Trabajo, trabajo, y más
trabajo. El larguirucho Martin Landau es un actor al que nadie le ha
regalado nada. Consciente de su talento y de sus posibles
limitaciones, ha desarrollado una carrera admirable, en teatro,
televisión y cine, con un puñado de papeles
sencillamente memorables.
Martin Landau nació el 20 de
junio de 1928 en el neoyorquino barrio de Brooklyn, en Estados
Unidos, en el seno de una familia judía. Hombre de altura, más
de un metro noventa de estatura, como actor estaba destinado a
destacar como secundario de lujo, pero sería poco a poco, tras
una dilatada carrera donde fue muy importante su etapa televisiva.
No parecía su destino ser actor,
pues con 17 años fue fichado como ilustrador y caricaturista
en el New York Daily News. Para nada fue una tarea desempeñada
durante un par de semanas, cinco años nada menos dedicó
a ilustrar las columnas de Billy Rose, o a colaborar en la tira
cómica "The Gumps" -no nos consta que hubiera un Forrest
entre los Gumps- de Gus Edson. Sin embargo su deseo íntimo era
ser actor, lo que no parecía tarea sencilla por su aspecto
larguirucho y desgarbado. Pero el caso es que en 1951 debutó
en los escenarios con "Detective Story", la obra de Sidney
Kingsley que William Wyler llevó al cine ese mismo año
con Kirk Douglas de protagonista con el título de Brigada
21. No fue, desde luego en un gran teatro, y sólo en 1955
logró ser aceptado como alumno de Lee Strasberg en el Actor's
Studio, el mismo año en que otro aplicado estudiante, Steve
McQueen, había presentado su solicitud para formarse en tan
prestigiosa institución. Con los años, él
también sería maestro de actores, Jack Nicholson y
Anjelica Huston serían algunos de los que se beneficiarían
de sus valiosas lecciones.
Los años 50 vieron a Landau
paseándose por distintos shows televisivos -Playhouse 90,
Studio One, Omnibus- y en el off-Broadway. La cosa era
avanzar pasito a pasito, y en 1957 debutaba ya en Broadway, con
"Middle of the Night", obra de Paddy Chayefsky. Acabando la
década llegó un gran momento de cine, su villano caído
en el monte Rushmore en Con la muerte en los talones (1959),
estupenda oportunidad a las órdenes del mago del suspense,
Alfred Hitchcock. Y, suma y sigue, empezó a hacer personajes
secundarios, ese mismo año 1959 en La cima de los héroes
y Un muerto recalcitrante.
En lo referente a su vida personal, en
1957 se casaba con la también actriz Barbara Bain, a la que
permaneció unido hasta 1993, año en que se separaron.
Fruto del matrimonio fueron dos hijas, también ligadas al
mundo del cine.
Ya he comentado que el físico de
Landau no era el ideal para ser una estrella. Y en los 80 lo que
podía haber de estrella parecía declinar. Hasta que en
1988 brilló a las órdenes de Francis Ford Coppola en
Tucker, un hombre y su sueño (1988). Igual que este
film era un canto al idealismo y al optimismo creativos, el actor,
que contaba entonces 60 años, pareció vivir una segunda
juventud, su aspecto de hombre sabio y con experiencia le ayudó
a obtener sabrosos papeles. Como sexagenario fue descubierto por un
buen puñado de cineastas. Uno de ellos fue Woody Allen, que le
dio protagonismo en la inquietante Delitos y faltas (1989),
film que abordaba magistralmente la cuestión de la moralidad
de los actos y la conciencia imposible de ser acallada. En poco
tiempo estaría en dos películas sobre eso que se ha
dado en llamar "cine dentro del cine". Gente de Sunset
Boulevard (Barry Primus, 1992) era una desigual sátira
sobre Hollywood, pero donde realmente brilló fue encarnando a
un Bela Lugosi entrañable, adicto a las drogas pero amigo de
sus amigos, en Ed Wood (1994), joya sin paliativos de Tim
Burton que dio al gran Landau su único Oscar. Sus trabajos
para Coppola y Allen lograron sendas nominaciones, pero no se
transformaron en estatuilla, en cambio a la tercera fue la vencida.
A partir de este momento fue reclamado
con asiduidad. Incluso para protagonista, en el papel de Geppeto, en
Pinocho. La leyenda (1996), una adaptación no muy
brillante de la obra del muñeco de madera que cobra vida de
Carlo Collodi, y que tuvo hasta una secuela. Pero casi siempre eran
roles secundarios, junto a actores muy populares, en cintas como City
Hall (1996), Expediente X: la película (1998),
Rounders (1999), Shiner (2000), The Majestic
(2001)... Trabajador nato, sigue activo a día de hoy, aunque
no sea en película y/o papeles muy brillantes. Entre lo último
que ha hecho se pueden señalar City of Ember (En busca de
la luz) (2008), donde aparecía algo desganado, y series
televisivas como Sin rastro y El séquito.