No es solamente uno
de los dramaturgos estadounidenses más importantes de la escena contemporánea,
heredero de los grandes, sino que también ha triunfado como guionista y actor
de cine. Pocos personajes de la cultura tienen una aureola de auténtica leyenda
como la de Sam Shepard.
Nacido el 5 de noviembre de 1943 en Fort Sheridan
(Illinois), Samuel Shepard Rogers IV es hijo de un piloto de la Fuerza Aérea,
que posteriormente se dedico a la enseñanza del idioma español. Vivió la
práctica totalidad de su infancia en una granja que posteriormente inspiraría
su obra, también marcada por la trágica caída de su padre en el alcoholismo.
El joven Shepard aspiraba a ser veterinario mientras
trabajaba como mozo de cuadra en un rancho, al tiempo que estudiaba en el
instituto. En esa época de su vida empezó a escribir poesía, pero también
descubrió a autores teatrales que influirían en su producción posterior, como
Samuel Beckett, cuyo "Esperando a Godot" le fascinó.
Aunque se matriculó en el Mount Antonio Junior College para
estudiar agricultura, acabó dejándolo para unirse a un grupo de teatro
ambulante. Tras permanecer unos años con esta compañía, se trasladó a Nueva
York, donde se ganaba la vida de camarero mientras escribía obras teatrales. En
1964 consiguió estrenar conjuntamente dos obras, "Cowboys", y
"Rock Garden", en el Genesis Theatre. Recibió críticas elogiosas, y a
partir de ese momento no paró de estrenar montajes en el Off-Off-Broadway.
Tras divorciarse de O-Lan Jones, una actriz con quien había
tenido un hijo, Shepard tuvo una relación con Patti Smith, la famosa estrella
del rock y poetisa, con la que escribió "Boca de cowboy". "Sam
estaba lleno de remordimientos por haber dejado a su mujer y a su hijo. Nos
sentíamos unidos pero él tenía que marcharse (...). Un día dijo que
escribiéramos una obra de teatro", recuerda Patti Smith. "Los
personajes éramos nosotros y juntos plasmamos nuestro amor, imaginación e
indiscreciones. Quizá no fuera tanto una pieza teatral como un ritual.
Ritualizamos el final de nuestro idilio y abrimos una puerta para la fuga de
Sam".
Tras pasar una temporada en Inglaterra, Shepard se mudó a
San Francisco durante una época en la que escribió sus textos teatrales más
sonados: "Curse of the Starving Class", "Buried Child" y
"El auténtico oeste".
En 1969 aceptó trabajar como guionista de cine en Me and My Brother, un drama que pasó sin
pena ni gloria. Poco después interpretó un pequeño papel en Brand X y en la poco conocida Renaldo and Clara. Le consagró como
actor en 1978 Terrence Malick, que le dio un importante papel, en Días del cielo, su segundo largometraje.
Realmente Malick logró un film perfecto, en el que no desentonaba ni mucho
menos Shepard, que realizó un gran trabajo como granjero rico, taciturno,
necesitado de afecto, que contrata a una pareja y a una niña para que trabajen
en su campo de trigo.
La experiencia fue tan enriquecedora para Shepard, que a
partir de ese momento empezó a prodigarse en la gran pantalla. Durante el rodaje
de Frances, biografía de la actriz
con problemas de alcoholismo Frances Farmer, Shepard se enamoró de la mujer que
la encarnaba, nada menos que Jessica Lange, con la que inició una larga
relación. Agotado del estrés de la gran ciudad, Shepard decidió retirarse con
la actriz, y con sus dos hijos, Hanna Jane Shepard y Samuel Walker Shepard, a
un rancho apartado en las afueras de Stillwater (Minnesota).
A lo largo de los años, Shepard ha compuesto personajes
memorables, como el héroe del aire Chuck Yeager, en la cinta basada en hechos
reales Elegidos para la gloria, el
hombre que se resiste a hacer algo romántico por su esposa, la propietaria de
un salón de belleza (Dolly Parton), en Magnolias
de acero, catedrático fascinante que mantiene una relación con una de sus
alumnas, la mucho más joven Julia Roberts en El informe Pelícano, y tantos otros.
Su mayor aportación al cine como guionista es sin duda París, Texas, cuyo libreto fue un
encargo del director alemán Wim Wenders, fascinado porque había leído el libro
de Shepard "Crónicas de motel". El film ganó la Palma de Oro en
Cannes, en 1984. El protagonista, Travis (Harry Dean Stanton), desmemoriado que
aparece perdido en el desierto, es muy representativo de los personajes del
teatro de Shepard, perdedores que han conocido el amor, pero que se han quedado
sin nada.