
03/12/2010
Andrés Venezuela, confirmaba comentando mi post Suspenso en Harry Potter y en cine tailandés, que soy un “bicho raro”. Voy a abundar en mis rarezas, qué le vamos a hacer, aunque debo asegurar al amigo Andrés que he visto todas las películas de la saga, y hasta me leí el primer y cuarto libros de J.K. Rowling. En fin, que estoy suspenso en Potter, pero no tanto, digo yo...
De todos modos, lo que quería comentar, y sé que las comparaciones son odiosas, es que prefiero mil veces Las crónicas de Narnia: La travesía del Viajero del Alba, tercera entrega fílmica de la saga de C.S. Lewis, a Harry Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte), la mitad del último libro de la Rowling convertido en película. Por un lado, no hay que ser licenciado en Narniología, ni siquiera un aprendiz, para seguir la trama de cabo a rabo. Por supuesto que si conoces libros y/o películas anteriores sabrás más de los personajes, el león Aslan y demás, y lo captarás todo mejor, pero sin ese previo conocimiento uno sigue básicamente una trama de aventuras, con los valerosos hermanos Edmund y Lucy, el pesado de su primo Eustace, el rey Caspian, donde entiendes perfectamente sus luchas interiores y sus tentaciones, y las curiosas peripecias en que se ven inmersos. Con la peli de Narnia, sentimental que es uno, me emociono de veras, con la de Potter me quedo más frío que un carámbano de hielo; y que conste que en los primeros filmes potterianos sí había emociones genuinas.
¡Ah!, y qué alivio, en Narnia no tenemos veinte conjuros seguidos a base de varita mágica...

José María Aresté
El director de decine21.com emula a Hildy Johnson, sagaz periodista que tuvo en cine los rostros de Rosalind Russell y Jack Lemmon.