En los años cuarenta Fred Astaire y Rita Hayworth eran considerados dos de los mejores bailarines de la pantalla, pero nunca trabajaron juntos. Él se hizo célebre unos años antes con Ginger Rogers y ella demostró su talento rítmico en "La diosa de la danza", justo después de alcanzar el estrellato con su película más emblemática, "Gilda".