Rodó excelentes
películas, sobre todo en los 50 y dirigió a grandes estrellas como Paul Newman,
Grace Kelly, Dana Andrews, Kirk Douglas y Humphrey Bogart. Mark Robson tiene un
lugar de oro en el corazón de todos los cinéfilos.
Nacido el 4 de diciembre de 1913 en Montreal, Québec, Mark
Robson abandonó pronto Canadá para trasladarse a Estados Unidos de cara a
estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de California en Los Ángeles
(UCLA). Después estudió Derecho en la Pacific Coast University.
Empezó a trabajar en la industria del cine como empleado del
departamento de propiedades de 20th Century Fox. De ahí pasó al departamento de
dirección artística de RKO, donde acabó reciclándose en montador. Con otro
joven destinado a convertirse en un gran realizador, Robert Wise, montó la
legendaria Ciudadano Kane, y también El cuarto mandamiento, que por
imperativo de los estudios fue horriblemente mutilada.
A continuación, Robson fichó por el productor Val Lewton, en
cuya factoría editó varias de las mejores películas de Jacques Tourneur, como La mujer pantera o Yo anduve con un zombie. Fue Lewton quien le dio su primera
oportunidad como realizador en el ámbito del terror, especialidad de la casa,
con La séptima víctima y El barco fantasma. Uno de los grandes
del género, Boris Karloff, rodó a sus órdenes La isla de los muertos y Bedlam, donde el canadiense también
ejerció como coguionista.
Cuando finalizó su asociación con Lewton se unió a otro de
los grandes productores de todos los tiempos, Stanley Kramer, que le fichó para
dirigir El ídolo de barro, uno de sus
mejores trabajos, con Kirk Douglas como camarero que se reconvierte en
boxeador. Kramer le produjo Home of the
Brave y Samuel Goldwyn el melodrama Mi
loco corazón.
Desde entonces, el realizador -del que se desconocen
bastante los detalles de su vida privada- se prodigó mucho menos, aunque
abordó todo tipo de géneros, pues filmó la cinta de suspense deudora del cine
de Alfred HitchcockEl premio, el
film bélico El coronel Von Ryan, el
drama El valle de la muñecas y la
cinta catastrofista Terremoto.
Mientras rodaba El
tren de los espías en Londres sufrió un ataque al corazón que dio al traste
con su vida. Ocurrió el 20 de junio de 1978, cuando contaba con 64 años de
edad. El director Monte Hellman se encargó de terminar su film póstumo.