Es la discreción hecha actriz. Compone variados
personajes, de pelaje muy distinto, y nunca de modo estridente. Y vista cara a
cara, se ve que mantiene ese esfuerzo por no llamar innecesariamente la atención
en la vida real. Martin Scorsese puso a Vera Farmiga en el mapa gracias a Infiltrados, y en 2010 está volando más alto que nunca
gracias a su nominación al Oscar por Up in the Air.
Vera Ann Farmiga nació el 6 de agosto de 1973 en Passaic
County, Nueve Jersey, en Estados Unidos. Era la segunda de siete hermanos, en
un hogar católico de raíces ucranianas, y de hecho la pequeña Vera no empezó a hablar
inglés hasta los seis años. Al parecer de jovencita la futura actriz era muy
tímida, y llevaba unas gafas enormes cuando tocaba el piano; cambiaría de look
al empezar a practicar la danza, pues entonces se puso lentillas. Con esa nueva
formación se unió a una compañía que interpretaba números musicales del
folclore ucraniano.
Gafas y lentillas debieron marcarle, pues llegó a pensar en
convertirse en optometrista, pero cambió de idea y se matriculó en Bellas Artes
en la Universidad de Syracuse. Comenzó así a prepararse para actriz, y debutó
haciendo teatro en Broadway en 1996 con la obra "Taking Sides" de Ronald
Harwood, a lo que seguirían obras prestigiosas como "La tempestad" de William
Shakespeare o "El zoo de cristal de Tennessee Williams".
En 1997 debutó en la pequeña pantalla, en la serie Roar, donde coincidió con el entonces también desconocido
Heath Ledger; también conoció al que sería su marido hasta 2005, Sebastian
Roché; divorciada, volvería a casarse en 2008 con Renn Hawkey con quien ha tenido
un hijo. Seguirían otros papeles televisivos, pero Farmiga estaba hecha para el
cine, y en 1998 hizo su primer film, Regreso al paraíso, una historia de turistas pillados con droga en
Malasia. A partir de ese momento fue sumando roles secundarios en títulos como Otoño
en Nueva York (2000), junto a Richard Gere,
Blancanieves (2001), el western Cenizas
y pólvora (2001), la comedieta Dummy,
el muñeco (2002)... No eran trabajos como
para tirar cohetes, pero Vera iba tomando experiencia, y exprimía todo lo que
podía sus limitados personajes.
En 2004 no sólo tuvo una presencia secundaria en la
feminista Iron Jawed Angels, sino que
compuso su primer papel protagonista en el título 'indie' Down to the
Bone, y su interpretación de una mujer
trabajadora, adicta a las drogas y madre, le valió un premio en Sundance. La
cosa iba viento en popa, pero la actriz no renunciaba a intervenir en pelis de
estudio, como el thriller político El mensajero del miedo.
Dos grandes directores trabajaron con Farmiga en 2006. Eran
papeles pequeños, pero ella brillaba con luz propia, ya fuera a las órdenes de
Martin Scorsese en Infiltrados, o las de
Anthony Minghella en Breaking and Entering, con un papel de prostituta en que se transformaba radicalmente.
Tras acometer un thriller junto a Paul Walker en La
prueba del crimen (2006), y el miedo en El
hijo del mal (2007) -volvería a este
terreno en La huérfana (2009),
fue la esposa de un oficial nazi en El niño con el pijama de rayas (2008), adaptación del popular best-seller sobre
chaval que no capta la tragedia que se desarrolla en un campo de concentración,
hasta que él mismo se convierte en víctima inocente.
Farmigo ha dado muestra de su podería dramático en Quid
pro quo (2008), y en su mejor film hasta la
fecha, Up in the Air, donde es
una ejecutiva de altos vuelos, que vive una aventura pasajera con un tipo con
el que coincide en los aeropuertos. Se merece la actriz su nominación al Oscar.
Entre sus nuevos proyectos destaca Henry's Crime, comedia donde le acompaña Keanu Reeves.