Seguramente es la realizadora de Oriente Medio más conocida junto a la iraní Samira Makhmalbaf. Nadine Labaki ha logrado plasmar de modo asombroso el vigor y la influencia de la mujer en los países árabes.
Nadine Labaki nació en Baabda, Líbano, el
18 de febrero de 1974. Tras acabar su bachillerato en Beirut en 1993, estudió
comunicación audiovisual en la Universidad de San José de esa misma ciudad, y
se licenció con el corto 11 Rue Pasteur, proyecto fin de carrera que le dio un
premio en la Bienal de Cine del Instituto del Mundo Árabe (IMA) de París.
Los primeros pasos de su talento
realizador los puso al servicio de la publicidad y de vídeos musicales para
cantantes de Oriente Medio; logró abrirse paso en este difícil mundo
participando en un programa televisivo donde demostró sus habilidades
audiovisuales. Pero Labaki quería hacer cine, y en 2004 logró participar en el
Programa Residencia del Festival de Cannes para desarrollo de guiones, lo que
le permitió escribir el libreto de Caramel.
Acabaría siendo este film su debut en el largo, y tras pasar por la Quincena de
Realizadores de Cannes en 2006, se difundió con éxito por todo el mundo.
Llamaba la atención su exotismo, el dibujo fresco y coral del mundo femenino,
la celebración de la vida, el tono amable; sorprendía que una mujer, en esta
caso también actriz y coguionista, se abriera paso en el difícil mundo de la
realización cinematográfica, tradicionalmente dominado por hombres, y que lo
hiciera con una cinta netamente libanesa, aunque coprodujera también Francia.
¿Sería aquello flor de un día? ¡Nooooo!
En 2011 Labaki vuelve a la carga con una cinta si se quiere más ambiciosa, pues
¿Y ahora adónde vamos? se atreve a
tocar la espinosa cuestión de la convivencia entre cristianos y musulmanes, con
un arriesgado cóctel de géneros y un equilibrio verdaderamente llamativo. Si
por alguien toma partido la cineasta es por las mujeres, a las que toca cargar
con muchas de las consecuencias de la absurda y fanática violencia. Cuenta
Labaki que la idea de este segundo largo se le ocurrió en 2008, cuando supo que
estaba esperando su primer hijo de su marido -y compositor de la música de sus
filmes- Khaled Mouzanar: tan buena noticia coincidió con disturbios que
apuntaban a una posible guerra, "Y entonces me dije: Si yo tuviera un hijo,
¿qué haría yo para impedirle que empuñara un fusil y bajara a la calle? ¿Hasta
dónde llegaría para que mi hijo no viera lo que pasa fuera y pensara que debe
defender su inmueble, su familia o sus ideas? La película surgió de ahí."
Labaki dice que no desea hacer política, sino hablar de esa sombra de posible
guerra que ella querría que todos nos empeñáramos en evitar.