Cuenta siempre con el favor del público, que le
conoce más por su registro cómico.Sin embargo, resulta especialmente solvente para los papeles dramáticos.
Javier Cámara es uno de los actores españoles más populares del cine y la
televisión.
Nacido el 19 de
enero de 1967, en Albelda de Iregua (La Rioja), Javier Cámara Rodríguez empezó
a interesarte por la interpretación durante sus años de secundaria, cuando
conoció a un grupo de aficionados del Teatro Pobre, cuyo director, el profesor
Fernando Gil, le recomendó ir a Madrid a estudiar en la Real Escuela Superior
de Arte Dramático (RESAD). Las pruebas eran duras y había muchos más aspirantes
que plazas, pero él pasó la selección sin problemas. Para poder pagarse los
estudios tuvo que trabajar como acomodador en el madrileño teatro Fígaro.
Empezó desde
abajo, literalmente 'sujetando una lanza', ya que su primer trabajo fue como
figurante en "El caballero de Olmedo", de la Compañía Nacional de Teatro
Clásico, a las órdenes de Miguel Narros, uno de los ilustres de las tablas, que
había escogido como protagonista a un joven actor que ya despuntaba: Carmelo
Gómez. Por aquel entonces lo cierto es que Cámara no tenía mucha oportunidad de
mostrar su talento en escena, ya que su aparición en la obra era anecdótica,
pero era un hombre dicharachero, que llamaba la atención, y que cuando llegaba
al teatro solía tocar el piano.
Tras varios años
sin muchas perspectivas, hizo un casting para Rosa Rosae, de Fernando Colomo, que le escogió para
un pequeño papel. Pero Colomo se percató de que no se le daba mal esto de
actuar, por lo que le ofreció otro rol secundario en Alegre ma non troppo, y posteriormente protagonizar un ambicioso proyecto televisivo.
"Uy, voy a hacer una serie en la que tengo bastante papel. Somos dos curas:
Pajares y yo", me comentó el propio Cámara en persona por aquella época. La
serie se titulaba ¡Ay, Señor, Señor! y efectivamente, Cámara tenía tanto papel que se convirtió
en un rostro popular. Después interpretaría personajes en las series Éste es
mi barrio, Hostal
Royal Manzanares y Periodistas.
En cine alcanzó
el éxito como fiel compañero del protagonista en Torrente, el brazo tonto
de la ley, que se convirtió en la película
española más taquillera de todos los tiempos. Y aunque rodó títulos como Cuarteto
de La Habana o Lucía
y el sexo, su
consagración a nivel popular le llegó con la serie Siete vidas.
Quizás su primer
gran reto profesional fue interpretar a Benigno, enfermero enamorado de una
paciente en coma, en Hable con ella,
de Pedro Almodóvar, que apostó fuerte por él al darle el protagonismo del film.
El manchego volvió a pensar en Cámara para un papel mucho más pequeño, en La
mala educación, donde encarnaba
a un travesti, pero llamaba mucho la atención, primero porque es un papel muy
distinto a los anteriores, y porque en muy pocos planos es capaz de expresar
que su personaje no ha tenido una vida fácil. Y es que aunque ha destacado en
el campo de la comedia, a Cámara se le dan muy bien los personajes dramáticos,
como ha demostrado encarnando al cocinero de La vida secreta de las palabras -otro papel breve, pero al que el actor
lograba dotar de humanidad-.
Fue también un
convincente Conde Duque de Olivares, el hombre más poderoso de España, en Alatriste, amigo de un director de cine en Ficción, un ex drogadicto que regresa a su hogar
asturiano en La torre de Suso,
y marido obligado por las circunstancias económicas a rodar películas porno con
su esposa, Candela Peña, en Torremolinos 73. A Cámara suele acompañarle el éxito,
como lo demuestran la serie Lex
o las películas Los girasoles ciegos o Que se mueran los feos. Volverá a ponerse a las órdenes de Tom
Fernández, director de La torre de Suso, en ¿Para qué sirve un oso?.