Pasó de presentador de concursos televisivos a
convertirse en el máximo embajador del cine de su país en todo el mundo.Sus películas son variopintas, pero
siempre se caracterizan por la humanidad con la que describe a sus personajes,
por su enorme sentido el humor y por sus planos exageradamente largos. Takeshi
Kitano ha tomado el relevo de los directores clásicos nipones como Akira
Kurosawa y Yasuhiro Ozu.
Nacido el 18 de enero de 1948 en Tokio, Takeshi Kitano tuvo
una infancia muy pobre, marcada por la ausencia de su padre, que según él sólo
llegó a hablarle tres veces en la vida. Era un hombre alcohólico que
rápidamente abandonó a su familia, por lo que el jovencísimo Takeshi se vio
obligado a vivir con sus tres hermanos, su madre y su abuela en una casa de
diminutas proporciones. Usaban cajas como mobiliario, y por la falta de luz,
los chicos tenían que salir a hacer los deberes a la calle, aprovechando la luz
de las farolas.
De joven estudió ingeniería en una importante universidad
japonesa. Pero enseguida le expulsaron de la facultad por su carácter rebelde.
A partir de ese momento desempeñó diversos trabajos, al tiempo que recibía
clases de Senzaburo Fukami, un famoso comediante de su país, con quien aprendió
a cantar y bailar. La oportunidad le llegó cuando trabajaba como camarero y
chico de los recados en un teatro de variedades. Un día en el que uno de los cómicos se puso
enfermo, Kitano se atrevió a salir al escenario en su lugar, y obtuvo un gran
éxito. A partir de ese momento decidió formar el dúo cómico The Two Beats, con
su amigo Kaneko Kiyoshi, y adoptó el nombre artístico de 'Beat' Takeshi'. Ambos
se hicieron muy populares en la televisión, con su estilo provocativo, en
programas donde Kitano hacía chistes groseros, o se limitaba a pronunciar la
palabra 'culo' durante toda la emisión. Takeshi estaba casado, pero bromeaba
constantemente sobre sus supuestas amantes y encuentros con prostitutas. Como
resultado de esta etapa, los japoneses nunca se han tomado en serio su cine.
En 1983, obtuvo
una gran relevancia internacional al interpretar un personaje
secundario, el rudo sargento Hara que maltrata constantemente a los prisioneros
británicos, en Feliz Navidad, Mr. Lawrence.
Al personaje le iba al pelo la cara 'brutota' de Kitano. Pero no aprovechó el
éxito del film de Nagisa Oshima -con quien también rodó mucho después Gohatto- para dar el salto al cine internacional, sino que
decidió quedarse en su país, para presentar Fuun! Takeshi Jo (Takeshi's
Castle), concurso televisivo extremo en el
que los concursantes se sometían a durísimas carreras de obstáculos en las que
sufrían espectaculares golpes y caídas. Fue todo un hito en su país, y triunfó
en muchos países, como España, donde se emitían los fragmentos más salvajes en
el programa Humor amarillo.
Nagisha Oshima le había aconsejado a Kitano que dejara la
comedia televisiva y se dedicara a interpretar a mafiosos. Apasionado por este
tipo de historias, acabaría filmándolas como director, desde su debut a finales
de los 80 con Violent Cop, donde también
interpretaba a un policía poco ortodoxo enfrentado a la yakuza. Más ligera que
sus filmes posteriores, ya anticipaba varios de los que iban a ser sus temas
habituales: la corrupción policial, y sobre todo las historias de gángsteres.
En la misma línea iban sus siguientes trabajos sobre la yakuza, Boiling
Point, y Sonatine, aunque al principio de su carrera también filmó Escenas
frente al mar, un drama romántico que
apuntaba maneras.
La vida de Takeshi Kitano cambió por completo tras sufrir un
accidente de tráfico al que sobrevivió de forma milagrosa. Desde entonces su
cine se vuelve más reflexivo, y también se hace pintor, lo que deriva en una
mayor preocupación por la estética en sus películas. El verdadero punto de
inflexión de su cine es la lírica y violenta Hana-Bi, donde era un policía que se enfrentaba a la mafia y
a la enfermedad terminal de su esposa. León de Oro en Venecia, obtuvo el
respaldo de la crítica internacional que proclamaba a su autor como 'el nuevo
Kurosawa'. Las pinturas que aparecen de forma recurrente fueron elaboradas por
el propio Kitano. A continuación volvió a dar en el clavo con El
verano de Kikujiro, que no tenía nada que
ver con sus películas anteriores, pues era una comedia sobre la relación entre
un malhumorado individuo y un niño que le pide que le lleve con su madre, que
le dejó abandonado tiempo atrás. Tras rodar en Estados Unidos Brother, deslumbra por completo al público y a la crítica
con Dolls, de impactante belleza
visual, que se compone de tres historias inconexas.
La
última película memorable de
Kitano es Zatoichi, sobre un samurai ciego del siglo XIX. Mezcla
violencia, con secuencias de humor y momentos musicales. Su siguiente film, Takeshis -donde se
interpreta a sí mismo- no llega a la altura de sus mejores trabajos, mientras
que Kantoku - Banzai! y Akiresu to kame, han
tenido -por ahora-poca distribución internacional. Kitano ha dirigido también
vídeos musicales para su hija, la cantante de pop Shoko Kitano.