Su nombre es sinónimo de exuberancia. Raquel
Welch puede no ser la mejor actriz que se haya pasado por las pantallas, pero
ha sido sin duda una de las más bellas, por mucho que hayan cambiado los cánones
de belleza. Apodada 'el cuerpo' -mucho antes de que se aplicara el mismo apelativo
a Elle MacPherson-, era inevitable que le dieran papeles en función de su
físico, pero es justo reconocer que además se defiende interpretando. ¿Qué más
se puede pedir? Curiosamente, triunfó en primer lugar en el género fantástico.
Nacida el 5 de septiembre de 1940, en Chicago (Illinois),
Jo Raquel Tejada fue la primera de los tres hijos de un ingeniero boliviano y
una estadounidense. Pronto la familia se mudó a San Diego (California), donde
el padre fue destinado, y allí, la pequeña Raquel tomó lecciones de baile y
pronto empezó a ganar concursos de belleza para adolescentes. Cuando se graduó
en el San Diego State College con 18 años se casó con su novio del instituto,
James Welch, de quien tomaría el apellido artístico, y con el que tuvo dos
hijos. Además, se hizo mujer del tiempo en una televisión local de San Diego.
Tras divorciarse de su marido, Raquel Welch empezó a
ejercer como modelo, casi siempre de bikinis o ropa interior. Pronto debutó en
el cine con brevísimos papeles en A House is Not a Home -con Shelley Winters- y Roustabout, protagonizada por Elvis Presley. Estos papeles le
salieron gracias a su manager, Patrick Curtis, con quien se uniría a partir de
1967 -luego también ha estado ligada sentimentalmente al director y productor
André Weinfeld y al empresario Richard Palmer-. En su primera época, apareció
en episodios de El virginiano, Embrujada
y otras series televisivas. Su gran momento
llegó en 1966, pues primero protagonizó Viaje alucinante, donde era una asistente de cirugía reducida al
tamaño de una bacteria con tres hombres, con el fin de internarse en el cuerpo
de un científico soviético para destruir la trombosis que está a punto de
matarle. El mismo año, Raquel Welch también arrasaba en las taquillas vestida
de mujer prehistórica en otro pequeño clásico del cine fantástico, Hace
un millón de años, film que le consagró
como estrella.
A
partir de ese momento, Raquel
Welch mantuvo su estrellato a finales de los 60 y principios de los 70,
con películas tan variopintas como la comedia italiana Dispara fuerte, más
fuerte... no lo entiendo, con Marcello Mastroianni, el film francés
por episodios El oficio más viejo del mundo, el
western Bandolero, la comedia Bedazzled, la cinta
de aventuras Guapa, intrépida y espía, la cinta de intriga La mujer
de cemento, el drama de intriga Barba azul, la
película de acción El animal, una adaptación de El príncipe
y el mendigo (1977) y hasta interpretó a Constance, la novia de D'Artagnan,
en Los tres mosqueteros (1973) y sus continuaciones, El
retorno de los mosqueteros y Los cuatro mosqueteros. Pocas
veces sus películas se estrellaron en taquilla, aunque hubo casos interesantes
como Fiesta salvaje, de James Ivory. A finales de los 70 dejó el
cine, tras una serie de proyectos que se fueron al traste, aunque siguió
interpretando obras teatrales, y producciones televisivas. Ha regresado a la
gran pantalla, ocasionalmente, para interpretar pequeños papeles en filmes como
Una rubia muy legal y Tortilla Soup.