
15/11/2006
“Que hablen de ti, aunque hablen mal.” Es el lema de algunos publicistas, a los que les encanta crear polémica con sus películas, con la esperanza de que el público acuda como corderitos a escandalizarse con sus ‘inteligentes’ transgresiones. Lo que no está claro es que la fórmula funcione. Se suele aducir ejemplos como Fahrenheit 9/11 o La Pasión de Cristo, pero lo cierto es que esos títulos tenían un indudable interés, independientemente de las discusiones que suscitan. Mientras que el fenómeno Borat atrae por las supuestas risas, no por las protestas del presidente de Kazajistán. Así las cosas, nuevos filmes supuestamente ‘epatantes’ no han interesado demasiado en Estados Unidos. Death of a President, que recrea el supuesto asesinato de Bush, como si fuera algo real, ha pasado sin pena ni gloria. Y Jesus Champ, un documental que contaba para su promoción con las protestas de los cristianos pentecostalistas, apenas ha producido algún arqueamiento de ceja y pocas colas en los cines.

José María Aresté
El director de decine21.com emula a Hildy Johnson, sagaz periodista que tuvo en cine los rostros de Rosalind Russell y Jack Lemmon.