Michael Sylvester Stallone nació con mal pie el 6 de julio
de 1946, en Nueva York. Una complicación durante el parto le causó la parálisis
de un nervio facial. Con el tiempo, esto se ha convertido en un rasgo
característico que aumenta su carisma. Su padre, Frank, peluquero, y su madre,
Jacqueline, bailarina y corista, eran un matrimonio italiano forzado a emigrar
al Nuevo Mundo, en busca de una vida mejor. Pero ambos discutían continuamente,
por lo que Sylvester tuvo una infancia difícil. Esto explica que fuera un
muchacho conflictivo, expulsado de varios colegios. Finalmente le mandaron a un
internado para chicos estadounidenses en Suiza, donde se integró en el grupo de
teatro y descubrió su vocación actoral. De regreso a Estados Unidos, se
matriculó en arte dramático, en la Universidad de Miami.
Aunque al terminar sus estudios le reclutaron para un par
de montajes teatrales en el circuito alternativo de Nueva York, lo cierto es
que Sly tardó muchísimo tiempo en abrirse un hueco en el mundillo. Aunque no le
contrataban para ningún papel, el futuro Rocky estaba decidido a aguantar hasta
el final del primer asalto. En lugar de tirar la toalla, se dedicó a escribir
guiones que mandaba infructuosamente a diversas productoras. Para poder comer,
intervino incluso en películas porno, un paso oscuro en su carrera. A pesar de
todo, Stallone logró salir de ese inframundo y fue contratado para No hay
lugar para esconderse, un drama sobre
estudiantes violentos. Woody Allen le dio un papel muy pequeño en Bananas, donde era uno de los matones que intentaban robar a
una anciana en el metro.
A lo largo de la década de los 70, Stallone no acababa de
despegar, a pesar de que cada vez le daban papeles más extensos, como el
gángster de Capone, de Steve Carver, o
el piloto sin escrúpulos 'Ametralladora' Joe Viterbo, que le hacía la vida imposible
a David Carradine en La carrera de la muerte del año 2000, una cinta de ciencia ficción y acción de serie B,
producida por Roger Corman.
Como era un actor de poca categoría, pasaba auténticos
apuros económicos y su carrera parecía destinada a durar poco tiempo, Stallone
decidió plasmar su lucha por el sueño americano en un guión repleto de
elementos autobiográficos. El protagonista era un boxeador de poca monta,
también italoamericano, empeñado en triunfar a toda costa. El primer borrador
de la historia, titulada Paradise Alley,
impresionó a los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff, que tras leerlo
se apresuraron a reunirse con Stallone. Ambos quedaron entusiasmados, pero
exigieron cambiar el título por Rocky y que el guión fuera un poco más optimista. Stallone andaba tan
desencantado en ese momento con el mundillo de Hollywood, que plasmó esa
impresión en el final de la cinta, que al parecer acababa originalmente con el
protagonista dejando el boxeo porque no quería tener nada que ver con los
turbios manejos que había visto a su alrededor. Los productores querían también
una estrella para interpretar al protagonista, por lo que tardaron en rendirse
a la evidencia de que el personaje era el propio Stallone y que nadie lo
encarnaría como él.
Aunque Rocky fue
rodada en 28 días, con un presupuesto modesto (poco más de un millón de
dólares), se convirtió en un exitazo de crítica y público. Obtuvo tres Oscar,
de diez nominaciones, en las categorías de mejor película, director y montaje.
El propio Stallone fue nominado como actor y guionista (únicas nominaciones de
su carrera), una hazaña similar a la que lograba su personaje. De hecho, fue la
tercera persona nominada al Oscar en ambos apartados, tras Charles Chaplin, por
El gran dictador, y Orson Welles,
por Ciudadano Kane.
"Es un personaje tan auténtico, que la gente se me acerca
para preguntarme por mi carrera de boxeador. Es como si la gente quisiera creer
que Rocky existe de verdad", ha explicado Stallone. La secuencia del
entrenamiento de Rocky, subiendo las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia,
es de los momentos más recordados de la historia del cine, y Stallone se
convirtió en una gran estrella. Hasta el momento, la saga ha tenido cinco
secuelas de desigual calidad.
A continuación, Stallone coescribió con Joe Eszterhas F.I.S.T., sobre las desventuras de un sindicalista de los
años 30. El propio Stallone interpretaría al protagonista del film, dirigido
por Norman Jewison. Poco después, Stallone debutaría como director con La
cocina del infierno, un drama sobre tres
hermanos italoamericanos. El guión también era suyo, y como en Rocky, introducía muchos elementos de su propia vida.
En los 80, Stallone se convirtió en la máxima estrella del
cine de acción. Inició la década encarnando a Hatch, el portero de Evasión o
victoria, del maestro John Huston. Y
después protagonizó el drama Acorralado, adaptación de la novela 'Primera sangre', de David Morrell, en la que
Stallone encarnaba a John Rambo, un atormentado ex combatiente de la guerra de
Vietnam. Stallone impuso a los productores que se dotara de cierta humanidad al
personaje, que a pesar de su enajenación mental y su carácter vengativo no
llegaba a matar directamente a ningún policía como en el libro. Aunque el film
tuvo éxito, nada hacía presagiar el exageradísimo triunfo de su secuela, Rambo, con un guión de James Cameron que prescindió de los
elementos dramáticos, centrándose en la acción y la violencia gratuita. A pesar
de su inferior calidad, fue la película más taquillera de 1985, tras Regreso
al futuro, y se convirtió en un fenómeno
que trascendió la pantalla cuando el presidente Reagan se declaró admirador de
la película. "Rambo es republicano", llego a decir el fallecido mandatario. Por
su parte, Stallone le desmintió. "No soy de izquierdas. No soy de derechas. Yo
soy americano", comentó. La tercera parte, en que Rambo ayudaba a los talibanes
en Afganistán en su lucha contra los invasores soviéticos, alcanzaba cotas de
hilaridad, en frases como "Lo que usted llama infierno, él lo llama hogar",
pronunciada por el coronel Trautman cuando advertía a sus secuestradores de que
Rambo iba a ir a Afganistán en su busca y los iba a matar a todos.
Pero a Stallone no le iba bien en el terreno sentimental.
Tras divorciarse de su esposa, Sasha Czack, con la que tenía dos hijos, en
1985, mantuvo un sonado pero breve romance con la modelo Brigitte Nielsen. Tras
una época de extrema desorientación, al parecer ha acabado sentando la cabeza
con Jennifer Flavin, su esposa actualmente, con la que ha tenido tres hijos.
Además, Stallone se prodigó en películas repetitivas, de ínfima calidad y casi
siempre de tono ultraviolento que le alejaban del público familiar, como Cobra, Yo, el halcón, Encerrado y Tango
y Cash. Tras tocar fondo, con Rocky
V, la peor entrega de la saga, decidió
tomar como modelo a su amigo y rival Arnold Schwarzenegger y probar fortuna en
el terreno de la comedia. Pero Oscar, quita las manos y ¡Alto!, o mi madre dispara eran tan discretas que pasaron desapercibidas.
Stallone volvió a situarse en la cima, interpretando a un montañero en Máximo
riesgo, con escenas espectaculares gracias
al buen hacer del director Renny Harlin. A continuación, decidió aprovechar su
tirón para el cine de acción con películas como Demolition Man, El especialista, Juez Dredd, Asesinos y Daylight:
pánico en el túnel, aunque interpretó uno
de sus mejores papeles en un drama policial, Cop Land. En este interesante film de James Mangold, era un
sheriff apacible, muy parecido al personaje de Rocky, que recibía una oportunidad de redimirse cuando un
detective de asuntos internos le pedía ayuda para investigar a varios agentes
corruptos.
Al principio del nuevo milenio, el público había
abandonado definitivamente a Stallone, que empezaba a tener una edad avanzada
para el cine de acción. Protagonizó títulos cada vez peores, como Get Carter, Driven,
D-Tox o Shade: Juego de
asesinos. Sólo tuvo éxito como secundario,
con Spy Kids 3-D Game Over, donde
interpretaba a 'El fabricante de juguetes', un temible supervillano.
En
2006, Stallone cumplió 60 años, y parecía predestinado a la jubilación
anticipada. Popular y querido, se sentía desplazado del cine, pero seguía
teniendo el gusanillo de intentarlo una vez más... Todo esto le sirvió de
inspiración para recuperar a su personaje más popular, en
Rocky Balboa, escrita,
protagonizada y dirigida por él, y con una mayor carga autobiográfica que sus
predecesoras. "He rodado esta película para demostrarle a la gente que la vida
no acaba a los 40 ó 50 años. Yo mismo me encuentro en mejor estado que cuando
filmé el primer
Rocky", explica el actor. La apuesta le ha salido
tan bien que ahora Stallone está a punto de encarnar a su otro personaje
fetiche, John Rambo, en
Rambo IV: Pearl of the Cobra, cuyo
estreno está previsto para 2008.