Isla Fisher es muy divertida y tiene un gran sentido del
humor, lo que puede hacer que algunos piensen que todo lo que hay es lo que se
ve. Gran error. Fisher sabe compaginar seriedad y risas, al tiempo que una vida
como actriz de Hollywood con un espíritu inquieto intelectualmente.
"No tengo muchos límites a la hora de reírme de mí misma en
mi vida privada", afirma Isla Fisher, que nació el 3 de febrero de 1976 en
Muscat (Omán). Su padre trabajaba para las Naciones Unidas, de ahí el motivo de
su nacimiento en país tan exótico. Cuando tenía 9 meses sus padres y sus cuatro
hermanos se mudaron a Perth (Australia), donde creció la pequeña Isla.
"Definitivamente creo que Perth es un lugar muy aislado para vivir. Pero he
tenido una estupenda educación. Montaba a caballo y tenía mucha vida al aire
libre". Poco después de llegar a su nuevo hogar, sus padres se divorciaron. "No
puedes entender lo traumático que es un divorcio para los niños. Que tus padres
se divorcien te hace crecer rápido". A Isla se le ha olvidado mencionar que ya
desde pequeña dedicaba mucho tiempo a la interpretación, ya fuera en obras del
colegio o en anuncios televisivos. En 1993 debutó en un episodio televisivo de
la serie Bay Cove y tan sólo un año
después fichó por la exitosa serie Home
and Away, lo que le dio gran popularidad tanto en Australia como en
Inglaterra. Tan precoz era la criatura que compaginó sus años de éxito en la
serie con su debut como escritora. "Empecé mi primer libro cuando tenía 18.
Pero antes de eso iba a clases especiales de escritura después del colegio y
siempre he escrito. Mi madre escribe y yo siempre quise ser escritora". Publicó
en 1996 "Bewitched" -sobre una joven bailarina- y "Seduce by Fame" -sobre una
chica que sueña con triunfar en televisión-. Sin embargo, su vocación parecía
estar más del lado de la interpretación. "Escribir es fantástico, pero todos
sabéis que es un poco antisocial. No antisocial, pero tú estás sola en una
habitación. Te aisla. Lo he descubierto con los años".
Hecho el debut como novelista, Isla empacó sus bártulos y se
fue a París a estudiar interpretación en la escuela Jacques Lecoq. Así empezó
su peregrinar por Europa y su debut en una película cinematográfica como
secundaria, el thriller Out of Depth
(2000). Poco después dio el salto a Hollywood con el personaje de Mary Jane en Scooby-Doo (2002). Fue muy afortunada
como ella misma reconoce, porque nunca fue a la meca del cine a buscar trabajo,
sino que le llegó directamente de la mano del director de la película Raja
Gosnell. "Siempre pensé que viviría en Hollywood, en una casa de siete
habitaciones con una piscina gigante. Y justo cuando me lo imaginaba, siempre
pensaba que yo sería la criada". Pero el caso es que desde entonces comenzaron
a sucederse los trabajos, predominantemente en comedia, aprovechando su gran
sentido del humor, como sucedió en De
boda en boda (2005) donde trabajó junto a Vince Vaughn. "La comunicación
fue difícil al principio porque mis ojos caen a la altura de su cinturón, es
tan alto...". A pesar de su capacidad para la comedia, Fisher ha probado
también con otros personajes más oscuros como el que interpretara en The Lookout (2007). Sobre la complejidad
de Luvlee afirmó que disfrutó de "un director que tuvo la visión de imaginarme
como algo más que una ninfómana bipolar".
A pesar de lo dicho anteriormente "he hecho un montón de
cosas de las que no estoy orgullosa. Tenía que trabajar". Pero ahora las cosas
han cambiado y "soy lo suficientemente afortunada para elegir". Sirva de
ejemplo de experiencia pasada no tan gratificante su trabajo en la comedia Flipado sobre ruedas (2007). "Era un
proyecto muy atractivo para mí, porque iba a ser la responsable de crear el
personaje e íbamos a hacer a una chica divertida, pero se nos echó el tiempo
encima". Una pena, pero donde sí ha compuesto a un personaje fantástico es en Confesiones de una compradora compulsiva.
Es una chica graciosa de verdad, algo que preocupa a Fisher, "creo que hay
falta de papeles de calidad para las mujeres en las comedias. La mayoría son
contratadas para hacer el papel 'serio' de la historia, mientras que los
hombres hacen todo lo divertido". Y razón no le falta.
Fisher no sólo se pone seria cuando habla de comedia, sino
también cuando llega el momento de hablar de su familia. "La maternidad te
cambia la perspectiva de la vida. Es sorprendente. Es mi papel favorito, pero
no me gusta hablar de ello públicamente porque quiero que Olive esté todo lo
protegida posible de las locuras de este negocio. Ella no decidió nacer dentro
de esto. ¡Se merece su anonimato!". Con quien comparte esta teoría totalmente
es con su querido Sacha Baron Cohen, su pareja y padre de Olive, nacida el 19
de octubre de 2007. A pesar de que se puede decir que ambos viven de la comedia,
es evidente que en el tema familiar no cabe ninguna broma. "Mi vida personal es
muy importante y definitivamente es lo primero". Sin embargo, esta pareja no lo
comparte todo. A Isla ni se le pasa por la cabeza trabajar con Sacha, "pensar en
trabajar juntos es el beso de la muerte". Pero también es cierto que Fisher sí
se ha querido acercar a Cohen en otras esferas de su vida, como la religiosa.
"No vengo de un hogar religioso pero siempre he tenido un sentido espiritual
muy fuerte. Empecé a estudiar las religiones hace años y me quedé fascinada por
todas". Pero hay una especial, que es precisamente la que profesa Sacha, el
judaísmo. "Todavía estoy aprendiendo sobre ella y me encanta". Así que, no
habrá película, pero por lo que parece, sí reunión en la sinagoga.