Es difícil identificar a Viola Davis. Y quien lea estas
líneas no tiene por qué sentirse culpable, teniendo en cuenta que hasta la
fecha su trabajo se ha parecido más al de una figurante. Sin embargo, la
portentosa escena de su diálogo con Meryl Streep en La duda, ha dejado claro que puede ser mucho más que un pequeñísimo
personaje que adereza la historia.
Las películas están compuestas de infinidad de detalles.
Todos juntos son los que consiguen conferir a la cinta los calificativos más sobresalientes.
Todos importan por igual, y sirven para dar forma a ese todo que llega hasta
los espectadores. Una película es buena porque sus detalles lo son. Aún así,
hasta las películas más mediocres están cargadas de detalles. Unos de estos son
los conocidos como extras o figurantes. Nadie repara en ellos, pero si no
estuvieran su ausencia sería más evidente que un corte de un par de minutos en
mitad del metraje. Viola Davis puede dar fe de la importancia que tienen estos
papeles aparentemente tan nimios. No es exacto decir que ella haya trabajado
como figurante, pero es bien cierto que la mayor parte de su filmografía está
plagada de un tipo de personaje muy pequeño e insignificante para el público.
Viola Davis nació el 11 de agosto de 1965 en Carolina del
Sur. Se graduó en Arte Dramático en la Escuela Julliard y debutó en cine en
1996. Fue en La esencia del fuego, un
drama familiar donde interpretó a una enfermera. Su primera película de cierta
relevancia fue Un romance muy peligroso
(1998) de Steven Soderbergh, aunque volvió a tener un papel muy pequeño como
hermana de un ladrón. Sin embargo, Soderbergh debió de quedar contento con su
labor, pues la volvió a llamar para Traffic
(2000) donde tenía otro pequeño papel como trabajadora social. Pero, obviamente,
al cineasta le gustaba Davis porque la tercera vez que la llamó fue para
encarnar un papel de mayor entidad en su cinta de ciencia ficción Solaris (2002), donde fue la doctora que
sobrevivió junto a un compañero en una misteriosa estación espacial.
Para cuando realizó su trabajo en este último film, Davis ya
había comenzado a compaginar sus pequeñísimos papeles con secundarios de mayor
presencia. Así, fue una policía sin pena ni gloria en Kate & Leopold (2001) y una madre sufriente en un hospital en World Trade Center (2006). Más peso
tuvieron sus papeles como criada de Julianne Moore en Lejos del cielo (2002) o como detective en Disturbia (2007).
Su currículum también incluye trabajos en televisión y
teatro. En la pequeña pantalla ha participado en distintas series como Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales,
donde en unos pocos capítulos interpretó a la abogada Donna Emmett. En teatro,
sin embargo, es donde mejor le ha ido hasta la fecha, ya que ganó un Tony en
2001 por su trabajo en "King Hedley II". Su momento cinematográfico ha llegado
en 2009 con nominaciones al Globo de Oro y al Oscar incluidas. Su trabajo como
secundaria en La duda la ha colocado
al lado de Penélope Cruz para competir por la estatuilla dorada. Viola Davis no
tiene mucha presencia física en la película, pero su diálogo de más de siete
minutos con la soberbia Meryl Streep aleja cualquier duda que el lector pueda
tener de alguien con un currículum similar al suyo. Ahora será difícil que
alguien le pueda ofrecer un pequeño papel sin nombre, después de haber visto el
tú a tú que tiene con la Streep. El diálogo está cargado de un gran contenido
dramático, pues la esencia del mismo es que el personaje de Streep tiene que
decirle a la señora Miller que sospecha que su hijo está siendo víctima de
abusos por parte del sacerdote del colegio. Las inesperadas reacciones de la
madre dejan boquiabierta al personaje de Streep, lo que convierte la escena en
una de los pasajes clave de la cinta. En el papel de madre, Davis tiene experiencia pues tiene dos hijos junto a su marido, Julius Tennon.