina Guzmán, basado en una desfasada novela de Carmen de Icaza, muy de moda en la España de la época.
En 1945, Fernán Gómez contrajo matrimonio con la famosa actriz y cantante María Dolores Pradera, con quien coincidió en la película Es peligroso asomarse al exterior. El matrimonio tuvo una hija, Helena, aunque se divorciaron en 1959. En los últimos años de su vida, el actor ha compartido su vida con la también actriz Emma Cohen.
Como los artistas del Renacimiento, Fernán Gómez era un hombre inquieto que puso su mirada en diversas disciplinas. Así, debuta como cineasta, dirigiendo con Luis María Delgado el film Manicomio (1954). Es obligado mencionar su genial adaptación de La venganza de Don Mendo, el ingenioso texto teatral de don Pedro Muñoz Seca, que Fernán Gómez escribió, dirigió y protagonizó. También destacan El extraño viaje, todo un clásico, su versión de la obra de Mihura Ninette y un señor de Murcia, El viaje a ninguna parte -homenaje a la profeisón actoral, basado en una de sus novelas- y las series televisivas Juan Soldado y El pícaro.