Público apropiado: Jóvenes
9/10
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Año: 1959
País: Italia
Dirección: Mario Monicelli
Intérpretes: Alberto Sordi, Vittorio Gassman, Silvana Mangano, Folco Lulli, Bernard Blier, Romolo Valli, Vittorio Sanipoli
Guión: Mario Monicelli, Agenore Incrocci, Luciano Vincenzoni, Furio Scarpelli
Música: Nino Rota
Fotografía: Leonida Barboni, Roberto Gerardi, Giuseppe Rotunno, Giuseppe Serrandi
9/10
Miserias bélicas
Valiente acercamiento italiano a la Primera Guerra Mundial, donde los rasgos de comedia picaresca del film no impiden un tratamiento dramático y una acendrada crítica del conflicto, un pacifismo de buena ley. La película sigue sobre todo a dos llamados a filas, uno milanés, el otro romano, donde es difícil distinguir cuál es más sinvergüenza. Desde su primer encuentro, en que uno compra los servicios del otro para librarse de entrar al ejército sin éxito, somos testigos de su verborrea y astucia para evitar las tareas más antipáticas. Ninguno de los dos es un héroe, y tras las menciones a Bakunin y a un supuesto pacifismo no hay otra cosa que el deseo de sobrevivir a la guerra, practicando el escaqueo, buscando los puestos más lejanos al frente, y las compañías más placenteras.
El gran logro de esta maravillosa película de Mario Monicelli -ganó el León de Oro en Venecia, y fue nominada al Oscar- es lograr el equilibrio perfecto entre un humor que nunca es grotesco, con la descripción de una estupenda galería de tipos humanos, donde además de la pareja encarnada con maestría canalla por Vittorio Gassman y Alberto Sordi, hay personajes como el teniente Gallina, un mando como debe ser; el soldado que siempre se está dispuesto a intercambiarse con aquellos a los que toca en suerte las misiones peligrosas, para reunir dinero para su familia; el soldado analfabeto que escribe cartas a su novia a través del teniente; el soldado que se cartea con una famosa actriz; el capellán que conoce a los hombres; o la única chica, Silvana Mangano, madre soltera y de cascos ligeros, horma de su zapato para el milanés... Hay momentos de una brillantez absoluta, ya sea para provocar la risa, o para poner el corazón en un puño, véase el encuentro con la mujer de un soldado muerto. Magnífico uso del cinemascope, y vibrantes secuencias de la guerra de trincheras.
En España existe gran preocupación por el descenso en la asistencia a las salas de cine para ver películas. ¿Cuándo fue la última vez que viste una película en un cine?
Woody, el cowboy de juguete de "Toy Story", iba a ser inicialmente un muñeco de guiñol.