Stephen Rea se
trabaja duramente todos sus papeles. A pesar de su inmenso talento, parece
concentrarse especialmente en el teatro, y en cine ha destacado sobre todo a
las órdenes de Neil Jordan.
Nacido el 31 de octubre de 1946 en la capital de Irlanda del
Norte (Reino Unido), Graham Rea -su nombre real- es hijo de un humilde
conductor de autobuses, presbiteriano y republicano. Estudió Filología inglesa
en la Queen's University, de Belfast, y posteriormente descubrió su vocación
teatral.
Tras estudiar interpretación en el Abbey Theatre School, en
Dublín, Rea se integró en Focus Company, compañía en la que tenía como
compañeros a Colm Meany y Gabriel Byrne, dos actores dublineses predestinados a
estar junto con él mismo entre los más ilustres actores irlandeses de finales del
siglo XX.
Durante los 60 y 70, Rea combinó las tablas con numerosas
series televisivas, como I Didn't Know
You Cared. Debutó en el cine con un pequeño papel en Cry of the Banshee, que protagonizó Vincent Price. Rea se casó con
Dolours Price, polémica miembro del IRA, implicada en un atentado con bomba.
Price fue la madre de sus dos hijos, pero posteriormente se divorció de ella en
2003.
El periplo profesional de Rea cambió por completo después de
ser reclutado por Neil Jordan para el prometedor debut del realizador, Danny Boy, donde era un saxofonista que
se convertía en testigo del asesinato de su manager. Su trabajo era tan
brillante y lleno de matices, que Jordan le adoptaría como actor fetiche.
Volvió a contar con él como novio que el día antes de su boda recibe la visita
de una vengativa mujer de su pasado, en la impactante cinta de terror En compañía de lobos.
El papel más importante de Rea a las órdenes de Neil Jordan
fue sin duda el protagonista de Juego de
lágrimas, un terrorista que inicia su particular camino hacia la redención
cuando llega a hacerse amigo de un sargento negro al que su grupo ha
secuestrado. Éste le pide que si muere vaya a ver a su novia. Por su sentido y
realista trabajo, en un personaje que experimenta una transformación radical,
Rea obtuvo una nominación al Oscar al mejor actor (el film se hizo con el
relativo al guión original), y además, se convirtió en toda una estrella
internacional.
Rea parece más interesado por el teatro que por el cine, y
aunque rueda a buen ritmo, nunca ha dejado de interpretar obras como las que
escribe su buen amigo Sam Shepard, con quien rodó el western Blackthorn. Sin destino, a las órdenes
del español Mateo Gil. A lo largo del siglo XXI ha sido también el detective de
V de Vendetta, abogado en El buen pastor y el cardenal Richelieu
en la fallida El mosquetero.