110 min. | Musical
Público apropiado: Jóvenes
5/10
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Año: 2009
País: EE.UU.
Dirección: Kevin Tancharoen
Intérpretes: Kelsey Grammer, Megan Mullally, Kay Panabaker, Bebe Neuwirth, Naturi Naughton, Anna Maria Perez de Tagle, Charles S. Dutton, Debbie Allen
Guión: Aline Brosh McKenna, Allison Burnett
Fotografía: Scott Kevan
Distribuye en cine: Wide Pictures
Distribuye en otros formatos (DVD): Filmax
5/10
Sueños rotos
Son ya clásicas aquellas imágenes de los estudiantes bailando sobre los taxis de Fama (1980), un excelente film de Alan Parker, que obtuvo dos Oscar (mejor música original y canción). Su éxito propició una serie televisiva que marcó a toda una generación en algunos países, como España –donde tuvo una repercusión mayor que en Estados Unidos–, un musical de Broadway representado a nivel internacional, y un reality show para jóvenes talentos que también ha conectado con el público.
Este film no es exactamente un remake. Se mantiene el esquema del original, pues sigue el periplo de varios jóvenes alumnos de una escuela de danza, teatro y música. Pero los personajes son completamente nuevos. La única conexión con su predecesora cinematográfica y la serie es que repite la actriz Debbie Allen, que fue Lydia Grant, aquella profesora que repetía las famosas palabras “buscáis la fama, pero la fama cuesta”. Ahora ha sido ascendida, pues interpreta a la directora de la escuela, aunque su personaje se llama de otra forma, y aparece muy brevemente.
Entre los nuevos protagonistas destacan Neil, un chico que quiere ser director de cine, pero necesita el apoyo paterno para que le pague un corto, Kevin, un aspirante a bailarín, y sobre todo Denise, privilegiada pianista y cantante, cuyo rígido padre quiere que se dedique únicamente a la música clásica, y no está dispuesto a ceder.
Los personajes son un poco más tópicos que los antiguos, y el desarrollo predecible. Y las jóvenes promesas que protagonizan la cinta no tienen ni la mitad del carisma que sus predecesores. El debutante en el largo de ficción Kevin Tancharoen, con mucha experiencia televisiva, se muestra como un cineasta solvente, pero no logra ni de lejos la intensidad dramática del magistral Alan Parker.
Pero tiene a su favor que las coreografías son eficaces, y en algunos momentos notables. Las canciones son pegadizas, y su tono amable propiciará que guste a todo tipo de públicos. Por muy diluido que esté, se mantiene el mensaje que advierte de que los sueños están bien, es positivo luchar para desarrollar el talento de cada uno, pero hay que estar preparado porque la realidad a veces es dura de aceptar.
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