Su extremada versatilidad le permite transformarse
de tal forma, que no se ha hecho más famoso porque muchos espectadores no
relacionan a sus personajes con el mismo actor. Gary Oldman es el actor de
actores, y aunque le gusta más el cine independiente, ha realizado grandes
trabajos en superproducciones de Hollywood. Su especialidad son los personajes
asociales, atormentados y estrafalarios.
Nacido en New Cross (Londres), el 21 de marzo de 1958,
Leonard Gary Oldman es hijo de un humilde soldador y un ama de casa. Tuvo una
infancia dura, por culpa de los problemas económicos y los conflictos
familiares. Pero era buen estudiante y logró una beca para estudiar arte
dramático -pues desde siempre era apasionado del cine y el teatro-, en el Rose
Brudford Drama College. A principios de los 80 interpreta muchas obras de
teatro, como integrante del grupo Greenwich Young People's Theatre. Recibió el
premio al mejor actor de la British Theatre Association, en 1985, por su
trabajo en "The Pope's Wedding".
En cine comenzó con un pequeño papel en el drama Remembrance, y tras algún que otro papel secundario más le
ofrecen el papel protagonista en Sid y Nancy, de Alex Cox, donde interpretaba a un personaje
real, Sid Vicious, el legendario cantante de Sex Pistols, conocido por su
adicción a la heroína. El actor dejó deslumbrados a los espectadores con su
impresionante caracterización, pues adelgazó muchísimo para parecerse al máximo
al personaje. Sin duda, era toda una declaración de intenciones de lo que iba a
ser su carrera.
Cambió radicalmente de registro al interpretar a otro
personaje real, el escritor homosexual Joe Orton, en Ábrete de orejas, de Stephen Frears, donde también realizaba un
trabajo memorable el actor Alfred Molina, como su amante.
Debutó en el cine de Hollywood protagonizando el thriller Ley
criminal, de Martin Campbell. Se le ha dado
siempre bastante bien escoger títulos de gran calidad, como Rosencrantz
y Guildenstern han muerto, opera prima del
dramaturgo Tom Stoppard, y El clan de los irlandeses, memorable cinta de cine negro de Phil Joanou.
Aunque estaba rodeado de "actorazos", nada menos que Sean Penn y Ed Harris,
Oldman se llevaba la palma como mafioso agresivo, bebedor y violento.
Después de transformarse literalmente en Lee Harvey Oswald,
en JFK, de Oliver Stone, Gary Oldman se
consagró de la mano de Francis Ford Coppola, que le convirtió en el personaje
principal de Drácula, de Bram Stoker.
Realizó un impactante trabajo como el famoso vampiro, al que le dio un toque
romántico, además de que hablaba con un perfecto acento rumano y se convertía
en un anciano en algunas secuencias.
El francés Luc Besson aprovechó su capacidad para componer
villanos, en El profesional (León) y El
quinto elemento. También iban en la misma
línea sus personajes en Amor a quemarropa -un violento camello-, Homicidio en primer grado -un sádico alcaide de Alcatraz-, Air Force
One -un terrorista ruso- o Hannibal, donde estaba simplemente irreconocible como Mason
Verger, desfigurado millonario que pretendía vengarse del personaje de Anthony
Hopkins. "Me alegré al saber que iba a trabajar con Gary Oldman, ya que sé que
es un hombre abierto a todo tipo de experimentaciones con el maquillaje. Pensé
que no le importaría aplicarse todo tipo de prótesis. Entonces vino a verme
emocionado y me dijo que había pensado que le grapara los párpados, para que
pareciera que carecía de ellos. Me dejó asustado", comentaba Greg Cannon,
diseñador de maquillaje del film.
Pocas veces escapaba a este tipo de personajes, como en el
caso de Amor inmortal, donde era el
mismísimo Ludwig Van Beethoven. En
Candidata al poder realizaba un
gran trabajo como presidente del comité encargado de confirmar a una senadora
como vicepresidenta, aunque acababa usando un episodio del pasado en su contra.
La interpretación que ha requerido un mayor esfuerzo físico
por parte de Gary Oldman fue la que realizó en la película Tiptoes, de Matthew Bright, donde encarnaba a Rolfe, un
enano. Para ello, adelgazó 15 kilos, y usaba diariamente un arnés para ocultar
sus piernas que le mantenía agachado en una postura agotadora. Al parecer, se
le quedaban las piernas entumecidas, y sólo conseguía volver a la normalidad
con ayuda de hielo.
Entre tantas interpretaciones le dio tiempo a hacer sus
pinitos como director, con Nil by Mouth,
durísimo drama inspirado en su propia niñez.
En el siglo XXI, Gary Oldman ha aceptado un par de trabajos
en superproducciones destinadas al gran público. Fue el prisionero de Azkaban,
Sirius Black, en tres películas de la saga de Harry Potter. Y sorprendió al
público más que nunca como el comisario Gordon en Batman Begins y El caballero oscuro, sobre todo porque pocos le habían visto
interpretando a una persona normal. Ha vuelto a ser otro malvado, interpretando
a un cacique, en El libro de Eli.
Aunque
ha sido siempre muy reservado en relación con su vida privada, en los 80 dio pie a numerosos rumores
sobre su adicción al alcohol. Su vida sentimental no ha sido muy estable. Tras
divorciarse de la actriz Lesley Manville, con quien tuvo un hijo, se unió a Uma
Thurman, pero el matrimonio no duró ni dos años. Después ha estado con la
fotógrafa Donya Fiorentino, con quien tuvo otros dos hijos, y finalmente con la
cantante de jazz Alexandra Edenborough.