Aunque se hizo famoso por interpretar a un afable
camarero, a Woody Harrelson le van las películas que causen una enorme
polémica. Quizás gracias a eso logró consolidarse en la gran pantalla, en un
tiempo en el que ésta era terreno vedado para las estrellas de la televisión.
Nacido el 23 de julio de
1961 en la localidad texana de Midland, Woodrow Tracy Harrelson creció en Ohio.
Tras el divorcio de sus progenitores, tuvo una infancia desgraciada durante la
que le diagnosticaron dislexia e hiperactividad. Su padre era un asesino
profesional que pertenecía a un cartel de narcotraficantes. Pasaba casi todo el
tiempo en prisión, hasta que finalmente fue condenado a cadena perpetua en
1978, por asesinar a un juez federal. El chico se fue a vivir a Lebanon, con su
afectuosa madre.
Después de licenciarse en
artes escénicas e inglés en la Universidad de Hanover (Indiana), Woody decidió
probar fortuna en las tablas neoyorquinas. En el ambiente teatral conoció a
Nancy Simon, hija del celebérrimo autor Neil Simon, con la que contrajo
matrimonio en 1985, pero la unión fue desastrosa. Antes de un año ya se habían
divorciado.
Por aquel entonces,
Harrelson se presentó a una audición para sustituir al actor Nicholas
Colasanto, que acababa de fallecer, en Cheers, que era una de las series de mayor éxito del
momento. No sólo le escogieron, sino que a pesar de la popularidad de
Colasanto, su personaje, el
cándido y divertido camarero Woody Boyd, causó sensación. Incluso obtuvo
el Emmy al mejor secundario cómico en 1989, entre otros premios.
Al tiempo que se hacía
extremadamente popular en todo el mundo por la serie, Harrelson hacía sus
pinitos en el cine, en películas como Gatos salvajes, Doc Hollywood y Los blancos no la saben meter. Pero fue cuando finalizó la serie, en el año 1993, cuando Woody se
planteó en serio triunfar en el cine, una tarea nada sencilla, ya que por aquel
entonces sólo lo había conseguido algún actor concreto, como Bruce Willis. Tuvo
una enorme suerte Woody, pues su carrera se benefició del desmesurado éxito de Una
proposición indecente, muy
descafeinada, pero con un punto de partida que dio mucho que hablar: ¿Se
acostaría con un desconocido por un millón de dólares?
Tras Aprendiendo a vivir y Vaqueros de Nueva York, otra de sus películas también causo cierta
controversia, Asesinos natos, por
su violencia. Oliver Stone dirigía esta cinta, a partir de un guión de Quentin
Tarantino, sobre una pareja de psicópatas amantes: Micky y Mallory (Woody Harrelson
y Juliette Lewis).
Por si no había quedado
claro que su especialidad son las controversias, Woody Harrelson protagonizó
también la maniquea El escándalo de Larry Flint, de Milos Forman -con Oliver Stone como productor-,
donde interpretaba a un famoso editor de revistas pornográficas. Por este papel
fue nominado al Oscar al mejor actor.
En la vida real, Harrelson
defiende causas dudosas como la legalización de la marihuana, es vegano y
pertenece a Amnistía Internacional y a una sociedad que se llama Fraternidad
Sigma Chi. Como adalid del movimiento ecologista, escaló el Golden Gate de San
Francisco para desplegar una pancarta en defensa de los secuoyas. Ha tenido
relaciones sentimentales con celebridades como Glenn Close, Brooke Shields y
Moon Unit Zappa, hija de Frank Zapa.
Desde 2008 está casado con
Laura Loui, su asistente en la empresa Yoganics, dedicada a la distribución de
comida orgánica. Con ella ha tenido 3 hijos.
Lo cierto es que Harrelson
ha estado en películas de gran interés, como Cortina de humo, Welcome to Sarajevo y La delgada línea roja -donde su aparición era breve-. Pero también ha
protagonizado films discretos como la sobrevalorada Vaya par de idiotas, y grandes fiascos como la vocacionalmente
provocadora EdTV, el fallido
western de Hi-Lo Country, de
Stephen Frears, o el bodrio deportivo Jugando a tope.
Se puede decir que en la
última década, Harrelson andaba de capa caída, pues aunque ha aparecido en
títulos como Ejecutivo agresivo, El
gran golpe, La ganadora, Transsiberian, Batalla en Seattle o El
último show, no le acompañaba la
suerte, y no conseguía un grandioso éxito. Se desquitó con el vigoroso film de
los hermanos Coen No es país para viejos, a pesar de que tenía un personaje muy secundario. Desde entonces ha
pasado a primera división, pues realizó un gran trabajo interpretando a un
ciego en Siete almas; también ha
sido un iluminado que predice el deesastre en 2012, y un violento cazador de zombies obsesionado con
los 'twinkies' en Bienvenidos a Zombieland.