Es una belleza morena, atractiva pero no desarmante. Transmite con facilidad una combinación de inteligencia, determinación y fragilidad muy adecuada para componer personajes complejos. La australiana Rose Byrne ha ido mutando poco a poco hacia el estrellato.
Mary Rose
Byrne nació en Balmain, Sidney, en el Nuevo Sur de Gales, Australia, el 24 de
julio de 1979. Con sangre escocesa e irlandesa por sus venas, su madre
regentaba una escuela de primaria y su padre era analista de mercado. Es la
menor de cuatro hermanos, y ya siendo una niña, con ocho añitos, iba a clases
al Teatro Australiano para Gente Joven. Además estudió en la Universidad de
Sidney, y más tarde, en Estados Unidos, completó su formación interpretativa en
la Atlantic Theatre Company que impulsan David Mamet y William H. Macy.
Los primeros
trabajos en la pantalla de Rose fueron en su país natal. Ya con trece años
apareció en Dallas Doll, y luego en
la serie televisiva Los rompecorazones
(1994). Pero quizá su primer trabajo de entidad es Two Hands (1999), donde también llamaría la atención de Hollywood
el malogrado Heath Ledger.
Pero claro,
llamar la atención de Hollywood puede consistir en que te confíen el papel de
Dormé, una doncella de la reina Amidala en El
ataque de los clones (2002), lo que desde luego no es un papel de gran
entidad, aunque suponga entrar en la siempre interesante rueda de George Lucas.
El caso es que el mismo año le dirigió el actor Matt Dillon en la peli algo
espesa La ciudad de los fantasmas.
2004 fue un
año de progresos. Estuvo en Obsesión
(2004), remake del film francés Flash-Back, donde le acompañaban Josh
Harnett y Diane Kruger. Y estuvo en el film épico Troya, de Wolfgang Petersen, junto al mismísimo Brad Pitt, al
asumir el papel de Briseida, la esclava de Aquiles, amada por éste tiernamente.
En 2006 Sofia Coppola la dirigió en la interesante María Antonieta.
El británico
Danny Boyle confió doblemente en ella en 2007, para la peli de zombies 28 semanas después -fue productor de la
secuela de su film 28 días después,
que dirigió el español Juan Carlos Fresnadillo- y para Sunshine. Precisamente este film donde planean cuestiones como el
origen y el fin del mundo sirvieron a la actriz para hablar de sus creencias
religiosas: afirmó Rose que su madre era atea, y su padre agnóstico, y que ella
también se sentía agnóstica: "El hecho de estar aquí es una especie de milagro.
¿Es puro azar? Y si lo es, ¿es ése el milagro? Creo que hay una serie de
accidentes químicos. Es el tipo de cosa que he elegido creer. Quizá porque no
soy religiosa", explicaba con sencillez en BlackBook Magazine. Y añadía:
"Pienso que el hecho de que haya tantas religiones diferentes en el mundo me
hace inmediatamente suspicaz. ¿Cómo puedes saber cuál es la buena?"
Aunque los
mentados trabajos de Byrne suponían subir poco a poco en el escalafón
interpretativo, nada la aupó tanto como su papel de joven abogada en Daños y perjuicios (2007), intrigante
serie televisiva donde se las veía con el maquiavélico personaje de Glen Close.
Aunque la pequeña pantalla la tuvo bastante ocupada, aún logró hacer papeles de
interés en la comedia romántica Adam
(2009) y en, curiosamente, una película sobre el destino, Señales del futuro (2009).
En cualquier
caso, las señales del futuro de esta actriz parecen magníficas. Ha estado en la
peli de terror de bajo presupuesto Insidious
(2010), cuya repercusión ha sido toda una sorpresa. Y se ha pasado a la comedia
desmadrada de cierta repercusión con Todo
sobre mi desmadre (2010) y, sobre todo, La
boda de mi mejor amiga (2011), definida como una especie de Resacón en Las Vegas en clave femenina;
y hablando de bodas, esto no ha ocurrido en la vida personal de Byrne, pues su
relación de más de seis años con el cineasta Brendan Cowell terminó en 2010.
Rose acaba de
estar con los mutantes en X-Men: Primera
Generación (2011), película que muchos han llegado a describir como la
mejor de las basadas en los personajes de superhéroes de Marvel. Ella es la doctora Moira MacTaggart, toda una autoridad en mutaciones genéticas.