Moreno, guaperas, con indudable magnetismo. Su carrera no
ha hecho más que empezar, pero tiene madera para consolidarse como actor
juvenil de carisma.
Rafael Hugo Fernández Silva, o simplemente Hugo Silva, su
nombre artístico, nació en Madrid, en el barrio de San Blas, el 10 de mayo de
1977. De pequeño le encantaban las películas de piratas, uno de sus héroes era
Burt Lancaster. Aunque empezó a trabajar como electricista, serían otro tipo de
chispas las que despertarían entre su legión de fans, y es que su madre la
animó en su sueño de convertirse en actor. Para ello se matriculó en la Real
Escuela Superior de Arte Dramático, al tiempo que aprendía también canto y
guitarra, dotes que hasta la fecha no ha desarrollado profesionalmente, aunque
formó parte del grupo Inordem donde le dio por el heavy metal. Años más tarde
afirmó que "Actuar es abandonarte. Dejar a un lado tu propia identidad para
jugar con otra", una bonita definición de la profesión actoral.
Para que le llegara su oportunidad en el cine, antes tuvo
que pasar por otra pantalla, la pequeña de la televisión. En el programa
"Crónicas marcianas" hace un playback del grupo Heavy, su primera experiencia
televisiva. El chico era todo un guaperas, ideal para que Tele 5 lo sumara a la
panda de jóvenes de la serie Al salir de clase. De todos modos Hugo quería aprender la interpretación a fondo, de
modo que se apartó un tiempo de la tele para hacer teatro. No obstante volvería
a las andadas televisivas con su protagonismo en Paco y Veva, serie de duración
bastante fugaz. Aunque no ocurriría lo mismo con otro serial televisivo con
Paco en su nombre, la policial Los hombres de Paco con su Lucas le convertiría en un rostro
tremendamente familiar para los espectadores.
En cine también empezó con escasa fortuna, por ejemplo con
uno de los títulos más flojos de Manuel Gómez Pereira, Reinas (2005). Pero brilló con luz propia junto a otra
televisiva, Irene Visedo, en El hombre de arena (2007), donde daba vida a un tipo más cuerdo que
muchos que se definen como tales, pero que está recluido en un manicomio. Por
fin se enganchó a títulos populares en taquilla, aunque de discutible calidad,
como Mentiras y gordas (2008),
mirada vacía a una juventud vacía, y Que se mueran los feos (2010), junto a Javier Cámara. Más interés tenía su
trabajo en Agallas (2009), con
los veteranos Carmelo Gómez y Celso Bugallo. Su trabajo más reciente ha sido
para televisión, La princesa de Éboli, donde da vida a Antonio Pérez, el secretario de Felipe II y amante de
la princesa de Éboli. Además ha rodado en Colombia la serie Karabudjan.
A pesar de su juventud, el actor puso su
voz junto a colegas como Juan Diego o Pedro Almodóvar, en un polémico vídeo que
pedía el fin de la impunidad de los crímenes del franquismo. Sobre su vida
amorosa, de momento no hay compromisos firmes, aunque se le adjudican supuestas
novias como Ingrid Reino y Raquel Infante. Se reconoce desordenado, y afirma
que su película favorita es la española Solas. Sobre la presión de cámaras y fans comenta "La
fama es muy complicada de gestionar porque tiene un componente que no puedes
controlar".