Su imponente
presencia física, una voz profunda, y una innegable capacidad para interpretar
a personajes muy dispares, han convertido a Nick Nolte en uno de los grandes de
la interpretación. La especialidad de la casa son los tipos duros con un lado
sensible.
Nacido el 8 de febrero de 1941 en Omaha (Nebraska, EE.UU.),
Nicholas King Nolte es hijo de Frank Nolte, agente comercial, y de Helen King,
dedicada a las labores del hogar. Siempre fue un chico atlético, muy aficionado
al deporte, y se le daba especialmente bien el fútbol americano, por lo que
consiguió una beca para estudiar en la Universidad de Arizona. Sin embargo, no
era tan buen estudiante, así que finalmente le expulsaron por sus bajas
calificaciones.
El joven Nolte intentó estudiar en diversas instituciones,
hasta que se dio cuenta de que se le daba particularmente bien la
interpretación y se matriculó en el Pasadena City College de California, para
estudiar arte dramático. Además, tuvo como profesora a la prestigiosa Stella
Adler. "Nunca me he encontrado realmente cómodo con la vida real. Siempre
me sentí extraño con ella y cuando por fin pisé un escenario pude saber lo que
es la libertad. Sentí que era un lugar en el que podía experimentar todo lo que
da la vida, y la incomodidad había desaparecido", ha declarado el actor.
Tras ganarse durante un tiempo la vida como modelo, empezó a
abrirse camino en las tablas. Se enamoró de otra actriz, Sheila Page, con la
que contrajo matrimonio en 1966. Se prodigó con apariciones breves en series y
debutó en el cine como extra en Dispara,
Billy, dispara, un western de medio pelo de 1972. A base de trabajar duro
fue mejorando sus habilidades interpretativas, y finalmente le dieron el papel
protagonista de Return to Macon County,
que pasó por los cines sin pena ni gloria.
En aquel momento Nolte no tenía grandes aspiraciones, más
allá de poder ganarse la vida honradamente de papelillo en papelillo. Así las
cosas, un día le ofrecen un personaje en la adaptación de la novela de Irwin
ShawHombre rico, hombre pobre, que
se iba a hacer para televisión con un presupuesto amplio. El problema era que
tenía que encarnar a Tom Jordache -el pobre- a diferentes edades. Pero Nolte se
lo toma como un desafío y con ayuda de Sonny Shields, famoso entrenador de
boxeo, adelgaza gracias al ejercicio varios kilos, para poder hacer de
adolescente. Posteriormente, vuelve a ganar peso para encarnar al Tom adulto en
sus últimos episodios.
La serie se convirtió en todo un fenómeno a nivel mundial, y
de repente, Nolte se convirtió en una estrella. Su personaje, el hermano más
vulnerable, que tiene que trabajar duro para sobrevivir, es el que más llama la
atención. Incluso los productores le presionaron para que interpretara al hijo
de Tom Jordache, a lo que él se negó. Por desgracia, no asimila bien el éxito y
cae en una adicción a la cocaína que le traería muchos problemas en el futuro.
"Es una enfermedad, una enfermedad bastante específica
y sobre la que creo saber bastante porque me he pasado toda la vida
persiguiendo a científicos para que me expliquen cómo funciona. Mi cerebro
siempre quiere más porque no sabe cómo relajarse y eso se convierte en un
problema. Por eso no es que me guste ser detenido por conducir bajo el efecto
de las drogas, pero en ocasiones ese tipo de situaciones son necesarias para
que me dé cuenta de mi estado", confesaba el sufrido actor.
Intentó rentabilizar su fama televisiva en el cine, pero
Nolte no atina demasiado a la hora de escoger papeles. Rechazó protagonizar En busca del arca perdida y La cosa, y se decantó por títulos como
el thriller Abismo, el drama bélico Nieve que quema, o el drama Generación perdida. Alcanzó finalmente
el favor del gran público en la pantalla grande con Límite: 48 horas, un thriller de acción donde compartía el
protagonismo con Eddie Murphy. Bordó el papel de fotógrafo en Nicaragua en Bajo el fuego, y protagonizó Un loco suelto en Hollywood, Adiós al rey,y el segmento de Martin Scorsese de Historias de Nueva York, donde era un pintor.
Divorciado de la citada Sheila Page, Nick Nolte ha estado
unido a posteriori a Sharyn Haddad y Rebecca Linger, con la que tuvo un bebé.
Posteriormente ha tenido otro retoño con la actriz Clytie Lane. También mantuvo
un romance con Vicki Lewis, que fue una de sus compañeras de reparto en Aprendiendo a vivir.
El Oscar se le resiste a Nolte, que fue nominado por El príncipe de las mareas, dirigida y
coprotagonizada por Barbra Streisand, aunque el premio fue a parar finalmente a
Anthony Hopkins, por El silencio de los
corderos. Por otro de sus mejores trabajos, un sheriff traumado por la
relación con su padre, en Aflicción,
volvió a optar a la estatuilla, pero ese año era el de Roberto Benigni, que se
lo llevó por La vida es bella. Tratará
de vencer a la tercera tras obtener una nueva oportunidad en la categoría de
mejor secundario por su trabajo en Warrior.