Director inconformista de heterogénea
filmografía, Gus Van Sant domina el
cine vanguardista independiente (Elephant), pero
también el cine de inspiración clásica claramente comercial (El indomable
Will Hunting). Siempre da que hablar y en ocasiones ha rodado
cintas bastante polémicas. Se declara homosexual, pero no centra sus películas
en este tema. Nunca ha sido un director combativo, ni intenta vender sus
películas como reivindicativas de la causa gay, ni siquiera al tratar el
activismo político de un homosexual en Mi nombre es Harvey Milk. Son
pocas, de hecho, las películas de Van Sant sobre este tema, aunque sus
protagonistas siempre suelen ser inadaptados, que buscan abrirse un hueco en el
mundo. Es un gran especialista en gente joven y sus problemas de comunicación.
Además, le encantan los títulos cortos -a veces alargados por los
distribuidores extranjeros-, como Milk, Elephant, Last
Days, Psycho, Good Will Hunting o Mala
Noche.
Gus Greene Van Sant Junior nació el 24 de julio de 1952 en
Louisville (Kentucky), aunque pasó toda la infancia de un sitio a otro, debido
a la profesión de su padre, un viajante de comercio. Desde muy pequeño, Van
Sant se interesó por la pintura y también por el cine, ya que rodaba cortos
autobiográficos en Super-8 cuando todavía iba a la escuela. Al parecer, dudaba
entre ser cineasta o pintor, y se decantó inicialmente por los lienzos, cuando
decidió matricularse en 1970 en la Escuela de Diseño de Rhode Island, donde
tuvo como compañero de clase al músico escocés David Byrne, fundador de Talking
Heads. Sin embargo, al final cambió de parecer, y decidió que lo suyo era la
pantalla grande, tras recibir un curso de introducción impartido por directores
de vanguardia, como Jonas Mekas y Andy Warhol.
Tras pasar una temporada de aprendizaje en Europa, Van Sant
se mudó a Los Ángeles, en 1976, decidido a triunfar en el cine. Empezó como
ayudante de producción con Ken Shapiro, pero la experiencia no fue positiva,
porque Van Sant aportaba constantes ideas que según sus declaraciones
posteriores siempre caían en saco roto. A continuación decidió pasar un tiempo
trabajando en una agencia de publicidad, y con el dinero que consiguió ahorrar
filmó Mala Noche, su ópera prima, de
título original en español y filmado en blanco y negro. El homosexual Van Sant
abordaba la temática gay, pues narraba las peripecias de un estadounidense que
intenta seducir a un joven mexicano menor de edad. A continuación Van Sant
siguió describiendo a personales marginales en Drugstore Cowboy, durísimo retrato del infierno de las drogas, que
recrea los dramas personales de cuatro toxicómanos, que atracan farmacias. El
film supuso la consagración de Van Sant a nivel internacional, y un espaldarazo
para Matt Dillon, que demostró su versatilidad en un momento en que había
quedado un poco encasillado como ídolo de adolescentes.
Más repercusión incluso tuvo Mi Idaho Privado, valioso drama sobre la amistad y los efectos de la
falta de apoyo familiar. "La familia marca nuestra mirada al mundo, por eso
creo que todas mis películas hablan de ella", comentó por aquel entonces Van
Sant. El film muestra la cruda realidad de dos chaperos que venden su cuerpo en
las calles de Portland. El director le sacó provecho al talento de sus dos
protagonistas, el malogrado River Phoenix -un homosexual aquejado de
narcolepsia en busca de su madre- y un jovencísimo Keanu Reeves -un tipo que se
dedica a la prostitución como expresión de su rebeldía contra su padre, alcalde
de la ciudad-. El personaje de Reeves se basaba libremente en el protagonista
de 'Enrique IV', de Shakespeare. River Phoenix ganó la Copa Volpi al mejor
actor en Venecia, unos años antes de fallecer por sobredosis en Sunset
Boulevard, como si fuera uno de esos personajes marginales de Van Sant. Éste
quedó tan afectado por el fallecimiento que volcó su rabia en la novela 'Pink'.
Uma Thurman era una mujer que nació con enormes pulgares en Ellas
también se deprimen, embarullado drama
sobre un peculiar grupo de mujeres vaqueras, tan marginales como los personajes
habituales de Van Sant. Pero esta adaptación de una novela de Tom Robbins se
queda muy lejos del nivel alcanzado por otras cintas del cineasta, fue
vapuleada por la crítica y fracasó en las taquillas. El director recuperó
parcialmente la forma con Todo por un sueño, crítica de la moral del triunfo a cualquier precio,
en la que Nicole Kidman encarna a una ambiciosa joven dispuesta a todo para
convertirse en reportera televisiva. Le acompañaba Matt Dillon, que repetía con
Van Sant.
El indomable Will Hunting fue el mayor éxito de Gus Van Sant, que por primera vez triunfaba no
sólo en los circuitos alternativos. El director decidió apoyar a los jóvenes
protagonistas, Matt Damon y Ben Affleck, por entonces completamente
desconocidos, que le llevaron un guión que ellos mismos habían escrito porque
no les ofrecían papeles, y por el que fueron recompensados con un Oscar al
mejor libreto original. Van Sant lograba conjugar comercialidad con sus
obsesiones temáticas habituales, pues retrata a otro personaje conflictivo y
marginado, Will Hunting, que a pesar de su difícil carácter resulta ser un
superdotado. Intenta cambiar su perspectiva de la vida un psiquiatra viudo,
interpretado por Robin Williams, que también se hizo con el Oscar, al mejor
secundario.
El film de Van Sant más denostado por los cinéfilos es Psycho
(Psicosis). Cuando le encargaron rodar el
remake del clásico de Hitchcock, Van Sant tomó una curiosa decisión. Puesto que
el original es una auténtica obra maestra inmejorable, decidió que la mejor
opción era copiarlo plano a plano. Aportaba el color, nuevos actores (Anne
Heche y Vince Vaugh como protagonistas) y aumenta el dinero que roba la
protagonista, por aquello de la inflación. Pero la crítica fue implacable a la
hora de denostar una cinta, que lógicamente no aportaba nada a la historia del
cine.
Sin duda, es mucho más interesante el siguiente drama del
director: Descubriendo a Forrester. Es
un film muy en la línea de El indomable Will Hunting, centrado en otro joven de excepcional inteligencia,
que en este caso es un chico de color con talento para la escritura. También
aquí su vida cambia por completo por su relación con un personaje adulto, un
genio de la literatura huraño, que vive completamente aislado, inspirado en la
figura de J.D. Salinger, el autor de 'El guardián entre el centeno'. Este
personaje estaba interpretado por un insuperable Sean Connery.
En 2003, Van Sant se hizo con la Palma de Oro, el premio al
mejor director, y el premio del Sistema Nacional de Educación con Elephant, su regresó al cine independiente de clara vocación
vanguardista, con jóvenes actores no profesionales como protagonistas. Muestra
con inusitado realismo la matanza del instituto de Columbine, provocada por dos
jóvenes armados con fusiles de asalto. La cámara sigue a los asesinos y a
varios estudiantes del instituto en los momentos previos a la tragedia. "Tomé
el título de una película de 1989 sobre la violencia en Irlanda del Norte.
Pensé que hacía referencia a la parábola budista de los ciegos y el elefante",
comenta Van Sant. "Hasta que
leí en unas notas de su director, Alan Clarke, que el título responde a un
dicho popular y hace referencia a cómo la violencia es tan fácil de ignorar
como el hecho de tener un elefante en el salón". Igualmente arriesgada
que Elephant es Last Days, que narra la tragedia de un cantante de éxito,
inspirado en el fallecido Kurt Cobain.
Tras
un breve fragmento que narra un encuentro homosexual, en el film colectivo Paris, je t'aime, Van Sant retomó el tema de la incomunicación adolescente en Paranoid
Park, sobre un adolescente apasionado del monopatín que accidentalmente
mata a un guardia de seguridad ferroviario. Pero no se atreve siquiera a
contárselo a nadie. "La adolescencia es una etapa formativa, fundamental en
nuestro desarrollo. Es entonces cuando nos afirmamos como personas, aprendemos
a amar, a reconocernos a nosotros mismos. Es un momento de mi vida que recuerdo
con afecto. Y hay una belleza especial en los jóvenes. En ellos trasunta el
temor, la desesperanza, etc.", dijo Van Sant cuando se le preguntaba por este
tema, recurrente en su filmografía. A continuación, decidió llevar al cine la
historia real del primer político declaradamente gay de Estados Unidos. En Mi
nombre es Harvey Milk cuenta con un gran reparto encabezado por Sean
Penn, que encarna al político protagonista, figura clave de las
reivindicaciones homosexuales en Estados Unidos.