A consecuencia de un infarto, el 6 de marzo de 2005 nos dejó Teresa Wright, a los 86 años de edad. Se especializó en chicas dulces, algo ingenuas, enfrentadas de repente a los golpes de la vida. fue una de las grandes del cine estadounidense de los 40.
Nacida el 27 de octubre de 1918 en Nuevo York, Muriel Teresa Wrght pasó su infancia en un pueblicito de Nueva Jersey. En el instituto demonstró un gran talento en las representaciones del grupo de teatro, por lo que el profesor encargado sugirió a su padres que la enviaran a la Escuela Wharf, de Provincentown (Massachusetts). Nada más graduarse, se convirtió en joven promesa de Broadway, y la ficharon para varias representaciones teatrales. El productor Samuel Goldwyn la vio actuar en una obra titulada "Vivir con papá". Deslumbrado por su talento, Goldwyn le ofreció el papel de Alexandra Giddens, la hija de Bette Davis en la adaptación al cine de La loba, la obra de Lilliam Hellman, que dirigió William Wyler.
En el contrato de ocho años que le propuso Goldwyn, Teresa Wright estipuló que no se prestaría a las artimañas utilizadas por los estudios para promocionar a sus estrellas, como aparecer en fotos provocativas en traje de baño, o la difusión de rumores de supuestos romances. La loba tuvo tanta repercusión que Wright pasó a ser conocida por el gran público, y recibió una nominación al Oscar a la mejor secundaria. Lo ganó al año siguiente, en la misma categoría, con La señora Miniver, de nuevo a las órdenes de Wyler. En esa edición, la de 1942, también optaba al Oscar a la mejor actriz protagonista por El orgullo de Los Yankees. Sólo otros nueve actores han repetido nominación el mismo año (Fay Bainter, Barry Fitzgerald, Jessica Lange, Sigourney Weaver, Al Pacino, Emma Thompson, Holly Hunter, Julianne Moore y Jamie Foxx).
Pese a su impresionante debut, la carrera de Teresa Wright fue a menos en los 50. Cabe destacar su trabajo en Hombres, que supuso el debut de Marlon Brando. Acabaría espaciando sus intervenciones en cine. Tras divorciarse de Busch y casarse en 1959 con el dramaturgo Robert Anderson (Té y simpatía), dejó de actuar varios años, hasta que protagonizó Marty en Broadway, en 1962. Desde ese momento, combinó sus trabajos teatrales con apariciones ocasionales en películas y producciones televisivas. Su último trabajo fue Legítima defensa, que rodó Francis Ford Coppola en 1997.