Gael García Bernal combina el atractivo del clásico 'latin lover' con un punto canalla. Parece un ángel, pero puede ser un diablo, y éste es el punto fuerte que han explotado casi todos los cineastas que han trabajado con él.
Gael García Bernal nació en Guadalajara,
México, el 30 de noviembre de 1978. Para adquirir la pasión por la
interpretación no tuvo que mirar muy lejos, pues sus padres José Ángel García y
Patricia Bernal son actores, y a edad muy temprana le subieron a los escenarios
de teatro. La pequeña pantalla tampoco esperó mucho para verle, pues con once
años apareció en un culebrón televisivo, Teresa
(serie), protagonizado por Salma Hayek. Su aspecto de pillo encandiló al
público, y tres años después, con su amigo Diego Luna, descollaba en otra
telenovela, El abuelo y yo. Decidido
a ver mundo se mudó a Londres en 1996, y siguió formándose como actor en la
Central School of Speech and Drama, siendo el primer mexicano admitido a
estudiar en tan prestigiosa institución. De esa época es su corto De tripas, corazón, en que le acompañaba
Elpidia Carrillo.
El actor no pudo empezar mejor el tercer
milenio, pues debutó en el largometraje con una obra alabadísima en el mundo
entero, Amores perros (2000), del
entonces también descubierto cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu.
Esta dura visión de la vida con la metáfora perruna sería candidata al Oscar.
Gael repetiría en otro título con muchas nominaciones al Oscar de Iñárritu, la
interesantísima Babel (2006), que
presentaba una estructura parecida de historias cruzadas. La confirmación de
que en Gael García Bernal había un diamante en bruto vino con Y tu mamá también (2000) donde el
mexicano Alfonso Cuarón volvía a sus orígenes después de trabajar en Hollywood
con una historia iniciática de dos adolescentes con las hormonas disparadas -el
propio Bernal y Diego Luna-, a los que encandila una española con la cara de
Maribel Verdú. Al año siguiente vendría su primera película española, Sin
noticias de Dios, una fallida película celestial con boxeo de Agustín Díaz
Yanes, donde el actor estaba rodeado de actrices de la talla de Victoria Abril
y Penélope Cruz.
La primera película en inglés de García
Bernal fue 5 hombres para Lucy
(2002), simpática comedia romántica coral, que sin embargo no tuvo demasiada
repercusión. Todo lo contrario que El
crimen del padre Amaro, de ese mismo año, escandoloso film sobre un
sacerdote nada ejemplar.
Pedro Almodóvar utilizó ese punto canalla
del actor para su película La mala
educación (2004), donde está presente la cinefilia del manchego y en que se
abordaban los abusos sexuales de un sacerdote. Y es que el lado oscuro de Gael
ha sido muy utilizado por directores varios, como James Marsh en The King (2005), donde era un tipo
vengativo y seductor, que ha averiguado que su padre es un pastor protestante
que pasó de él.
Aunque vivió un romance con Natalie
Portman en 2006, Gael encontró el amor con Dolores Fonzi, con la que había
trabajado antes en 2001 en Vidas privadas.
Juntos han tenido dos hijos, Lázaro y Libertad.
Hay que reconocer que el radical Gael
García Bernal no trabaja con cualquier director, no muestra pudor ninguno en
rodar escenas de sexo explícito, y parece apuntarse a películas arriesgadas y a
veces extremas. Por eso no tuvo ningún problema en ponerse a las órdenes de
Michael Gondry en La ciencia del sueño
(2006), del sueco Lukas Moodysson en Mamut
(2009), y de Jim Jarmusch en la rarita Los
límites del control (2009). Con el hermano de Alfonso Cuarón, Carlos
Cuarón, que debutaba como director, rodó la futbolera Rudo y cursi, que le permitió volver a trabajar con Diego Luna
(2008).
Su intervención en la romanticona Cartas a Julieta (2010) es lo más
parecido a una película comercial que hay en la filmografía de Gael García
Bernal. Y cuando interpretó a un director de cine en la estupenda También la lluvia (Icíar Bollaín, 2010),
pudo ponerse fácilmente en la piel de su personaje, pues debutó en el largo en
2007 con la discreta Déficit.