No estaba considerado un cineasta de culto ni mucho
menos. Pero era un realizador bastante competente que se lo ha hecho pasar muy
bien a aficionados al cine de varias generaciones. Curiosamente, destacó como
director de secuelas, algunas de las cuales no desmerecían del original, como El
imperio contraataca. Irvin Kershner murió el 29 de noviembre de 2010 en Los Ángeles, tras una larga enfermedad, a los 87 años. ¡Qué la fuerza le
acompañe!
Nacido el 29 de
abril de 1923, en Filadelfia (Pensilvania), Irvin Kershner fue un apasionado
del arte en general. Primero estudió música, en la universidad de Temple,
aprendió a tocar el violín y la viola, y posteriormente se mudó a Nueva York
para convertirse en alumno del pintor abstracto de origen alemán Hans Hofmann.
En Los Ángeles estudió fotografía, y montaje cinematográfico.
De esta forma,
cuando comenzó a dirigir tenía profundos conocimientos de diversas áreas
artísticas -música, pintura, montaje, fotografía- que le vinieron muy bien para
el cine, concebido como la suma de distintas disciplinas. Debutó con el drama
criminal Stakeout on Dope Street,
seguido de diversos trabajos, en cine y televisión. Su primer trabajo
importante fue Un loco maravilloso,
donde Sean Connery trataba de desencasillarse de su papel de James Bond,
interpretando a un poeta misógino.
Esta última
película llamaría la atención de George Lucas, que andaba en busca de un
director para El imperio contraataca, ya que él lo había pasado bastante mal cuando filmó la
primera parte, y no quería repetir. Kershner contó con un guión muy brillante
de Leigh Brackett y Laurence Kasdan, con brillantes giros con respecto a la
película predecesora, y logró dar a la cinta un aspecto estético impecable que
ha sobrevivido mejor que el de la primera parte. Por eso, su película está
considerada por gran parte de los aficionados como la mejor de la saga.
Kershner volvió
a unirse a Sean Connery en Nunca digas nunca jamás, una película no oficial de la saga de
James Bond que versionaba Operación Trueno. Fue la última vez que Connery encarnó al célebre personaje
-el título bromeaba con el hecho de que había perjurado que jamás volvería a
interpretarlo-, y sin duda una de las mejores de la franquicia.