Todavía
no es uno de los rostros más populares de la gran pantalla, pero tampoco es un
total desconocido. Él se siente afortunado, pues de un tiempo a esta parte ha
conseguido hilvanar varios trabajos que son de su interés. Algo que sabe que
sólo les pasa a unos pocos.
James McAvoy nació el 21 de abril de 1979 en Glasgow
(Escocia). Sus padres se divorciaron cuando tenía 7 años y él y su hermana se
trasladaron a vivir a casa de sus abuelos, donde pasaron el resto de su
infancia. Según ha comentado en alguna ocasión, comenzó a estudiar
interpretación casi de rebote. En casa le dieron permiso y él no tenía muy
claro qué otra cosa hacer, así que optó por probar. Realizó sus estudios en la
Royal Scottish Academy of Music y se mudó a Londres cuando los finalizó. Su
primer papel en cine fue en 1995 como secundario en el thriller The Near Rooms. A partir de entonces,
compaginó sus trabajos cinematográficos con alguna aparición en series de
televisión como la miniserie Los hijos de
Dune (2003).
Su primera aparición en un título con cierta relevancia fue
en Wimbledon (2004), otra vez como
secundario. La cinta estuvo protagonizada por Paul Bettany y Kirsten Dunst.
Entonces Disney le dio la oportunidad de participar en Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario (2005). Fue
con un papel secundario, aunque de una mayor envergadura que lo que había hecho
hasta la fecha. McAvoy se transformó en Tumnus, el fauno al servicio de la
malvada Bruja Blanca. Un año después, abandonó sus orejas "faunianas" para
hacer frente al primer papel protagonista de su vida. Fue en El último rey de Escocia, donde dio la
réplica a un soberbio Forest Whitaker, que ganó el Oscar por su interpretación
del dictador Idi Amin. McAvoy interpretó a un joven médico que por una serie de
avatares del destino acaba trabajando directamente para el sangriento
gobernante. A partir de este momento, su carrera dio un giro radical. No se
puede decir que se haya convertido en un rompetaquillas, pero el chico ha
hilado unos cuantos títulos que no han pasado desapercibidos para el público.
El primero de ellos fue La joven Jane
Austen (2007), donde enamoró a Anne Hathaway. Acto seguido llegó Expiación (2007), película que contó con
el favor de la crítica. McAvoy no abandonaba los dramas de época, aunque esta
vez vivía una tormentosa e imposible historia de amor con Keira Knightley.
En posesión ya de un cierto nombre en la industria, McAvoy
dio el salto para debutar en Hollywwod. Su primer y hasta la fecha único título
en la meca del cine, ha sido Wanted (Se
busca) (2008). La verdad es que su debut no ha podido ser en una película
más 'Made in Hollywood'. Se trata de una cinta de acción trepidante donde ha
compartido cartel con Morgan Freeman y Angelina Jolie. Probada la experiencia
norteamericana, McAvoy ha vuelto al viejo continente para rodar The Last Station -que se estrenará en
2009-, un drama sobre la vida de Tolstoi donde ha trabajado junto a Christopher
Plummer -que interpreta al escritor- y Helen Mirren. Otro de los nombres
propios de este reparto es el de Anne-Marie Duff, con quien James lleva casado
dos años.
La carrera de McAvoy atraviesa por un momento muy bueno,
algo de lo que es consciente. Pero también lo es de que interpretar es su
trabajo y su forma de ganarse la vida. "Lo que me atrae de los trabajos que he
hecho en los últimos años es la oferta de empleo. He hecho audiciones para cada
uno de los trabajos que he conseguido. Así que no sólo es cuestión de que te
contraten. Por supuesto que me gustan las cosas que he hecho, he tenido mucha
suerte porque los trabajos que he hecho -yo creo- tienen un cierto nivel. Pero
si sólo me ofrecieran papeles que fueran basura, los haría igualmente porque
soy un actor y necesito trabajar", afirma McAvoy.