Una actriz con clase. De poderosa presencia, con enorme personalidad. Así es Kristin Scott Thomas, que no se involucra en cualquier película, escoge con inteligencia los papeles que interpreta.
Kristin Scott Thomas nació en Redruth,
Cornwall, en Inglaterra, el 24 de mayo de 1960. Es la mayor de dos hermanas, la
menos conocida Serena Scott Thomas también es actriz. El interés por la
actuación le viene por vía materna, su madre Deborah estudió interpretación
antes de casarse con Simon, un militar del ejército del aire, quien murió en
accidente de aviación cuando Kristin sólo contaba cuatro años. Curiosamente
Deborah volvió a casarse con un piloto aéreo, que también falleció en accidente
aéreo seis años después. Estos hechos tal vez expliquen la querencia de Kristin
Scott por películas con aviones que se estrellan, como es el caso de El paciente inglés (Anthony Minghella,
1996), la oscarizada película que le dio la fama, y Caprichos del destino (Sydney Pollack, 1999), donde ella y Harrison
Ford descubrían que sus respectivos cónyuges, muertos en accidente aéreo,
estaban teniendo una aventura.
Sin duda que Kristin tiene una formación
cosmopolita, que le viene de familia, no en vano un pariente más o menos lejano
es el célebre capitán Robert Falcon Scott, el explorador del Polo Sur. Educada
en su infancia y juventud en Inglaterra, para preparar su formación actoral se
trasladó a París, y en Francia acabaría estableciendo su residencia. Allí
combinó su trabajo como niñera con los estudios en la Escuela Nacional Superior
de las Artes y Técnicas Teatrales, donde se graduó con 25 años. Y conoció al
que ha sido su único marido, el ginecólogo François Olivennes, con quien tuvo
tres hijos, y de quien se separaría en 2005.
Empieza a actuar en teatro, y su debut en
cine se produjo en 1986 con Under the
Cherry Moon, curioso film musical dirigido y protagonizado por Prince, que
arrasó en los Razzie, e incluso supuso dos nominaciones para Kristin como
actriz de reparto y nueva estrella. Nunca los Razzie se equivocaron tanto sobre
las posibilidades de una gran actriz.
En efecto, Kristin tiene un rostro
diferente, con su amplia sonrisa, su aspecto sofisticado y una belleza no
apabullante, características que le han ayudado a componer papeles siempre
interesantes. Además su dominio del inglés y el francés le han permitido
trabajar con directores muy variados. En los primeros pasos de su carrera
destacan Un puñado de polvo (1988),
interesante adaptación de una novela de Evelyn Waugh, película muy "british", y
Fuerza mayor (1989), un film cuya
trama recuerda a El expreso de medianoche.
La paciencia y tenacidad de Kristin
actriz se vería recompensada con El
paciente inglés (1996), película que le supuso su única nominación al Oscar
hasta la fecha. Ella era Katharine Clifton, la mujer adúltera con el conde
Laszlo de Almásy (Ralph Fiennes), historia romántica que adaptaba una compleja
novela de Michael Ondaatje.
Papeles pequeños, papeles grandes, parece
la divisa de la actriz, al tiempo que cuida sus trabajos en los escenarios. De
modo que la vemos de secundaria en Las
hermanas Bolena (2008) y Confesiones
de una compradora compulsiva (2009), para luego asumir papeles más jugosos
como el de tía de Elvis Presley en Nowhere
Boy (2009), el de mujer insatisfecha en Partir
(2009) -donde trabaja con el español Sergi López-, y el de reportera que ahonda
en secretos oscuros de la complicidad francesa a través del gobierno de Vichy en
el holocausto en La llave de Sarah
(2010).